martes, 20 octubre 2020
sábado 19 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Una mirada distinta a nuestra situación

No tenemos por qué pasarnos todo el tiempo creyendo que las cosas van a salir mal; lo que debemos hacer es llenarnos de fe y creer en que lo mejor está por venir.
Escuchar este artículo

El presente texto no pretende obligarlos a pensar positivo, aunque sí deberíamos hacerlo. La idea no es pensar que no hay problemas ni tampoco ‘animarnos a juro’ con que todo se resolverá en ‘un abrir y cerrar de ojos’, porque definitivamente sí estamos pasando por un época bien complicada, tal vez como nunca antes.

Yo sé que el mundo no es un marco de rosas ni tampoco nuestra vida está adornada con guirnaldas o pétalos. Sin embargo, jamás podemos dejar que el jardín de nuestro corazón se marchite o se llene de barro.

Si bien hay pensamientos que no los podemos controlar y situaciones que nos sorprenden, tampoco tiene caso amargarse la existencia por todo lo que nos pasa. De por sí ya tenemos suficientes problemas como para seguir sumergidos en el mundo de las lamentaciones.

¿No cree que es mejor reflexionar sobre los pasos que debemos dar para salir adelante?

Siempre he creído que no es tanto lo que sentimos, sino la forma como enfrentemos la situación que nos corresponde vivir.

Está en cada uno de nosotros hacer algo para levantarnos. Y hay que decidir entre pasarnos el día quejándonos, repasando la dificultad que nos invade con la cosas que no funcionan; o salir de la cama y estar agradecidos por estar vivos y por poder trabajar para recomponer lo que haya que restaurar.

Permitámonos sentir lo que estamos viviendo en nuestro interior, pero al mismo tiempo no nos resignemos a sufrir. Que yo sepa, nadie ha venido a este mundo para estar deprimido o para vivir bajo de nota.

Es clave desterrar esas formas de actuar que nos hacen sentir pequeños. Porque, a pesar de lo duro que sea el momento actual, podemos intentar visualizar una perspectiva distinta.

Si lo analizamos bien, entenderemos que en cada problema que se nos presenta hay una semilla de grandes lecciones. Echémosle cabeza y recordemos que antes de la pandemia también superamos otros obstáculos.

La vida es una interminable sucesión de subidas y de bajadas y, por supuesto, tenemos la impostergable misión de reponernos ante cualquier tropiezo.

Ahora bien, cuando pongamos de nuestra parte y a pesar de ello no podamos componer las cosas, no nos angustiemos: Dios y el tiempo lograrán arreglar lo que nuestros afanes no pudieron hacer.

Seamos agradecidos por las cosas buenas que nos suceden, para que las merezcamos y podamos multiplicarlas.

No nos dejemos atormentar por las dificultades, pues ellas siempre son oportunidades para aprender y, sobre todo, para crecer.

Ver los problemas de otra manera hace parte de la solución. Tener una mirada más esperanzadora siempre será mejor que ceder al pesimismo.

Confíemos en el Creador y pidámosle que nos tenga en el lugar en donde debemos estar. Jamás podemos olvidar las posibilidades infinitas que resultan de la fe y de la Misericordia del Señor.

Insisto en que utilicemos las bendiciones que hemos recibido para vivir con al menos una gota de optimismo.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en esta época. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Me siento más confundido que nunca. A pesar de que siempre me vanaglorié de ser un hombre que sabía lo que quería con mi vida, hoy todo es incertidumbre. Es extraño, pero ahora los miedos me asaltan; me volví tan inseguro que hasta uso amuletos para ver si me desintoxico de los problemas. También estoy estresado y vivo desesperado. Tengo muchas ideas negras revoloteando sobre mi cabeza y estoy muy presionado. Me siento distinto al ser que era y los estragos de la pandemia pretenden cambiarme a la fuerza. La vida se me volvió un revés. No sé qué hacer”.

Respuesta: No debe extrañarle el hecho de que esté confundido con su actual cotidianidad. Si mira bien, tendrá que reconocer que eso que percibe es el resultado del confinamiento vivido, de la preocupación y en general de los miedos que usted mismo ha permitido que sean puestos sobre sus hombros y su cabeza durante estos últimos meses.

Usted, yo y todos en general, con esta pandemia hemos soportado una difícil época en la que pareciera que la vida nos sucede al revés de como lo habíamos planeado.

En su caso, por lo que interpreto entre las líneas de su carta, necesita controlar el estrés y la ansiedad. La clave es no perder el equilibrio y agudizar su vista esperanzadora, a fin de que pueda sobrellevar esta enredada etapa de su mundo.

También es una valiosa oportunidad para que practique dos virtudes importantes: la paciencia, que a veces se hace obligatoria; y la serenidad, que la mayoría de las veces debe venir acompañada de una gota de reflexión personal.

Concéntrese y piense más en las salidas que en las dificultades, observe cada situación libre de la presión en la que está inmerso. De esta manera podrá ir venciendo sus miedos y de paso podrá convertir esto que está afrontando en una valiosa experiencia emocional.

Sé que estas nuevas sensaciones le hacen sentir que ha cambiado rápidamente y que ya no es el mismo, pero debe admitir que efectivamente así es. No obstante, si sabe actuar bien consolidará un nuevo sentido de la vida y, sin lugar a dudas, conseguirá la madurez que requiere.

Poner en práctica ideas novedosas y dejar atrás ‘la basura’ que ronda en su cabeza serán acciones de gran beneficio; por eso, láncese al ruedo con iniciativas alentadoras.

Una última recomendación: no crea en cosas esotéricas, pues los mejores amuletos son una mente abierta y un corazón generoso. Además, dedíquele un espacio a la oración, pues ella es un gran bálsamo en medio de esta crisis. ¡Dios lo bendiga!

REFLEXIONES CORTAS

* La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad de la persona que la mira. Su forma de ver la vida emerge desde su propia lente y es una expresión de lo que realmente quiere hacer.

* La fe y el amor son las puertas de los milagros. Recuerde que dentro de usted yacen esos dos tesoros que son, en últimas, los que le dan la energía.

* Es preciso que viva un día a la vez, sin ayeres ni mañanas. Cada día tiene su propio afán y de nada vale vivir de recuerdos o promesas. El tiempo presente es el más valioso regalo que Dios nos concede tras cada amanecer.

* Cuando sufrimos, Dios Sabe; cuando oramos, Jesús escucha; y cuando creemos, Él también nos libera el camino de obstáculos.

* Oración para hoy: Señor, protéjame de cualquier enfermedad, a mí y a mis seres queridos. Permita que mi casa sea un hogar protegido, en donde reinen la armonía, la tranquilidad y el bienestar. No deje que nos afecte la envidia ni que las malas intenciones de otros den al traste con nuestro presente. En sus manos dejo este remate de fin de semana y los próximos días del mes y del año. Deme su protección, bendiga mis sueños y condúzcame por el camino correcto. Usted conoce mis necesidades y sabe muy bien lo que me conviene. Amén.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por

Etiquetas

Lea también
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.