sábado, 13 agosto 2022
domingo 26 de junio de 2022 - 12:00 AM

Tome la vida con calma

Por vivir de afán, la gente ha perdido la posibilidad de llevar la vida con placidez y no contempla lo que hay a su alrededor. Usted, yo y todos en general tenemos derecho a dejar que cada cosa fluya a su debido momento.

La gente se afana más de la cuenta y, por ende, se lanza a un desaforado agite cotidiano que no le permite disfrutar del momento presente ni de su debido descanso.

Si es su caso, le cuento que no entiendo por qué se obliga a vivir a toda marcha. La prisa no puede ser su estilo de vida.

Ojo: la palabra ‘pronto’ no rima a toda hora, así usted considere que todo es para ya. Yo sé que el tiempo pasa, que las oportunidades no se pueden desaprovechar y que es posible que mañana no estemos aquí, pero no hay necesidad de contestar con apuros o de forma inmediata.

Eso de convivir con la prisa es sinónimo de estrés. Lo más grave es que por querer imprimirle el acelerador a su mundo, no disfruta de nada y se la pasa anticipando un futuro que es incierto.

¡Calma, por favor! Hay tiempo para el ocio y para hacer lo que se le dé la gana, solo por el placer de hacerlo.

Esta no es una ‘oda’ a la indisciplina o a la flojera. Solo quiero sugerirle que para todo hay un espacio: se trata de repartir las horas de forma que obligaciones y ocio estén equilibrados.

Deje que la vida fluya a su ritmo y no vaya a mil revoluciones; déjeles esa agenda desaforada a los corredores de bolsa.

No se puede seguir al ‘trote de los afanes’. Destierre la idea de estar conjugando el verbo correr, pues cada cosa tiene su momento.

Excepto los deportistas, nadie está en una maratón. Por ende, un poco de pausa no está de más. Si bien las 24 horas del día pasan sin detenerse, no se puede sumergir en la velocidad que llega con el trabajo, con las preocupaciones, con los imprevistos o con la ansiedad.

Ir con un libreto rígido y cronometrado desgasta, quita el aire y, lo peor, lo hace trastabillar. Es fundamental evitar que la prisa consuma sus fuerzas. Si aprende a controlar las circunstancias que le rodean, será capaz de alcanzar lo que anhela y vivirá tranquilo.

Más allá de que su entorno siga moviéndose a mil, usted merece un descanso. Regálese cada día cinco minutos para tomar aire, para orar y para despejar la mente.

Le sugiero que tome conciencia del ritmo de vida frenético que está asumiendo. Recuerde que por intentar abarcarlo todo, puede terminar perdiendo mucho.

Si no le imprime una dosis de sosiego a su vida, se enfermará. Debe dar el primer paso y pensar más en usted, sin que lo tilden de irresponsable.

El éxito llega cuando se hacen las cosas, pero solo es un éxito real cuando actúa de una forma serena. Ir a toda prisa no le agrega valor a su vida; por el contrario, le resta.

Nadie es mejor porque le imprima el acelerador a su rutina o porque elija el estrés como su estilo de vida.

Tómese el tiempo suficiente para hacer lo que le corresponde. Es cierto que el que pega primero, impacta dos veces, pero el que disfruta lo pleno, goza más. ¡Dios lo bendiga!

Escuche: Los Vitamínicos Espirituales

CORTAS REFLEXIONES

$!Tome la vida con calma

* La mente podrá padecer de amnesia, pero el corazón jamás pierde la memoria. Además, la piel tiene recuerdos, los suspiros remiten a grandes épocas y los deseos siempre tienen sus dueños. No permita que lo que ha soñado se le diluya. ¡Usted merece ser feliz!

* Apoye, motive, dele una mano y, sobre todo, admire a cualquier persona que esté luchando por ser mejor. ¡Ese noble propósito merece sus aplausos! Así sea para decirle una palabra de aliento, no ahorre esfuerzo alguno para animar a quien esté en su proyecto de crecer.

* En esos días cuando parece que los reyes hacen lo que se les antoja, recuerde que Dios es quien establece y quita los monarcas. También tenga claro que nadie es superior ni nadie es inferior; no obstante, cada quien es único, real e incomparable.

Tome la vida con calma

* Las dos pruebas más duras que usted tiene en la vida son: la paciencia, para estar sentado en calma y esperar el momento adecuado; y el coraje, para no decepcionarse con lo que le traiga el camino. Es necesario que asuma algo de riesgo en la tarea de emprender cualquier trayecto.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

$!Tome la vida con calma

Testimonio: “Tengo dificultades para afrontar mi mundo actual; antes no me pasaba eso. Por alguna razón percibo un miedo que me paraliza y no logro avanzar. Hoy tengo la sensación de estar estancado. Lo peor es que he tenido oportunidades para salir adelante y no las he aprovechado. Siempre he sido temeroso por todo, pues prefiero ir a la fija, antes que arriesgarme. ¿Qué me aconseja? Gracias”.

Respuesta: El miedo a la vida misma es una realidad del mundo actual. Como consecuencia de él, la gente tiende a crear resistencia y a refugiarse en su ‘zona de confort’. Por lo que interpreto, en su caso, todo esto lo ha llevado a perder oportunidades prometedoras que se le han presentado. Tal vez por eso hoy se siente atrapado en la rutina.

Quisiera que reflexionara sobre el origen de su temor: ¿Tal vez vivió alguna amarga experiencia recientemente? ¿Acaso ha tenido un cambio drástico?

Solo escudriñando en su alma podrá comprender qué es lo que lo ha llevado a sentir miedo en su cotidianidad. Lo que le planteo no es otra cosa que desentrañar lo que emocionalmente lo tiene tan bloqueado.

Insisto en decirle que es preciso tener claro cuándo comenzó esa intranquilidad para dilucidar su situación actual.

Debe hacer esa introspección y profundizar en su espiritualidad, ya sea a través de la fe, del culto que profese, de la oración con la que se identifique, de la meditación e incluso de algunas disciplinas milenarias como el yoga, el reiki, en fin... También le sugiero rodearse de gente emprendedora, de tal forma que se contagie de ese tipo de entusiasmo.

Pero debo decirle que nadie, excepto usted mismo, tiene la capacidad de hacerle seguir adelante. ¡Viva sin miedo a la vida y, por ende, sea feliz!

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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