jueves, 11 agosto 2022
sábado 06 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Usuarios se quejan por las alzas del servicio de energía en Bucaramanga

Bucaramanga es la tercera ciudad en Colombia con la mayor variación mensual del precio del servicio de electricidad. Usuarios y empresas hablan de las alzas en las tarifas. Essa explica cómo se conforman y qué está pasando.

Don Luis Antonio Soto, aún siendo un adulto mayor de 65 años de edad y un humilde labriego, no se ha salvado de los incrementos en los cobros del servicio de energía eléctrica. Él, residente en la vereda Tabacal, tuvo que pagar en los dos últimos meses la suma de $4.700.000 por este servicio de categoría residencial en zona rural.

“O se le cruzaron los cables a la Electrificadora o me quieren meter la mano al bolsillo”, dijo este labriego cuando vio esa cifra en las facturas del cobro del servicio.

“Lo que no comprendo es cómo siendo yo residente en un área rural, me vea obligado a asumir las onerosas cuentas que aquí se consignan”, replicó.

Para fortuna de don Luis Antonio, la Essa reconoció el error y de ese monto, finalmente resultó pagando la tercera parte. “Menos mal pudimos, mediante la Veeduría del Servicio al Cliente, solucionar el tema. De lo contrario, tendría mi billetera en tremendo déficit”.

Su caso no es el único. Decenas de usuarios del servicio de electricidad en Bucaramanga, el área metropolitana y Santander han puesto el grito en el cielo con las alzas en los cobros.

¿Qué está pasando?

El testimonio de don Luis es un reflejo de lo que está pasando con el costo de vida en el país. Ayer el Departamento Administrativo Nacional de Estadística reveló que la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mide la inflación o variación de los precios de la canasta familiar en un determinado tiempo, sigue subiendo.

Fue tanto el incremento en julio de este año que dicha inflación fue cinco veces más fuerte que en un julio promedio, superando la barrera de los dos dígitos, para un retroceso de 22 años en el costo de vida.

Para el séptimo mes, la variación mensual del IPC fue de 0,81%, la variación año corrido fue de 7,96% y la anual de 10,21%, es decir, 6,24 puntos porcentuales mayor que la reportada en el mismo periodo del año anterior, cuando fue de 3,97%.

Local

En el caso de Bucaramanga, es la cuarta ciudad con menor inflación en los primeros siete meses del 2022 con una variación de 0,77%, por debajo del promedio nacional que fue de 0,81.

En cuanto a la variación mensual para julio del 2022, Bucaramanga es la tercera con menor costo de vida, con una variación de 7,88%, también por debajo del promedio nacional que fue de 7,96%.

La historia cambia cuando se revisa la variación anual del IPC, que en la capital santandereana sigue en dos dígitos, como pasó en junio. La variación a julio fue de 11,16%, ubicando a la capital en la mitad del ranking, por encima del promedio nacional que fue de 10,21%.

Servicio de electricidad

Juan Daniel Oviedo, director del Dane, explicó que en Bucaramanga se da una situación mixta. Por un lado, dos gastos están presionando al alza: la electricidad aporta 15 puntos básicos a la inflación de la ciudad, cuando el promedio nacional es de 10 puntos; y el ‘corrientazo’ aporta 12 puntos básicos, cuando el promedio es de 6 puntos.

“Del otro lado hay un freno a la inflación, el tomate aporta 8 puntos negativos, el transporte intermunicipal lo hace en un punto negativo, también la mora y la yuca están bajando de precio”.

Dentro de este panorama, Bucaramanga es la tercera ciudad colombiana con mayor inflación mensual del servicio de electricidad, con una variación de 4,73%, por detrás de Santa Marta (5%) y Riohacha (4,76%), y por encima del promedio nacional que fue de 2,91%.

$!Usuarios se quejan por las alzas del servicio de energía en Bucaramanga

Gastos de los hogares

Germán Machado, docente y magíster en Economía, explica que la inflación de julio, además de alcanzar su punto más alto en 22 años, sorprendió, para mal, a los mercados, que esperaban un dato menor.

“Los precios siguen acelerándose, las expectativas siguen desancladas y Colombia parece estar entrando en una espiral inflacionaria difícil de contener. La inflación alta significa malas noticias. ¿Por qué? Es menor la capacidad adquisitiva de todos. Además, como la inflación anual está explicada principalmente por el precio de los alimentos y de los servicios públicos, como de la electricidad, está golpeando muy fuerte a las personas pobres y vulnerables”.

Para esos grupos, dice Machado, la inflación incluso roza ya el 12% anual. Eso significará entonces más pobreza y más pobreza extrema. “La inflación es un fenómeno monetario y una catástrofe social”.

El analista económico Mateo Rivera coincide con Machado y precisa que este comportamiento de precios refleja una situación bastante compleja para la economía de los hogares, en la medida en que la variación anual es una cifra de doble dígito, “o visto desde la perspectiva año corrido, estamos hablando de que entre enero y julio, debido a la inflación, la capacidad de compra asociada al incremento en el salario mínimo ya se perdió en cerca de un 80%, y todavía faltan cinco meses”.

