domingo, 13 junio 2021
domingo 02 de mayo de 2021 - 12:00 AM

Las medidas tributarias temporales que siguen vigentes

La historia económica muestra que las primeras reformas se dieron en el congreso de Cúcuta en 1821, donde se suprimieron varios impuestos y apareció por primera vez el gravamen sobre la renta con un 10% anual.
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Dicen que ‘no hay nada más permanente que un impuesto transitorio’. El país ha tenido más de 40 reformas a lo largo de su historia. Cada vez es habitual que el Gobierno de turno plantee una tributaria, como si fuera el mayor logro de su mandato.

Cada gobernante planteas sus propuestas tributarias enfocadas a ‘salvaguardar’ las finanzas del Estado, para ello se implementan medidas transitorias que terminan quedándose porque son eficaces al momento del recaudo de impuestos.

“Se puede empezar hablar de reformas tributarias y fiscales en Colombia desde las primeras modificaciones a los tributos desde la colonia, los primeros impuestos directos fueron a la iglesia, minería y agricultura”, explica Jhon Torres, analista económico.

Según data, dice Torres, en la historia económica muestra que las primeras reformas se dieron en el congreso de Cúcuta en 1821, donde se suprimieron varios impuestos y apareció por primera vez el impuesto sobre la renta con un 10% anual.

“Pero es que en su momento estos impuestos no eran temporales, simplemente los colocaban y ya. Claro, acceder a estos documentos no es fácil, además por la forma en que estaban escritos no era fácil identificar si eran temporales o no”, precisó el analista.

En 1963, bajo el ministro de Hacienda Carlos Sanz de Santamaría se presentó en un proyecto de Ley el impuesto nacional sobre las ventas de artículos terminados, lo que hoy se conoce como IVA.

Cambios que disgustan
8,6%

se prevé que sea el déficit fiscal de Colombia en 2021.

El año pasado la cifra llegó al déficit de 7,8% del Producto Interno Bruto, PIB.

Hoy Colombia está en proceso de aprobación de una nueva Reforma Tributaria, la tercera planteada y ejecutada por el gobierno de Iván Duque Márquez. Según dice el Ministerio de Hacienda existe urgencia económica por la aprobación del documento debido al alto déficit fiscal que enfrenta al país. Para el 2021 ya suma $94 billones, es decir, el 8,6% del Producto Interno Bruto (PIB). Ademas de una deuda contraída para atender las crecientes necesidades sociales que llegó al 66,7% de la economía y que seguiría creciendo.

La reforma ha incluido todo tipo de propuestas para obtener recursos provenientes de las personas naturales y empresas. Lo cierto es que en los colombianos no ha caído muy bien la propuesta, entre las muchas razones porque hasta el momento se está llevando a cabo una recuperación económica, un alto número de desempleados y las empresas apenas empiezan a mejorar su flujo de caja.

Según el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, el país recauda 6,2% por impuesto de renta, donde el 5% lo asumen las empresas frente al 1,2% de las personas naturales. La idea con el actual proyecto de Ley de Solidaridad Sostenible es alivianar las cargas.

“Los impuestos temporales que se proponen preocupan, principalmente en la sobretasa del impuesto a la renta de las empresas dado que si se sube ese gravamen temporalmente es para aumentar un recaudo que se dejó de percibir con los recortes de renta que se hicieron en el 2018. En caso que se aumente ese recaudo solo temporalmente quiere decir que cuando se acabe la sobretasa transitoria, nuevamente tendremos otro hueco fiscal”, explicó Luis Carlos Reyes, director y cofundador del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana.

Desde hace décadas los Gobiernos han intentado equilibrar la balanza y así obtener mayores ingresos económicos a través de la tributación, para esto han implementado impuestos temporales que terminaron siendo permanentes.

Jaime Rendón, doctor en economía internacional y docente de la Universidad de La Salle, asegura que estas tributaciones son recursos importantes que entran al fisco y se van volviendo significativos, por lo que es difícil eliminarlos, puesto que son un alivio fiscal.

“No obstante, dan muestra del desorden tributario que tiene el país, porque es la demostración que son gravámenes temporales, pero no obedecen a una estructura tributaria sólida, justa y equitativa”, dice.

Estas son las tres medidas transitorias que siguen vigentes.

Tarifa de renta para empresas

A diferencia de los impuestos, las empresas están obligadas a pagar una tarifa de renta, que varía según cada tributaria de los gobiernos de turno.

Por ejemplo, en la Ley de Financiamiento se había establecido que la tarifa general del impuesto sobre la renta aplicable a sociedades nacionales, establecimientos permanentes de entidades del exterior y personas jurídicas extranjeras con o sin residencia en el país, obligadas a presentar la declaración anual reducirá gradualmente. Para el año 2019 tarifa general era del 33%, del 32% para el año 2020, del 31% para el año 2021 y, del 30% a partir del año gravable 2022.

