domingo, 25 octubre 2020
miércoles 26 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Cáncer: no es momento de descuidarse: Un llamado a los pacientes y a las entidades de salud

La pandemia por COVID-19 ha significado que pacientes de otras patologías, como el cáncer, sufran retrasos en la atención y prestación de sus servicios de salud con la gravedad que esto conlleva. ¿Qué está pasando?
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Así estemos en casa, los rayos ultravioletas de tipo A y la luz visible e infrarroja también pueden generar efectos nocivos y llevarlo a padecer un cáncer de piel. Así mismo, otros tipos de cáncer no se han detenido por la aparición del COVID-19 y es por eso que no hay que descuidarse: es importante verificar cada día su estado de salud con los exámenes de rutina.

En el caso del cáncer de piel, no hay que olvidar nunca la fotoprotección contra las pantallas y en el caso del cáncer de mama, por ejemplo, que afecta tanto a mujeres como a hombres, es importante practicarse el autoexamen para determinar que todo esté en orden.

Así como ocurre con el COVID-19, el autocuidado y la detección temprana del cáncer le permitirán actuar a tiempo para evitar que su vida esté en riesgo. Toda patología diagnosticada a tiempo tiene los mejores pronósticos.

Este es el caso de Adelaida, una paciente con cáncer de seno que comenzó su tratamiento en diciembre del año pasado.

Luego de recibir quimioterapia, la recomendación médica es realizar la cirugía para extirpar el cáncer antes de que pase un mes.

Por causa de la priorización por el COVID-19, pasaron tres meses antes de que su cirugía fuera programada por su EPS.

“No me quejo, los médicos me han tratado muy bien, pero fue muy demorada la autorización para la cirugía y eso puso en riesgo mi vida”, cuenta Adelaida.

Es una mujer valiente y tranquila oriunda de Barrancabermeja. Aunque ahora vive en zona rural cerca de Ocaña, en el Puerto Petrolero vive su familia, por lo que se hospeda con ellos para que el desplazamiento sea más corto.

Ella se siente bien a pesar de los retrasos y sabe en su corazón que todo saldrá bien, pero no quiere que otros pacientes sufran con estas barreras de acceso.

113

casos de cáncer de seno se han reportado este año, según el Sistema Nacional de Vigilancia de Salud Pública, Sivigila.

Lamentablemente, durante la cuarentena se ha retardado el diagnóstico y manejo de un mayor número de casos de cáncer, así como se ha presentado una interrupción en algunos de los tratamientos debido a la inasistencia de los pacientes a los servicios de salud y a que en las entidades prestadoras de salud se demoran las citas y la realización de los procedimientos.

Claudia Amaya Ayala, directora de la Fundación Senossama, que apoya a pacientes con cáncer de seno, explica qué es lo que ha sucedido durante estos meses de cuarentena con respecto al cáncer, en este caso, de seno.

157

personas fallecieron entre enero y septiembre de 2019 fallecieron por cuenta del cáncer de seno en Santander, según cifras de Liga Santandereana contra el Cáncer,

“Hay dos situaciones que tenemos que analizar: una es lo que está pasando con los pacientes que tienen un diagnóstico y que habían iniciado un tratamiento, y otro, el caso de los pacientes que aún no tienen un diagnóstico. Lo que nosotros estamos notando es que hay un retraso en llegar al diagnóstico debido a que las pruebas de tamizaje, las pruebas de diagnóstico para determinar si es o no un cáncer, se han ido aplazando”.

Por su parte, Lucy Rubiela Oliva León, directora de la Fundación Sanar, que aúna esfuerzos para apoyar a los niños y niñas con cáncer, agrega que “las entidades prestadoras de salud en estos momentos de pandemia deben prestar mucha atención a quienes ya fueron diagnosticados con cáncer, realizar un seguimiento y darles prioridad ya que son niños muy vulnerables al COVID-19”.

Oliva León agrega que, además, los padres tienen, en este momento, un rol fundamental.

La Fundación Sanar realiza un seguimiento a los pacientes infantiles en el Hospital Universitario de Santander.

“Se está atendiendo alrededor de seis niños y niñas cada día con toda la bioseguridad que el Gobierno exige. También se los está apoyando de una forma rápida y oportuna porque los exámenes que se les realizan no deben tardarse tanto tiempo porque de ellos depende su tratamiento”, explica Oliva León.

