domingo, 28 noviembre 2021
domingo 17 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Debemos recargar nuestro ánimo y hacerlo brillar

Identifiquemos cuáles son las causas o las circunstancias que nos quitan la energía y nos hacen sentir mal. Del diagnóstico que hagamos dependerá las acciones o los enfoques que le daremos a nuestra cotidianidad.
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Solemos recibir con cierta frecuencia algunos ‘golpes al ánimo’, que no solo nos dañan el semblante sino que además estropean nuestra cotidianidad.

Me refiero a esos contratiempos que nos atosigan, nos desmotivan y, en algunos casos, nos dejan devastados.

La falta de plata, la rutina, el malgenio, los problemas en el trabajo los cuales, sumados a la larga emergencia sanitaria que hemos vivido, han logrado que muchos hoy estemos al borde del colapso.

Lo anterior sin contar que existen personas que ocupan puestos en las oficinas que aborrecen, cultivan relaciones tóxicas y, en general, están inmersas en una vida que definitivamente no les permite sentirse plenos.

La verdad es que nadie tiene una fórmula precisa que nos haga levantar motivados por las mañanas, sabiendo que llevamos a la espalda tantas afugias.

Sin embargo, cuando la vida que llevamos nos tiene frustrados, ‘sí o sí’ necesitamos de un revulsivo que nos haga cambiar el horizonte para bien.

Yo sé que para situaciones como la falta de plata, lo mejor sería diseñar sanas estrategias para conseguirla; ante la rutina podríamos apostarle al cambio; tras las rabietas no nos caería mal una gota de serenidad; y ante los líos en la oficina nos caería bien una asertiva comunicación.

Más allá de esos antídotos, cada quien debería analizar por qué afronta tales molestias. Todo lo que nos sucede tiene una razón de ser y debemos escudriñarla en lo más profundo de nuestro ser para detectar esos vacíos y desequilibrios anímicos.

Es decir, hay que preguntarnos realmente qué es lo que nos ocurre, so pena de seguir en ese remolino de amarguras.

Pienso que a muchos nos hace falta diseñar momentos que en verdad nos emocionen. ¡Y no hablo solo de adoptar el hábito de sacarle el jugo al ocio con el fin de tener un espacio creativo distinto a nuestras desaliñadas agendas!

La verdad es que considero que los alicientes más efectivos tienen que ver con estímulos reales que nos ofrezcan vitamínicos para el alma.

Deberíamos dejarnos llevar por un acertado sentido de vida e incluso encontrarnos a nosotros mismos para saber redireccionar nuestro mundo.

Lo digo porque, cuando se camina sin fe, se termina impregnado de aburrimiento y de paso se ‘aborta’ la mejor chispa que podemos ostentar en la vida; es decir, la del entusiasmo.

A muchos nos falta una buena cuota de energía y, en algunos casos, eso nos pasa porque no hemos logrado definir el significado de nuestros sueños.

Podría decir que no hay que hacer muchas cosas para encontrarle una salida a tanta confusión; bastaría con encontrar el verdadero enfoque.

Podríamos traer a nuestra mente, por citar solo un caso, los motivos que la vida nos ha dado para ser agradecidos con ella. Por ejemplo, recordemos las bendiciones que Dios no ha dado y los momentos más felices de nuestra existencia.

Todo está en el pensamiento positivo y en el amor con el que hagamos las cosas. No es cuestión de palabrerías; es un asunto de actitud y de compromiso con nosotros mismos.

Tomar la dura realidad que nos ofrece la vida y convertirla en un reto es un gran paso para soportar los llamados ‘golpes anímicos’.

Nos corresponde hacer acopio de entereza para asumir los retos que la vida nos impone.

En vez de gastar tiempo entristeciéndonos por las ‘manchas’ de nuestro mundo, lo mejor es poner un poco de esfuerzo para despercudirnos de tantas malas rachas.

