domingo, 13 junio 2021
jueves 06 de mayo de 2021 - 12:00 AM

Con el ánimo gris y empañado

¡Es preciso levantar la mirada y dejar el pesimismo! Debemos hacerles frente a las circunstancias actuales con la mayor entereza posible. Si no nos despertamos, seguiremos viendo nuestro estado de ánimo empañado y viviremos lleno de frustraciones.
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Los complicados acontecimientos de los últimos días, sumados a los largos meses de zozobra e incertidumbre que nos ha traído la pandemia, de manera desafortunada, le están quitando el brillo a nuestra cotidianidad. Vemos el ‘día a día’ con un ambiente denso y opaco.

Siempre los problemas, las angustias y las preocupaciones suelen hacer eso y le restan la armonía al estado de ánimo, al punto de empañarlo. Tal y como están las cosas, diría que es apenas obvio que nos sintamos así.

Claro está que eso no solo es un tema de los presentes tiempos. Desde mucho antes, cuando hemos vivido otros ‘descalabros del alma’, también se nos ha desvanecido la alegría e incluso por momentos perdimos el rumbo.

Yo defino esta situación como una temporada de ‘languidez’, en la que nos estamos extraviando.

Hoy, más que nunca y ante la incertidumbre de no saber cuándo terminará toda esta situación, vivimos atrapados en un ‘espiral de miedo’ y de impotencia.

Y aunque los problemas emocionales derivados de la pandemia y de esta época de máxima alerta nos tienen viviendo al límite, recordemos que usted, yo y todos necesitamos sobreponernos para recobrar el bienestar.

Seguir sintiéndonos tristes o vivir con la idea de resignarnos a afrontar días ‘malos’ no es la opción.

Rescato y veo que, en estos momentos, muchos están luchando por mantener una actitud positiva, así esa sea una misión casi que titánica.

Hay muchas cosas que podemos llevar a cabo para no seguir viendo resentido nuestro estado de ánimo.

Y no hablo solo de practicar la meditación, de consentirnos, de escuchar música, de hacer ejercicio o de evitar contaminarnos de tanta ‘basura’ que vemos en las redes sociales.

Me refiero a aprender a conocernos bien a nosotros mismos, a enfrentar nuestras emociones y, sobre todo, a detectar qué cosa de lo que nos está ocurriendo es nuestra responsabilidad y qué debemos corregir para salir del abatimiento.

Si logramos mantener nuestra inteligencia emocional podremos controlar impulsos, pensar con claridad, dominar nuestro estado de ánimo, incluso en estos momentos de tanta tensión.

De igual forma, nos es preciso amainar toda esa lluvia de pensamientos negativos y cambiarlos por ideas esperanzadoras que nos permitan proyectar circunstancias más favorables.

No podemos seguir castigándonos mentalmente y, en lugar de ello, deberíamos darnos el permiso de visualizar un mejor horizonte.

También podríamos acudir a la experiencia y repasar las estrategias que hemos utilizado en el pasado para ayudar a manejar nuestras emociones. Esa es una herramienta útil que sirve para desterrar los momentos adversos que hoy nos mueven el piso.

También podría ser práctico un poco de desconexión. En una época en la que vivimos encendidos con las redes sociales, convendría no dejarnos impregnar tanto de los menajes que vemos en ellas.

Puede ser más saludable leer una buen libro, orar o incluso aprovechar un sano tiempo de ocio y de espiritualidad.

En medio de esta coyuntura, debemos tener en cuenta que el relajarnos, mantener el optimismo y la resiliencia fortalecerán nuestro estado de ánimo, de manera que entendamos que sí es posible enfrentar cualquier dificultad y no dejar que nuestro estado anímico colapse.

Dicen que siempre hay una esperanza que florece en el corazón, y ella germina cuando se ve con claridad la realidad y cuando se encienden la de los sueños.

En estos momentos necesitamos meditar y hacer acopio de una gran fuerza de voluntad, para sobreponernos a estos tiempos tan difíciles.

REFLEXIONES CORTAS

* Los pescadores saben que el mar es peligroso y la tormenta es terrible; sin embargo, ellos jamás han pensado que esos peligros sean suficientes razones para quedarse en el puerto.

* Maldecir y alimentar el ánimo de venganza no restablecen la parte injusta de la vida; solo incrementan el dolor y nos distraen de las otras cosas importantes de la existencia.

* Juzgar e irse lanza en ristre contra alguien hasta acabarle la vida no define quién es esa persona; eso solo define quién es usted. ¡Mucho cuidado con las críticas destructivas!

* No llega una sola alma a su vida sin antes haber pactado una cita espiritual. Todas las personas que conoce llegan a enseñarle algo o a recordarle algún asunto importante.

* Si se queda atrapado en una idea creyendo que es cierta perderá la oportunidad de conocer la verdad y, peor aún, jamás podrá ver un horizonte distinto al que tiene ‘enquistado’.

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. Pero, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Mi mundo era agradable antes de que el caos de hoy se viviera: en el trabajo me iba bien y no tenía preocupaciones a mi alrededor. Todo era más sencillo y práctico. Pero desde hace un año las cosas son inciertas y padezco las consecuencias de esta larga temporada de dudas, miedos y angustias. Mi vida se afectó y siento un gran desaliento. ¿Qué hago?”.

Con el ánimo gris y empañado

Respuesta: La vida tiene sus altibajos: hoy podremos estar mal, pero eso no quiere decir que mañana no podamos estar bien. Entiendo que antes para usted todo era “sencillo y práctico”, tal y como lo escribe en su carta; pero entienda que la vida no está calcada. Además, lo que hoy vive, si bien es abrumador y estresante, no significa que no pueda disfrutar y ser feliz.

Reconozco que a lo largo del periodo de aislamiento social obligatorio que nos trajo la emergencia sanitaria hemos experimentado reacciones de temor, estupor, confusión, pánico, aletargamiento e incluso impotencia. Sin embargo, hay quienes se esfuerzan por superar este momento y controlan sus miedos. Le corresponde, al igual que ellos, asumir su situación.

Comprendo las presiones que afronta en el trabajo, así como las preocupaciones actuales. Pero no deje que las contrariedades por las que pasa controlen su presente; usted es más fuerte de lo que imagina.

Alimente su autoestima para que adopte una actitud propositiva que contribuya al logro de un óptimo bienestar sicológico y mental, pues las situaciones de crisis por las que pasa pueden sorprenderlo al mostrarle recursos internos y habilidades de las que usted hoy no alcanza a imaginar.

Pídale a Dios sabiduría y entereza para salir adelante y no se deje arrinconar por las vicisitudes. ¡Hágame caso!

Tenga claro que la paz comienza con sus propios pensamientos. Cuando usted cultiva en su mente ideas sanas, se conecta de inmediato con una vida más serena.
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