miércoles, 30 noviembre 2022
sábado 10 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Olga Lucía González: “Hay mucho por descubrir sobre Gabriel Turbay”

Gabriel Turbay Abunader fue uno de los hombres más importantes de su tiempo, pero su figura ha sido injustamente olvidada. El próximo 16 de septiembre, en la Casa de Bolívar, se realizará un simposio conmemorativo en su honor.

Muchos dicen que algunas personas mueren destrozadas por la derrota. Y algunos historiadores señalan que eso fue lo que le pasó a Gabriel Turbay, quien falleció de un infarto del miocardio en París, en 1947.

Pero para los verdaderos estudios de su figura, Gabriel Turbay pudo haber sucumbido ante la injusticia.

Una injusticia que se acrecentó con su injusto olvido en la historia de Colombia, pero que hoy está siendo rectificada: porque la historia suelen escribirla los vencedores, sí, pero puede que hoy le haya llegado el turno a la verdad.

A Gabriel Turbay le decían oligarca: en realidad fue celador de la Universidad Nacional a principios de los años veinte del siglo pasado para pagar sus estudios.

Era hijo de inmigrantes sirio-libaneses, por lo que enfrentó muchos prejuicios que, lamentablemente, vinieron en buena medida del lado de los gaitanistas (partidarios del político Jorge Eliécer Gaitán).

Y fue tanto el odio, que en Cali le tiraron piedras. Había carteles por todas partes: “¡Turco no!”.

Y fueron los propios directivos de su partido, entre quienes se encontraba Alfonso López Pumarejo, quienes le dieron la espalda en las elecciones del 46, que perdió contra Mariano Ospina Pérez.

Pero su vida y obra están siendo reivindicadas hoy. Esta semana, en Bucaramanga, la Academia de Historia de Santander abre una programación especial para homenajear a este importante personaje santandereano, con la participación de la investigadora Olga Lucía González, doctora en Sociología de la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, quien prepara un libro sobre Gabriel Turbay y quien se interesó por su obra cuando la pandemia alteró sus planes y los recuerdos le trajeron de vuelta al nombre del político bumangués.

Vanguardia habló con ella acerca de la figura de este reconocido santandereano que hoy encuentra justicia sobre su vida.

¿Cómo nació su interés en Gabriel Turbay?

“Soy hija de un santandereano. Mi padre es de Bucaramanga, tengo raíces en Barichara, Curití y Bucaramanga. En algunas ocasiones le escuché mencionar ese nombre a mi padre, el nombre de Gabriel Turbay.

En París también lo escuché mencionar al profesor Daniel Pécaut, quien ha estudiado mucho a Colombia, particularmente los años de La Violencia. El lo mencionaba solamente diciendo que le había sorprendido el racismo de los gaitanistas, que le gritaban “Turco no“ a Turbay. Eso me quedó sonando. Luego, con motivo de la pandemia, se alteraron mis planes de investigación y me dije: ahora es el momento. El mundo entero estaba en pausa y esa inquietud que tenía surgió de nuevo por una conversación con mi familia paterna. Me dije ahora sí voy a saber quién era Gabriel Turbay”.

¿Por qué Gabriel Turbay es tan importante para Santander? Además de lo que ya conocemos, ¿qué significó para el departamento?

Gabriel fue un político muy destacado, además de muy íntegro. Un profesional también de la medicina que ejerció brevemente, en Bucaramanga. Mientras vivió, fue celebrado como uno de los políticos más importantes que ha dado Bucaramanga y Santander.

Hoy no se le recuerda, se ha perdido su memoria no solo en Santander, también en Colombia. Hoy, los únicos lugares que conservan el rastro de su nombre quedan en Bucaramanga: el parque y la biblioteca.

Hay mucho por descubrir aún sobre Gabriel Turbay, estudiando su obra y su vida, uno entiende mejor ese período histórico y lo que siguió, e incluso arroja luces para el presente”.

¿A qué cree que se debe ese olvido?

“Esa pregunta puede tener varias respuestas y una contra pregunta que le haría a los santandereanos: ¿por qué han olvidado a este gran hombre? Tienen muchas razones para sentirse orgullosos de Gabriel Turbay, de su obra, su trabajo dentro del Partido Liberal y como hombre de Estado, ministro y parlamentario, embajador.

