miércoles, 28 octubre 2020
lunes 10 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Ley de Crecimiento: ¿Qué debe tener en cuenta como persona natural?

La nueva norma establece que las cesantías no serán gravadas con el impuesto del 4 X 1.000. Así mismo propone un desmonte gradual a la cotización mensual en salud de los pensionados.
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En diciembre pasado, el presidente de la República, Iván Duque, sancionó la nueva Ley de Crecimiento Económico, la cual tiene como base la Ley 1943 de 2018 (Ley de Financiamiento) que fue declarada inexequible por la Corte Constitucional.

Según el mandatario, esta nueva normativa seguirá impulsando el desarrollo económico y creando las bases para reducir la inequidad y cerrar las brechas en el país. “Esta reforma nos va a permitir seguir aumentando los recursos para la educación, para la salud, para el mejoramiento de viviendas, para llevar acueducto a las zonas más vulnerables de nuestro país. Entonces, claramente, se trata de una Ley que impulsa el crecimiento, pero que nos da más recursos para la inversión social”.

Los cambios

Pero, ¿cuáles son las implicaciones de esta normativa para las personas naturales?

Los expertos de Skandia hicieron un análisis de cada uno de sus aspectos, asegurando que hay algunos puntos en los que hubo modificación, con incidencia directa sobre las personas naturales, por lo que hay que conocerlos para efectos de su próxima declaración de renta.

Uno de esos cambios se refiere a la tarifa de impuesto de renta sobre los dividendos no gravados, pues se modifica la tarifa sobre dividendos.

“Con la Ley de Financiamiento 1943 de diciembre de 2018, los dividendos no gravados recibidos por personas naturales con residencia en Colombia estaban sometidos a un impuesto del 15%, siempre y cuando recibiera un dividendo mayor al equivalente a 300 UVT que para el año gravable 2020 son $10,6 millones de pesos. La Ley de Crecimiento Económico vigente a partir del 1° de enero de 2020 disminuye este impuesto al 10%”, explican.

También se modifica el descuento de costos y gastos que ahora cubre a los independientes. “La Ley de Crecimiento Económico permite que una persona independiente clasificada en la cédula de rentas de trabajo, que obtenga ingresos por honorarios o por la compensación de servicios personales, reste los costos y gastos en que haya incurrido. Antes, esta posibilidad era exclusiva de las personas que obtenían ingresos por rentas de capital y por rentas no laborales”, puntualiza el documento de Skandia.

Igualmente hay una modificación en la base sobre la cual se empezará a cobrar la tarifa de retención del 19%. Se mantendrán las tarifas de retención en la fuente por salarios del 0, 19, 28, 33, 35 ,37 y 39%. Sin embargo, se produjo un cambio en la retención del 19%, la cual comenzará a aplicarse a partir de bases mayores a 95 UVT y no de 87 UVT como existe hoy en día. “Este cambio beneficiará a muchas personas que durante al año 2019 se vieron afectadas mensualmente con este descuento”, considera la entidad.

Se modifica la tarifa por normalización tributaria. Por el año gravable 2020 el impuesto de normalización tributaria se mantendrá con las mismas características, requisitos y reglas de juego establecidas el año pasado. El único cambio con relación al impuesto del año 2019 es que la tarifa para el año 2020 será del 15% y no del 13%, calculada sobre los activos omitidos o sobre los pasivos inexistentes que se deseen normalizar.

En cuanto a cesantías, a partir de ahora se permitirá el retiro de las cesantías por parte de los colombianos, sin que esto genere el impuesto del 4 X 1.000.

Con la Ley de Crecimiento se revive el componente inflacionario para los rendimientos de fondos de inversión colectiva (FIC) y CDT. Esto quiere decir que un porcentaje del rendimiento de los FIC y CDT correspondiente a la inflación será nuevamente considerado ingreso no constitutivo de renta.

También se modifican los requisitos para que las personas naturales sean responsables del IVA.

“Es así como el actual numeral 6 del artículo 437-2 del Estatuto Tributario indica que una persona se convierte en responsable del IVA si el monto de sus consignaciones bancarias, depósitos o inversiones financieras durante el año anterior o durante el respectivo año superan la suma de 3.500 UVT. Ser responsable del IVA implica nuevas obligaciones tributarias, entre otras, expedir factura, llevar contabilidad, presentar declaración de IVA”, explican los expertos.

Y, por último, aunque no es un tema tributario, la nueva Ley propone un desmonte gradual a la cotización mensual en salud de los pensionados. Es así como por los años 2020 y 2021 las pensiones equivalentes a un salario mensual pagarán el 8%, y a partir del año 2022 pagarán el 4%.

Para Salomón Kalmanovitz, aunque se ha vendido como una reforma beneficiosa, en su opinión no es tan positiva para el ciudadano de a pie.

“Lo cierto es que es una política que beneficia a las empresas y castiga a la clase media y a los profesionales independientes, mientras les arroja migajas a los más pobres”, señala.

Los retos
Diego Casas, socio líder de la práctica de impuestos de EY Colombia, asegura que la Reforma Tributaria plantea retos de la pasada reforma, dándole continuidad a la apuesta del Gobierno por mejorar las condiciones para las compañías. Es así que mantiene el descuento tributario en activos fijos para generar la apuesta en la inversión en bienes de capital; reduce el castigo de la inversión en bienes disminuyendo el porcentaje de renta presuntiva (renta mínima sobre activos) y reducción de la tasa corporativa del impuesto sobre la renta. Aspectos que indudablemente presentan retos importantes concentrados en la necesidad de compartir los elementos interpretativos y de aplicación de las normas (expedición de decretos reglamentarios y conceptos de interpretación) para su implementación de manera rápida para brindar un escenario claro de aplicación por parte de los contribuyentes.
Incluso, agrega, esto se presenta también en el impuesto sobre las ventas, en donde la norma de los “tres días sin IVA” es bien recibida por la generalidad de los consumidores, pero con mucha preocupación por parte de los que tienen que aplicar la norma (vendedores responsables del IVA), por la complejidad en su aplicación que incluso, aparte del riesgo que deriva su aplicación (esto para cumplir con el requisito de soportar todas las operaciones en el sistema de facturación electrónica) conllevan la necesidad de incurrir en costos/gastos importantes para su implementación.
“Lo importante es contar con un marco interpretativo que facilite la aplicación de las normas y no que las complejice mucho más allá de lo necesario”, anota Casas.
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