martes, 20 octubre 2020
jueves 17 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

¡Entre todos saldremos fortalecidos!

Estos días de confinamiento también nos han servido para acercarnos más a la familia y a Dios.
Escuchar este artículo

El confinamiento nos ha obligado a vernos bajo un prisma distinto. La dura situación por la que atravesamos, de manera paradójica, nos ha ‘humanizado’ de verdad y nos ha permitido hablar los lenguajes universales de la solidaridad, de la tolerancia, de la paciencia y, el más bello de todos, el del amor.

Cuando nadie sospechaba que estaríamos ‘presos’ de semejante situación, padecíamos un encierro distinto al que hoy afrontamos: el del alma.

Éramos individualistas, egoístas y teníamos más tiempo para alimentar nuestros egos.

Hoy, cuando hemos entendido que todos somos iguales y que nos es preciso llevarnos bien en estos momentos adversos, empezamos a vislumbrar una bonita faceta de nuestro ser.

Ya sabemos que no necesitamos espacios externos y que es más valioso lo que tenemos en casa. Comprendimos que es preciso andar con sencillez y humildad.

La unión familiar se solidifica con el paso de los días. Ahora nos preocupamos más por la gente que amamos y sabemos que cada uno de nosotros nos tenemos que cuidar, más que por nosotros mismos por nuestros hogares.

A los hijos ya ‘no les da oso’ utilizar las redes sociales para comunicarse con sus papás; otros han rescatado la linda costumbre de pedirles la Bendición; estamos más pendientes de los abuelos e incluso comenzamos a enterarnos sobre cuáles son las tareas que los ‘profes’ les dejan a nuestros hijos.

La verdad es que, desde lo más profundo de nuestro ser, nos están saliendo a la luz otras facetas: Somos más condescendientes, más amables y estamos más dispuestos a colaborar.

Hemos establecido un mejor vínculo de amistad con Dios a través de la oración. Ya no es necesario ir a Misa para orar, pues entendimos que con las plegarias encontramos un bálsamo en todas las situaciones, especialmente en las adversas. Tal vez por eso invocamos al Creador la Misericordia que nos permita salir de esta dura fase.

Sin fachadas comenzamos a compartir lo que para cada uno de nosotros es nuestra experiencia de vivir siempre en el mismo sitio.

Percibimos que cada día de la ‘cuarentena’, a pesar de que logra llenarnos de ansiedad y de incertidumbre por razones obvias, también no está fortaleciendo. Porque antes que vivir entre cuatro paredes, les empezamos a encontrar un verdadero sentido a la sana convivencia, al dominio propio y a la madurez.

Nuestros buenos pensamientos están tomando el control de nuestros corazones. Hoy demostramos más amor y aunque por ahora no podemos darnos un abrazo y la mano, estamos más unidos que nunca.

La perspectiva de nuestro entorno es diferente. La situación nos ha hecho experimentar en casa el lenguaje global de las emociones y, mejor aún, las estamos compartiendo con las personas más importantes: nuestros seres queridos.

La verdad es que el confinamiento actual, que nos tiene limitado el espacio, hizo que reflexionáramos más y desplegáramos una mirada que desconocíamos o que no queríamos aceptar. Ya no observamos hacia afuera, pues es mejor vernos por dentro.

De repente surgen todas las dudas del caso y obviamente no tenemos todas las respuestas; sin embargo, reitero que nos hemos empezado a acercar a Dios y comprendimos la importancia de engrandecer los valores.

Hemos abierto un espacio de paz en nuestro corazón y damos gracias por la salud y por las bendiciones recibidas.

No sé cuánto nos dure este tiempo de clausura, lo que sí sé es que cuando todo esto pase, ya seremos unos hombres nuevos.

Porque ya estaremos dispuestos a dar amor, a ser empáticos, a respetar, a agradecer, a vivir y, sobre todo, a dejar vivir.

¡Dios nos bendiga a todos!

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por

Etiquetas

Lea también
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.