Carolina Monzón, gerente de Investigaciones Económicas del banco Itaú, agrega que los alimentos también están aportando una significativa presión al alza del costo de vida, así como restaurantes y hoteles.

“La inflación de julio se expandió a lo largo de la canasta, esto presionó al alza el indicador básico, que se tienen en cuenta para tomar decisiones de política monetaria. Creemos el ciclo de alzas de tasas de interés seguirá”.

También ha afectado a los empresarios

Los empresarios tampoco se escapan de la variación del servicio de luz en la ciudad. Por ejemplo, Germán Oviedo, industrial del sector del calzado y representante de este gremio en la comuna San Francisco, comenta que los negocios y fábricas de esa zona han experimentado en lo corrido del año alzas por el orden del 24% en este servicio.

“Esto golpe se suma a los incrementos de materia prima, eso nos afecta porque suben los costos fijos. Los insumos siguen creciendo mes a mes para la fabricación de zapatos”.

Dice que sí o sí deben pagar la factura porque hacen parte del estrato comercial o industrial: “Si no pagamos, al día siguiente nos cortan la luz. Entonces, pagamos o pagamos”.

La empresaria Carmen Mogollón tiene su negocio en el centro de Bucaramanga. Ella también ha sentido el alza del servicio de la electricidad en las arcas de su empresa.

“Tanto en los hogares como en los negocios se han incrementado los costos de los servicios públicos, un 10 % más o menos. A veces no se explica tal aumento cuando es el mismo uso normal en la fábrica, en un estrato del centro”.

Agrega que su negocio da las suficientes ganancias para pagar los recibos con sus incrementos, “pero lo que no me parece es que hayan subido sin antes haber enviado alguna información sobre dicho aumento y el porqué”.

Hay que recordar que los clientes de estrato 5 y 6, y comerciales, además de la tarifa, pagan un 20% adicional, que es una contribución para ayudar subsidiar a los estratos 1 (subsidio del 60%), 2 (50%) y 3 (15%)

Hablan algunos de los usuarios afectados

Rosmira Marín de Marín es dueña de una microempresa en el barrio Gaitán, adscrito a la comuna Occidente de Bucaramanga. Se trata de un pequeño negocio de plásticos, con el que ella ha podido sacar adelante a su familia.

Durante los últimos meses, en la tarifa del servicio de energía le facturaron una suma de $4’926.402, mucho más de lo que venía pagando antes. “No alcanzan a imaginar la angustia que me dio al ver semejante cobro”, recuerda.

Según ella, la Empresa Electrificadora de Santander, Essa, decía que me estaba haciendo un cobro justificado, “supuestamente porque yo tengo mi negocito en casa. He habilitado una microempresa en casa, pero por eso me subieron la tarifa por el cielo. Obvio protesté y alegué ante los organismos de veeduría de servicios públicos”.

La señora Marín de Marín pudo demostrar que, si bien al interior de su sencilla casa funciona el mencionado negocio, “de acuerdo con las tarifas autorizadas no debía pagar tanto dinero. Gracias a Dios y a la acción instaurada ante la entidad, pude hacer los alegatos del caso y exigir que me cobraran lo justo”.

Al final, las facturas bajaron y en el último recibo le cobraron a Rosmira $1’800.000. “Este pago me parece más coherente con lo que mi negocio representa”, puntualizó la usuaria.

Marcela Quesada Santos, quien reside en un sector de estrato 2, como el barrio Santa Ana de Floridablanca, ha tenido que librar toda una batalla de defensa de sus derechos, tras los últimos cobros del servicio de energía en su vivienda, situada en la carrera 8 #8-42.

Ella venía recibiendo cobros de la factura bajo la categoría de ‘Comercial’, cuando su predio es ‘Residencial’.

Tal consideración, de manera literal, le duplicaba en más de una ocasión los costos del servicio de luz. Es decir, elevaba la tarifa en un 100%: “Yo, por el consumo, solo debía pagar $73 mil y me llegaban cuentas que superaban los $200 mil. Eso me tenía colgada con las cuentas”, asegura Doña Marcela.

“Yo venía alegando que, más allá de que yo viva en un área de estrato 2, no tengo por qué pagar como ‘Comercial’, cuando mi predio es ‘Residencial’. Tuve que lidiar una serie de reclamos ante las oficinas de quejas y reclamos para que me hicieran un estado de cobros acorde con lo que me correspondía pagar”, explicó.

Finalmente, tras insistir ante la Empresa Electrificadora de Santander, Essa, la usuaria pudo exigir que le rebajaran la tarifa y, de esta forma, hacer valer su derecho como abonada de la entidad.

En ese sentido, tanto la empresa como la usuaria pudieron conciliar y lograr la aceptación de cobros de inspección, vía formato.

También se hizo la solicitud expresa a la entidad, por escrito, por parte de su representante legal, en este caso el veedor de servicios públicos, Henry Plata.

