sábado, 27 noviembre 2021
miércoles 27 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Las fundaciones están bajo la lupa, en Bucaramanga

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Una familia estaría detrás del negocio de las fundaciones de rehabilitación que funcionan de manera ‘ilegal’ en Bucaramanga.

Cuatro han sido cerradas debido a las irregularidades halladas como hacinamiento, condiciones sanitarias no aptas y presuntos maltratos. No contarían además con personal médico idóneo para los tratamientos de salud.

Tanto ‘pacientes’ psiquiátricos como consumidores de alucinógenos en proceso de recuperación estarían recibiendo el mismo trato y hasta la misma medicación. El caso más reciente salió a las luz pública en la calle 21 con carrera 31 del barrio San Alonso, donde hallaron, entre otras irregularidades, a dos menores de edad. Las autoridades llegaron hasta allí luego de atender denuncias en la que se reveló que la fundación de la carrera 21 con 41, cerrada en septiembre, funcionaba de manera clandestina desde hacía un mes aproximadamente.

Al llegar, varias internas les señalaron que los menores de edad fueron trasladados a San Alonso, por lo que de inmediato se organizó un operativo e intervinieron el lugar. “Cuando llegamos había menores pidiendo auxilio a gritos. Aquí nos reportan tortura física, abusos. Claramente no era un establecimiento comercial legalmente constituido, era una vivienda donde se encontró una cantidad de la irregularidades. La Fiscalía hizo un allanamiento”, explicó la Secretaria del Interior, Melissa Franco. Hallaron medicamentos para sedación, armas blancas y esposas. En esta fundación, incluso, denunciaron presuntos abusos sexuales.

“Esos muchachos no tenían acceso a un baño, hacían sus necesidades fisiológicas en baldes delante de sus compañeros sin ningún tipo de asepsia. En el primer centro de rehabilitación donde ocurrió un homicidio, los muchachos hablaban de un cuarto de castigo de dos por dos”, indicó la funcionaria, quien aseguró que todos los casos ya fueron dejados a disposición de la Fiscalía.

Esta confirmó que para este tema se crearon mesas de trabajo interinstitucional para investigar los hechos delictivos sucedidos en cada una de las fundaciones.

Además, capturaron a una persona por tráfico de estupefacientes.

En el ‘ojo del huracán’

Las alarmas se encendieron el pasado 10 de septiembre, cuando Abraham Josué Chía Robles fue asesinado de manera cruel la fundación de la carrera 21 con calle 41. Durante la inspección, se evidenció hacinamiento, insalubridad y aparentes maltratos.

El segundo caso ocurrió el 13 de octubre, cuando se armó una revuelta en el centro de rehabilitación cristiano, en la calle 41 con carrera 15. Varias denuncias sobre maltrato y abusos fueron expuestas por los internos.

El tercer caso se registró el sábado 16 de octubre, cuando atendieron un incendio en una vivienda ubicada en la carrera 20 con calle 8 del barrio Comuneros, donde venía operando la Fundación Casa de Amor y Fe. Allí reportaron tres víctimas fatales.

Otras 10 fundaciones, que también tendrían serias irregularidades en su operación, están bajo la mira de las autoridades.

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Una madre que no encuentra reparo

Nhora del Carmen Robles Ropero no superará la muerte de su hijo Abraham Chía, asesinado de manera brutal dentro de un centro de rehabilitación de Bucaramanga.

Y aunque nada le devolverá a su ser querido asegura que no descansará hasta que se haga justicia y que todas estas fundaciones que no cumplen con lo que ofrecen sean cerradas para que ninguna otra persona sufra la pérdida de un allegado en estas circunstancias.

“Mi hijo entró vivo, caminando y me lo entregaron en un cofre. Es un dolor muy grande que no le deseo a nadie. Me siento agobiada, ha sido muy duro.

“Quisiera tener el poder de cambiar todo y echar el tiempo para atrás”, manifestó la afligida madre con su voz entre cortada.

Sobre el proceso legal que adelanta en contra de dicha fundación aseguró que un abogado adelanta los trámites.

“Recoge respuestas, envía cartas, recopila testigos para sacar esto adelante. Yo sé que haciendo su labor bien hecha recogiendo respuestas, enviado cartas recopilando testigos para poder sacarlo adelante. Yo sé que la muerte de mi hijo hizo que se dispararan las alarmas para que tuvieran más cuidado con estas fundaciones que deben ser cerradas de forma definitiva”, comentó Robles Ropero.

Nhora no se ha dado por vencida. Busca explicaciones, pero nadie se las ha dado.

Abraham era auxiliar de odontología y trabajaba con un hermano en Bogotá; sin embargo, había viajado a Cúcuta, donde su madre le pagaba el arriendo donde una persona cercana a la familia.

El 1 de septiembre fue internado en la fundación de la calle 41 con carrera 15 de Bucaramanga, donde le brindarían garantías para salud emocional, pero no fue así, lo trasladaron a otro lugar donde encontró la muerte. Yorgui Fabián Figueredo Mosquera y Josué Manuel Niño Medina fueron enviados a la cárcel por el homicidio de Abraham.

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