EL CASO DE HOY

Las angustias asaltan con relativa frecuencia a nuestro estado de ánimo y nos despiertan muchas inquietudes, sobre todo en esta época. Sin embargo, con cada cuestionamiento tenemos la posibilidad de razonar y aplicar sanas estrategias para curar el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Cuéntele su caso a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “¿Por qué será que no avanzo a pesar de que trabajo con dedicación? Eso es raro, pues hago lo que más quiero. Intuyo que no doy pasos que me permitan crecer en mi meta. Estoy cabizbajo y triste. ¿Qué consejo me podría dar? Gracias”.

Debemos recargar nuestro ánimo y hacerlo brillar

Respuesta: Muchos se sienten cabizbajos en algún momento de la vida porque, en cierta forma, consideran que no crecen a pesar de que trabajan con esmero. Yo mismo, en más de una ocasión, he experimentado esa situación. Por eso me atrevería a decirle que es relativamente ‘normal’ lo que hoy padece.

Considero, eso sí, que si su intuición le dice que no puede avanzar, es obvio que algo está ocasionando tal freno.

Sería bueno que evaluara en qué porcentaje y en qué punto del trayecto de sus aspiraciones se encuentra, para estimar a ciencia cierta si está estancando o si es solo una asunto de rutina o de estrés. ¡Esa evaluación solo la puede hacer usted!

No descarte que en el fondo esté agotado o que tal vez esté haciendo algo de manera indebida.

Le sugiero que haga una pausa, no porque deba frenarse más sino porque le conviene descansar y no dejarse atosigar por el afán de los resultados.

Esta terapia le permitirá reflexionar y obtener la claridad que requiere en este momento.

Recuerde qué es lo que lo motivaría a superar esa percepción de estancamiento. Ese ‘por qué’ lo renovará y de alguna forma le permitirá volver a centrarse en su meta.

¡Es algo así como volver a inspirarse! Creo que la dedicación que le imprime a su quehacer diario, más temprano que tarde, le permitirá llegar hacia dónde quiere estar.

¡Recárguese! Salga y busque otras formas de inspiración para que recupere el estado de motivación que lo llevó a diseñar su horizonte.

En la medida en que actúe en función de lo que para usted es relevante y aprenda a ser disciplinado y perseverante, llevará la vida que realmente quiere.

Si se enfoca de manera correcta en sus cosas, si ‘confecciona’ bien sus perspectivas y si es perseverante, le garantizo que dirigirá su vida hacia lo que para usted sea realmente valioso y trascendente.

No se distraiga, tampoco se estrese ni mucho menos se ponga triste. Eso no le sumará y, en cambio, sí le restará. La estrategia a seguir es más fácil de lo que piensa; es cuestión de actitud y de una buena dosis de fe.

REFLEXIONES CORTAS

Debemos recargar nuestro ánimo y hacerlo brillar

* El libreto de la vida que usted escribe se compone de muchos capítulos: unos más interesantes que otros, unos más difíciles y algunos no tan enredados. El hecho de que un capítulo no sea tan ‘bueno’ no significa que sea el final de la historia.

* Présteles atención y escuche a sus hijos cuando ellos le hablen: si los escucha ahora que son pequeños, también querrán hablar con usted cuando sean grandes. El diálogo siempre será clave en la relación entre padres e hijos.

* Usted puede aprender el valor del sabor y de la chispa en la vida, ya que la presencia de estos dos ingredientes es fundamental para llevar la cotidianidad. ¡No se amargue, sea feliz! Mantenga el equilibrio y déjese llevar por su espíritu.

* Nada que usted tenga que mendigar vale la pena, ni mucho menos será bueno para su estabilidad. Solicitar amor como si se tratara de ‘mendrugo’ es como intentar llamar la atención de alguien para el que en realidad usted es ‘invisible’.

* La herida no la sana ni el tiempo, ni el alcohol ni otro clavo. Ella solo cicatriza cuando usted entiende qué fue lo que pasó. Ojo, porque si usted no deja sanar la herida, ella le va a sangrar encima a personas que no le cortaron.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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