Jueves 06 de Diciembre de 2018 - 12:01 AM

Crisis

El presidente Lenín Moreno y su antecesor, Rafael Correa, tienen en crisis a su país. Mientras el primero trata de fortalecer su legitimidad, el segundo, ‘autoexiliado’ en Bélgica, intenta no perder su capital político logrado en 10 años.

Comparta este artículo ›

Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL
Lenín Moreno, presidente actual
(Foto: Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL)
Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL
María Alejandra Vicuña, exvicepresidenta
(Foto: Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL)
Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL
Rafael Correa, expresidente
(Foto: Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL)

En menos de un año, Ecuador ha tenido dos vicepresidentes. Es como si pesará sobre el segundo cargo más importante de ese país, una especie de ‘maldición’ política, y el que menos posibilidades tiene de sobrevivir en el poder en época reciente en Ecuador.

A la salida de Jorge Glas, en enero pasado, condenado a prisión por un caso relacionado con el caso Odebrecht, se le suma la renuncia esta semana de la vicepresidenta María Alejandra Vicuña, investigada por presuntos cobros irregulares a excolaboradores.

Esta situación de inestabilidad política ha resultado en una crisis en el seno del gobierno del presidente Lenín Moreno, desde que asumió en mayo de 2017, y que ha perdido a sus dos ‘vices’, ambos por escándalos de corrupción.

A todo esto se le suman las cifras negativas de crecimiento y una abultada deuda pública que tiene Ecuador, problemas que ha tenido que sortear el actual mandatario, sin mucho éxito.

Lo preocupante de todo esto, considera David Peña, docente de Derecho Internacional de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, es que la coyuntura en Ecuador es permanente.

Además remarca que aunque desde hace muchos años los funcionarios venían incurriendo en faltas graves, la situación ha entrado en una dinámica distinta en la medida en que los órganos de control están tomando decisiones propias para no pasar por alto estos asuntos de corrupción.

Según él, el caso de Ecuador llama la atención, porque es “buen ejemplo de lo que es la forma de asumir una posición clara frente a los hechos de corrupción”, donde renuncian hasta los vicepresidentes de la República. Lo que aquí en Colombia no se ha visto, anota, pues se siguen aferrando al poder.

No obstante, señala que habrá que esperar si se darán resultados reales y la justicia opere como debe ser y no se quede en simples anuncios, o intereses de ciertos sectores en su afán de venganza política.

Proyecto político inviable

En esa misma línea, Sebastián Polo, politólogo de la Universidad del Rosario de Bogotá, se refiere a que en Ecuador está demostrado que no solo hubo un entramado de corrupción por Odebrecht, sino un proyecto político de los últimos años que no gozaba de estabilidad en términos económicos.

La realidad política de los últimos 18 años lo que muestra es un país que ha sido relativamente inestable, pero con la llegada de Correa en el 2007, se revierte la tendencia, explica el experto.

Hay que tener en cuenta que Ecuador tuvo en 10 años, tres de los cuales cayeron por revueltas populares: Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez.

“Cuando llega Correa, hay un cambio en las reglas de juego políticamente hablando en Ecuador, redacta una nueva Constitución en 2008 y va a empezar a construir un proyecto político de la mano de la instalación de un sistema que le favorece a este proyecto”, asegura Polo.

Luego, agrega, tras las elecciones de 2017, en las que gana Alianza País, el partido oficialista, y con él Lenín Moreno, se observa un proceso de desarticulación de éste con lo que sería la fuerza de Rafael Correa, lo cual le va a generar una enemistad con su predecesor.

Hay un cambio de régimen, contrario a lo que Alianza País pudo haber pensado en su momento, de que Lenín Moreno le iba a dar continuidad al proyecto político de Correa, apunta en ese sentido Carlos Manuel Jiménez, profesor de la Universidad de La Sabana.

Ahora bien, aclara que no se puede desconocer que el modelo político también estaba soportado por “una serie de supuestos que son inviables en el presente y en el futuro básicamente por el tema petrolero”.

Moreno se desmarcó de Correa, ahora su mayor adversario, porque el modelo no era viable, lo que sí fue en su momento con precios del petróleo a 120 dólares el barril.

En efecto, gracias al auge petrolero, se creó un sistema de red nacional en menos de 10 años, único en América Latina, es decir, Correa supo aprovechar los réditos de la subida de los precios del petróleo, resalta Jiménez.

“Pero Moreno encontró una realidad muy distinta, un país muy desfinanciado y con una parálisis empresarial, de algo que él tuvo necesariamente tomar distancias de muchas de las directrices que planteó Correa y eso se lee como una traición”, asegura el docente de la Sabana en Bogotá.

Y si a esto se le suma una justicia independiente y autónoma que bajo el régimen anterior no lo era, que está destapando una serie de irregularidades, Jiménez recalca que termina fracturando todo el sistema político actual ecuatoriano.

No en vano, el presidente Moreno ha llevado a cabo dos reajustes ministeriales este año, que se le conoce como “crisis de gabinete”, para dar oxígeno a su gobierno.

Fortalecer legitimidad

Para Polo, la reconfiguración del gabinete, “no es un aviso directo de que volvamos a los tiempos de inestabilidad política de inicios del año 2000, pero tal vez puede ser un proceso de reajuste político que esté buscando el presidente ecuatoriano con miras a tener un poco más de autonomía política y, jugar dentro de ese proceso de Odebrecht cartas favorables que le permitan fortalecer su legitimidad”.

Peña, por su parte, lo que observa son las dificultades de “cambiar de la noche a la mañana gobiernos de muchos años con políticas consolidadas bajo un proyecto que perduró y que fue asumido por la sociedad”.

Opina que no es sencillo, razón por la cual el gobierno de Moreno se convierte en un “gobierno de transición para efecto de buscar un nuevo horizonte de gobernabilidad”. Y esa en últimas, es la tensión que hoy se vive en Ecuador, concluye el académico de la Unab.

Publicidad

Publicada por: ÁNGELA CASTRO ARIZA
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.