Según el veedor, “mediante documento público y ante la debida demanda, pudimos comprobar la naturaleza residencial de la casa de Doña Marcela”.

“De esta forma, se pudo corregir el cobro y aliviar la tarifa que ella debía pagar. Este tipo de casos son muy frecuentes entre los usuarios de los servicios públicos en Bucaramanga y en general en toda el área metropolitana”, precisó.

Testimonio del Veedor de Servicios Públicos

Henry Plata, veedor de servicios públicos de Santander, explicó el caso de la alta facturación de kilovatios de consumo de uno de los tantos usuarios de la Empresa Electrificadora de Santander.

Se trata de Germán Rivera, quien vive en la calle 21 #22-38 del barrio San Francisco. Él fue otro de los sorprendidos con el recibo de cobro de la luz en Bucaramanga.

Germán venía pagando facturas de $120.000 y, en un abrir y cerrar de ojos, los recibos de los últimos meses comenzaron a registrar cifras de cobros tales como: $368.000, $270.000 y $250.000.

“Yo me afané porque, sin explicación alguna, se me doblaron y hasta triplicaron los cobros. Obviamente tenía que reclamar y eso fue lo que hice”, recordó Don Germán.

Él usuario entabló la demanda ante el veedor de servicios, quien finalmente detectó cuál era la razón de la disparada en el cobro: “Le estaban registrando más kilovatios de los que él consumía y, por ende, no le correspondía pagarlos”, dijo Henry Plata.

“Como veedor, presenté la reclamación y la queja de este usuario. Seguí los canales establecidos por la Empresa Electrificadora de Santander, que en su gran mayoría es por línea o por la página web, ingresando al link de peticiones, quejas y reclamos (PQR).

“La empresa se vio obligada a dar respuesta dentro de los 15 días hábiles siguientes a la fecha de recibo de la PQR, so pena de que la Superintendencia (de Servicios Públicos) le decretara el silencio a favor del usuario; esto es, que se entienda que la reclamación fue favorable al peticionar”, recordó.

“Finalmente logramos demostrar el cobro de más y don Germán volvió a recibir el valor de la factura que le correspondía por ley”, puntualizó el veedor.

$!Usuarios se quejan por las alzas del servicio de energía en Bucaramanga

“Se está pagando más energía porque se está consumiendo más”

Mauricio Montoya Bozzi, gerente general de la Empresa Electrificadora de Santander (Essa EPM), explica que el valor total de la factura del servicio de energía eléctrica es el resultado de la combinación de dos números: el consumo de kilovatios al mes y el costo por cada kilovatio.

“El consumo varía en cada mes, pero por la reactivación económica se presentó un aumento en el consumo de los hogares y de sectores comerciales en un promedio del 5%. Entonces, se está pagando más energía porque se está consumiendo más. Este es un termómetro del comportamiento de la economía, cuando sube el consumo de este servicio, crece la actividad económica”, precisa Montoya Bozzi.

El gerente precisa que la tarifa está regulada y su cálculo está definido por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg): “Las tarifas mensuales suben o bajan dependiendo de varios factores. En concreto son seis componentes”.

Los primeros tres son estos:

*El costo de generación de la electricidad.

*La transmisión, es decir, llevar la energía desde las plantas hasta los centros de consumo.

*La distribución es el costo de llevar la electricidad desde las subestaciones hasta los usuarios finales.

“Estos tres componentes suman el 75% en promedio de la tarifa y se indexan por el Índice de precios del productor (IPP). Este indicador registra una variación al alza del 24% en los últimos 12 meses”.

¿Cómo se entiende esto? Montoya Bozzi puntualiza que la Essa sale a comprar la energía y este costo de generación ha subido, al igual que el de la transmisión. “Además, el costo de la distribución, que es la actividad principal de Essa, también experimenta alzas por aumentos en equipos importados, mano de obra, cobre, aluminio, entre otros”.

Los otros componentes son:

*Comercialización, que es la actividad de atender al usuario, emitir la factura, leer los medidores. “Eso ha variado por el IPC”.

*Pérdida eficiente del sistema porque hay unas pérdidas de energía en el paso de la energía entre cables y transformadores.

*Restricciones que se refiere al mantenimiento de plantas y líneas de tensión.

“Hay un efecto inflacionario que se ve reflejado en el IPP, eso es lo que está generando el alza de las tarifas de la energía eléctrica. En Santander se han presentado diferentes variaciones este año, unos meses del 1%, otros con el 2% y algunos con el 5%”.

El gerente enfatiza en que el precio del servicio en Santander es una tarifa promedio competitiva frente al resto del país, “no es la más barata ni la más cara”.

Suscríbete
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Image
Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

Image
Miguel Orlando Alguero

Periodista económico en Vanguardia. Magíster en Estudios Políticos, de la Universidad de Caldas. Comunicador Social – Periodista, egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. De La Guajira.

@MiguelOrlandoAM

malguero@vanguardia.com

Lea también