Miércoles 07 de Noviembre de 2018 - 12:01 AM

Rebelión escocesa

Un nuevo aire independentista se respira en Escocia, tras el referendo de 2014, que fue votado a favor de seguir bajo la soberanía del Reino Unido. Ahora, con el Brexit, el espíritu secesionista muestra un repunte.

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Fotoilustación / VANGUARDIA LIBERAL
(Foto: Fotoilustación / VANGUARDIA LIBERAL)
Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL
(Foto: Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL)

El 18 de septiembre de 2014, alrededor de 4,3 millones de personas fueron llamados a decidir en un referéndum sin precedentes sobre una pregunta trascendental: “¿Escocia debería ser un país independiente?”

La respuesta, por una mayoría representada en el 55% que votó a favor del “No”, fue seguir en el Reino Unido, y mantener esa unión de más de 300 años como estado soberano junto con Inglaterra, Irlanda del Norte y Gales.

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Cuatro años después, Escocia, a través de su primera ministra Nicola Sturgeon, ha planteado a Londres su deseo de convocar a un nuevo referendo para decidir si se convierte en un país independiente, una vez se materialice el divorcio entre Gran Bretaña y la Unión Europea, UE, previsto para marzo de 2019.

La salida de la UE es algo que no deja de preocupar y molestar a Edimburgo, ya que el espíritu europeista de los escoceses se vio en el referéndum del Brexit, celebrado el 23 de junio de 2016, cuando un 62% apostó por permanecer en el bloque europeo, a diferencia del 52% del Reino Unido que votó por abandonarlo.

La coyuntura fue el Brexit, asegura Angelo Flórez, internacionalista y profesor de la Universidad Santo Tomás de Bogotá. Y según él, se explica porque Escocia fue sacada de la UE contra su voluntad y esto desencadenó la idea de un nuevo referéndum.

“Escocia estaba atada a Europa, y el referéndum anterior aplicaba siempre y cuando Gran Bretaña permaneciera en la Unión Europea”, insiste.

No obstante, ve poco probable la celebración de una nueva consulta separatista en Escocia, porque en su opinión el Partido Conservador “quedó curado” de plebiscitos y referéndums desde que se hizo el Brexit, hace dos años.

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Además, la primera ministra británica, la conservadora Theresa May, ya ha manifestado públicamente que no dará su visto bueno ni el Parlamento británico aprobaría esta vez la iniciativa.

Flórez estima que al votar May por un segundo referéndum, esto podría poner en riesgo su coalición de gobierno que ya se encuentra debilitada en torno al Brexit.

De otro lado, agrega, que un nuevo referendo escocés daría prerrogativas a otros para seguir sus pasos, en la medida que abriría las puertas a los nacionalistas irlandeses que se están moviéndose hacia el independentismo, porque “sienten que también tienen derecho a hacerlo”.

Podría pasar

El analista político Diego Cediel, en cambio, no descarta el referendo escocés argumentando que especialmente en derecho, “las cosas se deshacen tal como se hacen”.

Y esto significa, que a través de un referéndum se puede entrar o salir de la UE, e incluso llamar a otra consulta para derogar el resultado de un referéndum bien sea de la autodeterminación de Escocia, o la salida del Reino Unido de la UE, opina el experto.

En términos políticos, opina que el gobierno de May está en una situación problemática y compleja respecto al Brexit ante los efectos negativos que le significó la salida de la UE, mientras que aquellos que optaron por el Sí defienden el mandato popular y exigen que este se respete.

Lo cierto es que el gobierno de May está “encartado” con el Brexit, está frente a una encrucijada: cumple el mandato electoral, o escucha a la ciudadanía, destaca el experto.

Hace referencia también a una serie de reivindicaciones, no solo en Reino Unido, sino también en Cataluña y el País Vasco en Epaña; las regiones Valona y Flamenca en Bélgica y la isla Córcega en Francia. Es decir, una ola de secesión que recorre varias partes de Europa, y va en contravía de la integración.

“Entonces hay una serie de proyectos separatistas y secesionistas que impulsan, ambientan y alientan; que prácticamente están diciendo que la lógica europea supranacional rebasa los criterios nacionalistas del Estado-Nación, en el sentido de entidad suprema de representación política y identidad política”, sostiene.

A esto se le suma, anota, la lógica de la globalización en donde lo que prima es la regionalización y las transaciones en términos locales. En otras palabras, gestionar mejor su economía, sus impuestos, sus reservas petroleras; en fin, decidir su futuro.

autonomía y competencias

El analista Diego Cediel describe que Escocia tiene un gobierno autónomo que se rige por leyes establecidas desde el Reino Unido, pero que demanda en términos estrictos una mayor autonomía de carácter administrativo y fiscal, “recaudar sus propios impuestos, tener sus propias participaciones administrativas y burocráticas, ya que como tal no hay una diferencia lingüística o identitaria”.

Escocia, con cerca de 5,3 millones de habitantes, es una nación constituyente y región administrativa del Reino Unido con su propio gobierno autónomo y Parlamento con sede en Edimburgo. Tiene competencias exclusivas en sectores como agricultura, educación, medio ambiente y vivienda, y su Parlamento comenzó a funcionar en 1999, con competencias limitadas en materia de seguridad social, vivienda y algunos impuestos.

Su Producto Interno Bruto es de US$216.000 millones (2010), se habla el inglés y la moneda es la libra.

¿le conviene?

Fernando Cvitanic, analista internacional y docente de la Universidad de La Sabana en Bogotá, advierte que otro referendo escocés podría reconfigurar completamente el mapa de Europa, como Estado-Nación, y que muchos gobiernos europeos no están dispuestos a aceptarlo.

En ese orden de ideas, recuerda que el único caso pacífico en el Viejo Continente fue el de Checoslovaquia, país que en 1993 se dividió formando dos naciones: la República Checa y Eslovaquia.

A juicio del experto consultado, la experiencia ha demostrado que han sido procesos y separaciones traumáticas, porque ningún Estado-Nación quiere perder territorios.

A diferencia de Cataluña que constitucionalmente no está estipulado que pueda separarse de España, Cvitanic afirma que Escocia sí está en condiciones de hacerlo del Reino Unido debido a su ordenamiento político, pero dice que el asunto va más allá de la autodeterminación.

Aunque Escocia tiene petróleo, “hay que ver si a Escocia le conviene salirse del Reino Unido, una cosa es el discurso nacionalista populista y otra cosa es si es factible política y económicamente”, puntualiza.

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Publicada por: ÁNGELA CASTRO ARIZA
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