sábado, 04 julio 2020
jueves 04 de junio de 2020 - 12:00 AM

Familia del joven muerto en Centroabastos pide justicia

El vigilante que disparó en contra de Yefri Rodríguez Portillo está en libertad mientras avanza la investigación, entre tanto, sus seres queridos exigen celeridad en el proceso.
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En una humilde casa de tabla, en el asentamiento humano 17 de enero, detrás del barrio Rincón de la Paz en Girón, hoy echan de menos a alguien. Era desde hace 10 años el hogar de Yefri Rodríguez Portillo, muerto a manos de un vigilante el pasado lunes en la noche a las afueras de Centroabastos.

Allí vivía junto a su madre Diana Patricia Portillo y sus 5 hermanos, precisamente en esta cuarentena se había convertido en la cabeza del hogar, pues la mamá no pudo volver a trabajar y sobrevivían con lo que él y su hermano Yorgui lograban ganarse descargando bultos en la Central de Abastos.

“Yo trabajaba en casas de familia, pero con la pandemia en los edificios no dejan entrar a las empleadas, entonces ellos estaban yendo dos veces por semana, los días de mercado, y traían dinero y comida”, narró Diana.

Pero ni Yefri ni su hermano tenía acreditación para entrar de forma legal a trabajar, entonces en las noches se colaban en los camiones y trabajan hasta entrada la mañana. Así encontró la forma de ganarse la vida el joven de 24 años.

“A Yorguin y a otro muchacho los vigilantes los bajaron del camión y lo golpearon con el bolillo. Afuera se dieron cuenta y los venezolanos empezaron a hacer escándalo para que no le pegara”, contó Diana.

Entre las personas estaba Yefri, quien instó a su hermano a hacerse a un lado y esperar a que todo se calmara, pero la situación se puso tensa y las personas se armaron de palos y piedras para defenderse de los vigilantes.

“Yefri estaba a un lado pegado al celular, y en eso salió el vigilante y sacó el arma, algunos le decían que lo hiciera sonar, apuntaba hacia donde estaban mis hijos y soltó el tiro, ellos lo esquivaron pero como él estaba en el celular no se dio cuenta, le dieron”, continuó la madre.

Yefri cayó agonizante, la bala se había alojado en el pecho y en pocos segundos comenzó a salir sangre de su boca, sólo alcanzó a decirle a su amigo “¡me dieron, me dieron!” y no volvió a hablar, luego en un taxi lo llevaron a la Clínica Foscal.

“Llegaron a tocarme y me dijeron que le habían metido un tiro a mi hijo, me dijeron que Yorgui, corrí para la Foscal y cuando llegué veo que sale cojeando y llorando. Lo toqué y le pregunté que dónde le habían metido el tiro y me dijo que no, que habían matado al hermano”; Diana corrió hacia urgencias y lo que encontró le destrozó el alma, su segundo hijo estaba sin vida y con una sábana encima.

Piden justicia

En el barrio aún hay dolor por la pérdida del joven, ayer fue sepultado y ahora solo esperan que se haga justicia. El vigilante que disparó se entregó al día siguiente a la Fiscalía, sin embargo, recobró la libertad al no existir captura en flagrancia y ahora están a la espera de la necropsia y los videos de las cámaras de seguridad, así sabrán cómo ocurrió exactamente y qué imputación deben hacerle.

“Que no sea un crimen que quede impune porque somos una familia humilde, pedimos que se haga justicia, fue un gran ser humano al que asesinaron”, expresó entre su dolor Albeiro Bautista, padre de crianza de Yefri.

Precisamente, la noche del martes decenas de amigos y familiares del joven realizaron una protesta frente a Centroabastos para exigir justicia, durante varios minutos estuvo en el sitio una carroza fúnebre con el féretro. Luego, la Policía disolvió la manifestación.

“Al gerente de Centroabastos solo le digo que esté más pendiente de los vigilantes porque muchas veces abusan, los golpean y los botan por atrás hacia la quebrada por el Galán. Ellos van es a trabajar, no a robar”, precisó Diana.

Una colaboración
La familia no cuenta con seguro fúnebre y con la colaboración de los vecinos, algunos comerciantes de Centroabastos y familiares lograron reunir una parte para solventar los gastos del sepelio, pero todavía deben pagar la otra mitad y no tienen los recursos.
Las personas de buen corazón que deseen ayudar a Diana y a sus hijos pueden consignar a las cuentas 3153249188 de Daviplata o 600989164 ahorros de Banco de Bogotá.
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