lunes, 30 marzo 2020
jueves 05 de marzo de 2020 - 12:00 AM

La dolorosa travesía por una trocha de Santander que cobró la vida de un menor

Un adolescente de 15 años víctima de un accidente en Santa Bárbara, Santander, tuvo que ser trasladado de urgencia a Piedecuesta. Al no haber vía por el sector de Curos, le tocó atravesar una trocha y murió desangrado cuando le faltaban dos horas de camino.
Escuchar este artículo

Los ojos de doña Clemencia Villamizar se enrojecen; las lágrimas no tardan en brotar de solo recordar los últimos momentos que compartió con su hijo de 15 años mientras a bordo de una ambulancia atravesaban una polvorienta trocha que conecta a la provincia de García Rovira con Piedecuesta.

Esa dolorosa travesía se inició el martes hacia las 2:30 de la tarde, cuando el jovencito andaba calle arriba y calle abajo montando bicicleta con un amigo por la entrada de Santa Bárbara.

La diversión se acabó en una curva donde los ‘pelaos’ se encontraron de frente contra un camión Chevrolet NHR.

“Mi hijo manejaba la cicla, el otro muchacho estaba parado en los ‘tacos’. Bajaban cuando una curva les ganó y no vieron que subía un camión pa’l pueblo. Nada se pudo hacer, fueron arrollados”, señaló la madre de una de las víctimas.

El hijo de doña Clemencia sufrió una herida abierta en la pierna izquierda, el otro joven tenía una lesión en la mano izquierda. Ambos fueron llevados en primera medida al hospital del municipio.

Pero los médicos decidieron que las heridas, en especial la del joven de 15 años le comprometía la arteria femoral, debían tratarlas en un centro médico de mayor nivel en el área metropolitana de Bucaramanga.

Sin embargo, como la vía Santa Bárbara - Curos - Piedecuesta está inhabilitada desde la emergencia invernal del 26 de febrero, debieron tomar una ruta alterna de más de 3 horas y 30 minutos por una trocha intransitable.

Quedó a mitad
de camino

Hacia las 3:00 de la tarde, los dos menores y sus familiares salieron del pueblo en una ambulancia. El recorrido por las veredas de García Rovira y el municipio ‘Garrotero’, única alternativa que tienen miles de santandereanos por estos días, es una vía angosta, de tierra, llena de abismos, piedras, vegetación y múltiples pasos destruidos.

Aún así, doña Clemencia se aferraba a una ayuda divina para que su pequeño llegara a la capital del departamento y recibiera ayuda profesional. Además, en un principio, no parecía que estuviera tan ‘grave’.

“Solo le veía una cortadura en la pierna y daba gracias porque a mi hijo no le había pasado nada... Incluso, en el camino me decía: ‘mami, no se preocupe... Yo voy a estar bien”, agregó la mujer.

Pero la lesión del jovencito era más compleja de lo que se apreciaba y mientras la ambulancia trataba de acortar kilómetros, la vida se le apagaba.

“Me empezó a decir que le dolía mucho, se quejaba. Lo intentábamos calmar, pero nada.

“Ya cuando íbamos por Miraflores mi niño no volvió a hablar nada, se me había muerto”, dijo entre lágrimas la progenitora.

Para cuando se confirmó la muerte del adolescente solo llevaban hora y media de camino, faltaban como mínimo otras dos horas para llegar al centro médico. Según Clemencia, por la vía a Curos eran 45 minutos en ambulancia y su ser querido hubiera podido llegar con vida a Piedecuesta.

Con el cadáver de su hijo en la ambulancia, la madre llegó finalmente a Bucaramanga, donde el CTI procedió a realizar los actos urgentes. El otro joven se recupera en una clínica de Floridablanca.

“Mi hijo fue otra víctima más de la emergencia invernal. Nosotros estamos incomunicados con la ciudad que es donde realmente nos pueden salvar la vida (...) Al pueblo hasta el gobernador ha ido en helicóptero y es triste que en una situación de estas no puedan ayudar a un joven que tenía toda una vida por delante. Espero que no se repita esta tragedia”, concluyó la madre de la víctima.

Quería ser futbolista
“A él le gustaba mucho el fútbol, quería ser futbolista. Era muy bueno con sus amigos, si tenía que sacarse el ’pan de la boca’ pa’ dárselo a los demás, lo hacía con gusto”, así recordaba ayer Clemencia al menor de sus hijos, con quien ahora debe emprender la travesía de vuelta por la trocha para que los suyos le rindan el último adiós en Santa Bárbara.
Si bien el joven residía en aquel municipio, todos los viernes viajaba a Floridablanca. Allí adelantaba la validación del bachillerato. El pasado fin de semana no pudo asistir a clases por la emergencia invernal que dejó a su pueblo incomunicado.
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por
Lea también
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.