Como persona estudiosa de la historia, puedo aportar otras respuestas de carácter historiográfico: lo que sucedió en el año 48 con Gaitán fue un trauma muy grande para Colombia que, de alguna manera, atrajo toda la atención. Todo lo que ha pasado alrededor tiende a volverse borroso, y mientras que el trauma no se cure, queda ahí, captando absolutamente toda la atención.

En realidad, a Gaitán se le conoce sobre todo por ‘El Bogotazo’. No se conoce al Gaitán de las elecciones del año 46, ni lo que fueron esas elecciones. Es un olvido que tiene mucho que ver con el personaje mítico que surge después del año 48.

Obviamente, los historiadores se han ocupado muchísimo de la violencia en Colombia, que ha sido muy fuerte sobre todo desde el año 48, y luego hemos tenido otras violencias, el narcotráfico, paramilitares, guerrillas.

Vivimos en el presente de esas violencias y nos apabulla todo eso, no le damos importancia al conocimiento de procesos diferentes que han sucedido en nuestro país”.

$!Una de las pocas fotos en la web de Gabriel Turbay está en el blog de Gabriel Fortich Barros. Foto Suministrada / VANGUARDIA
Una de las pocas fotos en la web de Gabriel Turbay está en el blog de Gabriel Fortich Barros. Foto Suministrada / VANGUARDIA

¿Qué significó para Santander perder a un candidato presidencial tan idóneo como lo fue en su momento Gabriel Turbay?

“Supongo que hay un poco de orgullo regional cuando hay una figura eminente. Su patria chica se siente representada y cuando no se concreta esta aspiración se pierde la posibilidad de sentir ese orgullo.

Gabriel Turbay fue un hombre que caminó mucho el territorio santandereano, hizo campaña y fue elegido a la Asamblea Departamental en el año 25. Conocía muy bien su región, pero también fue un ciudadano del mundo. Gabriel Turbay fue canciller muchas veces, entendía perfectamente la geopolítica mundial, así como los problemas nacionales con muchísima mucha profundidad.

Con respecto a su relación con Santander, aún hay que escarbar en algunos archivos de las asambleas, los debates durante los años 30, cuando era ministro de Gobierno y tuvo que enfrentar la violencia en el oriente del departamento. En Bucaramanga están orgullosos de sus grandes hombres y de su patrimonio, entonces supongo que han resguardado la memoria institucional para poder contar bien esta historia”.

¿Cuáles fueron los principales retos que enfrentó en su vida Gabriel Turbay?

“Gabriel Turbay tuvo que enfrentar varios retos. Era asmático, y tuvo que lidiar con esta enfermedad desde niño. No tenía fortuna, no venía de un medio adinerado y tuvo que hacerse a pulso. También tuvo que lidiar desde muy joven con el racismo, pues él era de origen libanés. En su casa no se hablaba el castellano, se hablaba árabe y francés ya que el Líbano, en ese momento, era un protectorado francés. Lo cierto es que el solo apellido Turbay en esa época era muy exótico: había que lidiar con los prejuicios contra lo extranjero.

En esa época se les llamaba “turcos” a los sirio libaneses como él y se les estigmatizaba, a veces hasta con acciones violentas contra ellos.

Ya en la vida política, Gabriel Turbay tuvo muchos retos: luchó contra las fuerzas de extrema derecha, contra el fascismo, siempre fue muy firme con sus principios. También luchó para lograr que Colombia se modernizara y esto implicaba delimitar los fueros con la Iglesia, y esto era enfrentarse con un poder muy grande y bastante retardatario, lo mismo que con los sectores del Partido Conservador, particularmente los de Laureano Gómez.

Y por último, otro reto muy grande fueron las elecciones del año 1946, en las que Gabriel Turbay fue objeto de una campaña fea, en las que se usaron términos racistas y violentos contra él e incluso le tiraron piedras en Cali. Esos fueron algunos de los retos que tuvo que enfrentar y los asumía con gran gallardía”.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Image
Paola Esteban

Comunicadora social - periodista egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Desde 2005 hace parte del equipo de Vanguardia, trabajando en crónicas y reportajes premium, los cuales se enfocan en temáticas culturales, población Lgbt, y mujer y género.

Ganadora de un premio Luis Enrique Figueroa en 2007 con ‘Aquí estamos pintados’ y un premio CPB con ‘Diario de una bulimica’ en 2008.

@paola_esteban

Besteban@vanguardia.com

Lea también