martes, 11 mayo 2021
martes 30 de marzo de 2021 - 12:00 AM

Solo vemos la punta del iceberg

Una cosa es lo que dejamos ver de nosotros y otra muy distinta es la que llevamos por dentro. Solemos tapar nuestros problemas y nos la pasamos irradiando una imagen que no corresponde con nuestra realidad. Nos dejamos llevar por las apariencias y terminamos ocultando nuestra verdadera esencia.
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Nos dejamos llevar por lo que vemos afuera o por lo que otros nos permiten ver, pero jamás nos detenemos a reflexionar sobre lo que hay por dentro o la procesión que cada quien tiene que lidiar en su cotidianidad.

A simple vista emitimos juicios, suponemos cosas, manejamos hipótesis y hasta sacamos conclusiones, muchas de ellas erradas o basadas solo en lo que detectan nuestros ojos.

Olvidamos que cada ser humano, cada historia o cada situación en el fondo tiene una razón de ser.

Eso ocurre porque estamos acostumbrados a considerar o a analizar los problemas de otros desde nuestra propia perspectiva y no tenemos en cuenta lo que sienten los demás.

¿Sabía usted que lo que vemos, de manera literal, no es ni el 10% de lo que realmente sucede?

Reitero que solemos irnos ‘lanza en ristre’ contra lo que no nos parece ‘bien’, sin advertir que debajo de todo hay cosas mayúsculas que ni siquiera sospechamos.

Al igual que ocurre con un iceberg vemos la masa de hielo flotando pero desconocemos que dentro del agua se esconde la mayor parte de ese bloque y que, en más de una ocasión, puede ser diez veces más grande de lo que se puede ver en su punta.

¡Así pasa en nuestra vida! Nos encontramos con muchas personas y las criticamos despiadadamente, sin analizar el viacrucis que llevan por dentro.

Deberíamos ir con cautela para no dejarnos llevar por la primera impresión, ya que en varias ocasiones solo logramos conocer una ínfima parte de lo que realmente pasa en el entorno.

También nos ocurre con lo que queremos proyectar de nosotros en los demás: nos ponemos caretas y ocultamos la verdad por temor a ser juzgados.

Es decir somos un ‘iceberg’, pues aparentamos ser algo que no somos y escondemos nuestra realidad.

Cada uno de nosotros tiene elementos ocultos o no visibles, los cuales maquillamos a nuestro antojo.

No vivimos en otro planeta y nos corresponde ‘poner los pies sobre la tierra’ para mostrar lo que somos sin temores. No ‘todo es color de rosa’ y hay que asumir los tonos grises de la vida.

Si insistimos en ocultar nuestra real situación terminaremos ‘nutriendo’ los problemas con el paso del tiempo, sin tener desahogo alguno. Y cuando menos nos lo esperemos, la endeble barrera que hemos puesto se desbordará.

De la misma forma que ocurre con el iceberg, llegará un punto en donde la parte inferior de esa masa de hielo se irá derritiendo cada día más.

Así las cosas, la parte superior se volverá más pesada y, de repente, el iceberg de nuestra vida se dará vuelta en un espectacular y feroz tumbo, dejando al descubierto la inmensidad de los problemas que llevamos ocultos. Por eso, no podemos seguir siendo necios ni falsos.

Es necesario que nos sumerjamos sin temor en las profundidades de nuestro ser y nos ocupemos de atender las verdaderas razones que nos están impidiendo crecer.

Yo sé qué escuchar lo que nuestro interior intenta decirnos resulta una tarea complicada, pero hay que hacerla. Si ignoramos lo que nos dice la voz de nuestra conciencia, prolongaremos nuestras agonías.

Lo propio debemos hacer con los demás. Siempre que sea posible hay que saber escucharlos, conocer sus razones y, sobre todo, entender que cada cosa que ellos hacen es por algo.

Esta es una invitación a escudriñar nuestro interior, para entender lo que realmente nos pasa y asumir la realidad de una vez por todas.

De esta forma iremos fortaleciendo comportamientos que nos conducirán al logro de nuestros deseos y aspiraciones más gratificantes e incluso a los objetivos y metas profesionales que nos propongamos.

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Sé que este es un espacio espiritual y que estamos en Semana Santa, pero quiero desahogarme y confesarle que veo estos días de reflexión, no como una forma de recordar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús sino como una oportunidad para respirar y poder echarme a dormir todo el día. No es que no sea creyente, es que con este afán por mantener mi empleo y rendir en la empresa me ha tocado trabajar demasiado y estoy demasiado exhausto. ¿Qué hago para no perder el equilibrio entre mi fe, mi hogar y mi trabajo?”

Respuesta: A usted y a muchos nos pasa igual. El estrés, la competitividad y las exigencias del mundo actual a veces nos alejan de la vida personal, nos quitan horas que podríamos compartir con la familia y nos atan más a la rutina profesional.

Nos toca rendir cada día más en la oficina; incluso quitándoles espacio a nuestros seres queridos. Eso nos está estresando más y en algunos casos está acabando hogares, sin contar que nos está afectando la salud.

Tal vez por eso usted ve la Semana Mayor como un tiempo de ocio, antes que un encuentro de fe. Sin embargo, relájese que siempre será razonable tomarse un respiro en Semana Santa y en otras temporadas.

Le sugiero que trate de orientar su vida de una manera tal que pueda proyectar su tiempo con equidad, para cuando regrese a la oficina pueda responder al 100%, pero también pueda ofrecerse la calidad de vida que tanto requiere usted.

También tenga en cuenta que Jesús nos invita a no perder la fe, a no desfallecer ante la tribulación y a mirar el trabajo, el hogar y la vida con amor, respeto y devoción.

CORTAS REFLEXIONES

*Sus fechas más importantes son: el día que nació y el día que entiende por qué llegó a este mundo.

* Usted puede decidir ir a cualquier parte, siempre y cuando sea hacia adelante y con la debida firmeza.

* Viajar sirve para ajustar la imaginación a la realidad y para ver las cosas como son, en vez de pensar cómo serán.

* La gente que está lo suficientemente ‘loca’ para pensar que puede cambiar el mundo es la que lo consigue.

* Escuche el sonido de su corazón, bajando el volumen de sus pensamientos tristes. Así vivirá mejor.

* Para recordar quiénes somos necesitamos olvidar las cosas necias que otros dijeron de nosotros.

* ¿Sabe qué es cariño? Es aprender a abrazar con respeto el mundo de otros y comprenderlo.

* Si mañana amanece lloviendo, eso no definirá si su día será malo o bueno; quien lo definirá será usted.

* No sé qué me depara el camino; solo sé que si acepto ir de la mano de Dios, Él me sostendrá y me bendecirá.

* Si logra ver e imaginar un objetivo, una meta o un paso a seguir podrá llegar a lo más alto de la montaña.

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