Lo que está sucediendo

Claudia Amaya de Senossama, le contó a Vanguardia cuál es la situación que viven los pacientes actualmente y por qué resulta peligroso dejar de lado el tratamiento de otras enfermedades diferentes a la COVID-19.

Por ejemplo, ¿qué está pasando con el paciente que está en casa, asintomático, y que debería ir a una prueba de tamizaje, en este caso para el cáncer de mama?

“A las mujeres desde los 40 años se les debe hacer la mamografía cada dos años, tengan o no tengan ninguna sintomatología”, explica Amaya, quien señala que, de acuerdo con los indicadores del Ministerio de Salud, muy pocas mujeres acuden a realizarse el tamizaje que diagnostica este tipo de cáncer.

“Esto significa que lo que habíamos avanzado en el país en actividades de detección del cáncer se están parando y vamos a encontrar en años posteriores que el diagnóstico se dará en estadios mucho más avanzados”, señala Amaya.

¿Y por qué las mujeres no van a hacerse estas pruebas?

Amaya explica que por dos situaciones particulares: “una, por miedo. Por temor a contagiarse con COVID-19, no están acudiendo. Y la segunda es porque los centros de radiología he hecho unos ajustes en sus agendas y la oferta ha disminuido. No hemos visto nosotros las Eps y los mismos entes territoriales, como las secretarías de salud, estén en una labor de promoción de estos estudios de diagnóstico, porque toda la prevención y toda la promoción sea enfocado en el COVID-19”.

Amaya explica que el problema es que a las personas que se hacen el autoexamen y sienten una “masa” que les alerta, no les queda fácil acceder a una consulta.

“En algunas partes les dicen: no vea, eso no es urgente, no es prioritario, estamos es atendiendo el tema de COVID-19, y le ponen todas las barreras de acceso a una persona que recibió la información, que recibió la educación, qué sabía que si llegaba a sentir una masa debía visitar al médico para que le hicieran unas pruebas de diagnóstico para saber si sí o no, no lo puede hacer hoy”, explica Amaya.

Aun no se sabe cuál será el impacto a corto plazo de esta situación.

Es por eso que las asociaciones de pacientes con este tipo de cáncer se están uniendo para hacer un seguimiento de los casos que han tenido este tipo de dificultades para acceder a los servicios de salud.

6

mujeres, entre los 15 y 44 años, han fallecido este año debido al cáncer de cuello uterino.

En el caso de las personas que ya habían sido diagnosticadas con cáncer de mama y que tenían un tratamiento en curso, tanto cualquiera de sus fases, se ha visto expuesto a las barreras de acceso, así como al temor particular al contagio por COVID-19.

En el caso de los pacientes que recién han sido diagnosticados, “lo que hemos visto en los centros radiológicos en Santander es que sí cumplen con todos los protocolos de bioseguridad, pero el temor de las pacientes hace que se demore la caracterización, que son todos los exámenes para determinar un tratamiento”, explica Amaya.

Quienes ya habían iniciado un tratamiento han tenido que enfrentarse a demoras en los procedimientos. Por ejemplo, no deberían pasar más 30 días entre el final del tratamiento con quimioterapia y una cirugía para extirpar el cáncer, pero se están presentando demoras.

Amaya explica que, en particular, los pacientes que no viven en Bucaramanga deben enfrentar incluso multas al tener que desplazarse para realizar sus exámenes y tratamientos, ya que ni unos ni otros pueden hacerse de manera virtual.

Señala que también se han presentado demoras por parte de las IPS: pasa el tiempo y no se programan las citas médicas ni los procedimientos.

Amaya explica que todas estas demoras representan un riesgo para la vida: “el cáncer avanza muy rápidamente, una célula cancerosa se multiplica de forma exponencial, entonces un caso que podría haber sido quirúrgico de entrada al no hacerse tratamiento ya entra a tener que hacer primero una quimioterapia y después intentar hacer la cirugía”.

Amaya señala que si bien no hay una fórmula que se aplique para todos los pacientes, “el cáncer mientras se trate más oportunamente la sobrevivencia aumenta más”, indica Amaya.

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