Por su parte, las entidades financieras que tengan una renta gravable igual o superior a 120.000 UVT (2019: $4.112.400.000), deberán liquidar una sobretasa del 4% por el año 2019, del 3% por el año 2020 y del 3% por el año gravable 2021.

En el actual proyecto de Ley se plantea que el esquema de tarifa marginal a partir de utilidad de $500 millones inicia en 24% para las empresas pequeñas y 30% para las medianas y grandes. Se impondrá la sobretasa de renta de 3 puntos por 2 años para financiar el Programa de Impulso a la recuperación del empleo.

4*100

También se eliminarían a las empresas de rentas exentas, deducciones, descuentos tributarios y tarifas preferenciales a partir de 2023, respetando los derechos adquiridos

Entre tanto, se mantendrían los beneficios tributarios relacionados con economía naranja y turismo hasta 2022, así como el descuento del IVA de bienes de capital y el descuento de 50% del impuesto ICA.

“El impuesto de la renta apareció en 1821 por primera vez, pero se encuentra que casi 100 años después, en 1918 le hicieron un cambio muy importante, ya que en este año lo dividieron en tres tipos de clases de rentas o como lo conocemos ahora impuesto cedular”, explicó Jhon Torres, analista económico.

El 4 x 1000, también conocido como Gravamen de Movimientos Financieros (GMF), es un impuesto del Gobierno Nacional en el que, por cada $1.000 en algún tipo de movimiento financiero, se pagan $4. Comenzó siendo un impuesto temporal que se ha venido renovando en el tiempo debido su facilidad de recaudo para sanear ciertas crisis puntuales del país.

Este gravamen es recaudado por los bancos y luego girado al Gobierno, con algunas excepciones. De este modo, las entidades financieras no obtienen ningún usufructo de este tributo, sino que el dinero pasa directamente a las arcas del Estado.

“En efecto el Gravamen a los Movimientos Financieros GMF 4*1000 empezó en el 2*1000 para atender los damnificados del terremoto del eje cafetero, después para solucionar los problemas del sistema financiero y así hasta hoy, que entra al erario y que obviamente no puede ser con destinación específica”, explicó Jaime Rendón, doctor en economía internacional y docente de la Universidad de La Salle.

En 1963 se presentó en un proyecto de Ley el impuesto nacional sobre las ventas de artículos terminados, lo que hoy se conoce como IVA.
Impuesto transitorio al patrimonio o la riqueza

Con la Ley de Financiamiento se produjo un cambio en el nombre del impuesto al patrimonio llamándose en la actualidad como impuesto a la riqueza, y grava a las personas que tengan desde enero de 2019 la posesión de un patrimonio líquido superior a $5.000 millones. De acuerdo a lo que establece la DIAN, este impuesto es de carácter transitorio, tanto para personas naturales como personas jurídicas, ya que tiene una duración de tres años (2019, 2020, 2021)

“Está dirigido a personas naturales con patrimonio mayores a $5.000 millones, se supone va hasta este año, empezó a empresas y personas y se mantiene el de personas”, señaló Jaime Rendón, doctor en economía internacional y docente de la Universidad de La Salle.

Frente a esta propuesta, el actual proyecto de Ley Solidaridad Sostenible que se tramita en el Congreso busca mantener el impuesto al patrimonio de manera temporal. La propuesta se plantea bajo el impuesto temporal y solidario a la riqueza. Se generará para quienes tengan una riqueza por valor superior a $5.000 millones con una tarifa del 1% y 2% cuando sea superior a los $15.000 millones.

Una propuesta temporal

Actualmente el Gobierno de Iván Duque Márquez presentó ante el Congreso el proyecto de Ley Solidaridad Sostenible, que contempla 110 páginas y 140 artículos, en ella se plantea el recaudo de hasta $18 billones, según los últimos ajustes que se hicieron al documento.

En éste se hace presenta el impuesto temporal y solidario a los ingresos altos. Esto quiere decir que todos los trabajadores del sector público como privado, que mensualmente devenguen más de $10 millones pagarán el 10% del impuesto. Según se plantea, la medida regiría desde el 1 de julio hasta el 31 de diciembre de 2021. Podrá tomar el valor del impuesto como descuento en la declaración sobre la renta del año gravable 2021 y de los periodos siguientes, hasta descontar el 100% de lo pagado.

Lo que muchos temen es que esta propuesta se convierta en otro impuesto permanente, que nuevamente golpeará a los trabajadores.

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