Jueves 11 de Octubre de 2018 - 12:01 AM

Donald Trump ha desatado tormentas políticas por su particular estilo de gobernar

Sus opositores le critican su falta de tacto para pronunciarse sobre temas sensibles, que no es un líder que hace gala de sensatez y diplomacia, y que deja mucho espacio para la interpretación. Aunque ha salido ileso de varias tormentas políticas, ¿lo logrará en el futuro?

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Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL
(Foto: Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL)

ara unos, incongruente, exagerado, agresivo y ambiguo; para otros fiel a su estilo político ultraconservador, emotivo, volátil pero muy hábil para evadir la responsabilidad y atacar a sus detractores.

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Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca, en enero de 2017, convirtiéndose en el cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos, ha dejado claro su particular y polémico estilo de gobernar.

No solo impone sus ideas y sus formas, que si bien no dejan de sorprender, se ajustan a lo que prometió en campaña e interpretan su mensaje antes de llegar a la Presidencia, “Make America great again” (”Hacer América grande de nuevo”).

Su obsesión por temas puntuales, como el proteccionismo comercial, la construcción de un muro en la frontera con México y la guerra frontal con la migración, dan cuenta de su férrea política interna y a quien muy poco o nada, le importa lo que pase fuera de sus fronteras.

Apela a la diplomacia desde Twitter, donde tiene más de 52 millones de seguidores, algo sin antecedentes en la historia de un mandatario en Estados Unidos, con la que muchas veces, alborota el avispero, abochorna y crea grandes problemas.

Suelen Castiblanco, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de La Universidad de La Salle en Bogotá, confirma la tesis de que la relación del Trump de campaña y del Trump que gobierna, se ha mantenido en sus líneas y en sus propuestas, con lo cual ha mostrado firmeza en eso.

Recuerda además, que el líder republicano se hace elegir, en la Presidencia “con una agenda bastante conservadora, muy antimigrante, reestructurar tratados de libre comercio con otros países, una agenda que buscaba la generación de empleos y hasta el momento frente a eso ha actuado de acuerdo a lo esperado”.

En esto también coincide Andrés Mejía, analista y consultor político, quien señala que lo verdaderamente interesante es que “Trump se ha adherido a un discurso y a una política que han generado rechazo” pero que le ha permitido conquistar una base importante de la opinión pública. Se refiere a los blancos, cristianos y conservadores.

En ese sentido, Giovanni Reyes, profesor e investigador de la Universidad del Rosario en Bogotá, subraya que para Trump y la gente que lo sigue que tiene bastante nivel emotivo y bajo nivel de preparación, es muy conveniente y fácil culpar a los inmigrantes de los males del país y por el contrario, no aceptar la responsabilidad de los trabajadores en EE.UU. que han perdido competitividad con América Latina y China.

En su opinión, aunque el mandatario republicano ha tenido que rectificar varias veces porque actúa temperamentalmente, en el fondo lo que busca, “es un impacto mediático e inmediato, y el Twitter lo tiene”.

Y el impacto, sin duda, es grande. No en vano, Trump es el ‘rey’ de esta red social, con cerca de 52 millones de seguidores y cada uno de sus tuits genera una media de 20 mil retuits.

En efecto, el analista Mejía resalta que lo más inusual del estilo de comunicación de Trump es el uso de Twitter.

“Es la primera vez que un presidente habla tan intensamente con un tono y evidente arraigo personal, que lo hace en caliente y al calor de los acontecimientos”, comenta.

No cede

Ahora bien, respecto a tener que retractarse por sus ‘metidas de patas’ o tener que dar reversazos por decisiones de su Administración, la experta Castiblanco considera que han sido más un error de cálculo, “respecto a qué tan lejos puede tirar de la cuerda antes de que los grupos sensibles reaccionen”.

No obstante, reconoce que el presidente estadounidense sí ha tenido que matizar decisiones, como su política migratoria, tras la presión mediática que generó la separación de familias, a comienzos de este año.

Algo que resulta más llamativo, indica por su lado Reyes, es que cuando Trump rectifica, sus seguidores no se enteran, y en eso se parece a lo que hace Jair Bolsonaro en Brasil, el candidato ultraderechista que podría convertirse en el nuevo presidente del país suramericano.

Por ello, Trump es un hombre que guarda similitudes con Bolsonaro, “apelando al carácter emotivo y también a una visión superficial y antojadiza de las cosas”, asegura el experto consultado.

Es más, la profesora Castiblanco apunta en esa línea, que desde hace mucho tiempo no se veía en el mundo un gobierno de derecha, con un signo tan distintivo e interesante, que “ha marcado el derrotero en otros países como por ejemplo en Brasil con Bolsonaro, que ha reconocido que sigue el estilo de Trump y usa las tácticas de Trump”.

En tanto, Mejía no se atreve a calificar a Trump como un presidente ambiguo, más bien lo define como “un poco volátil en su carácter, pero no hay incongruencias, por el contrario me parece que sus líneas de gobierno, retórica y de pensamiento vienen de campaña y se han mantenido”.

Pero admite que es una faceta que le resta protocolo a su actuación y en ese sentido se diferencia de mandatarios anteriores.

Castiblanco va más allá y estima que es un presidente muy difícil de descifrar y no sabe qué tan lejos va a llegar su posición ideológica tan férrea y extrema, y qué tan bien asesorado o qué tan bien hechos serán sus cálculos políticos respecto a las medidas que va a tomar.

Esto siempre deja un margen de duda respecto a cómo va a reaccionar Trump frente a diferentes situaciones, enfatiza.

Pero una idea contraria tiene el investigador Reyes, para quien Trump es fácil de descifrar: “él hace gala de mucha ignorancia y de situaciones emotivas, se lanza contra cualquier situación apelando al público cautivo”.

Además, tiene una postura clara, culpar a los otros y tratar de retroceder en algunos puntos, haciendo parecer que él triunfó. En definitiva, va más allá de la claudicación.

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Publicada por: ÁNGELA CASTRO ARIZA
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