martes, 24 noviembre 2020
martes 20 de octubre de 2020 - 12:00 AM

El delfín de Evo Morales gobernará una inestable Bolivia

El heredero político de Evo Morales y artífice del boom económico de Bolivia es el virtual presidente del país andino, el exministro Luis Arce. El socialismo regresa al poder, y con él, se reconfigura el mapa geopolítico latinoamericano.
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Luis Arce, delfín de Evo Morales, arrasó en las elecciones presidenciales bolivianas en la primera vuelta, según las proyecciones hechas por los sondeos a boca de urna del pasado domingo.

De confirmar hoy el Tribunal Supremo Electoral (TSA) estas proyecciones a favor del candidato del MAS y ministro de Economía durante 12 de los casi 14 años consecutivos del mandato de Morales, los socialistas de Bolivia volverán al poder.

Arce no tardó en extender la mano a la oposición, asegurando “vamos a construir un gobierno de unidad nacional. Sin odio y aprendiendo nuestros errores como Movimiento Al Socialismo”.

Rafael Piñeros, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, señala que varios factores fueron la clave del éxito del candidato del Movimiento Al Socialismo, MAS.

Además: Informe especial: Evo en su laberinto

En primer lugar, asegura que Arce venció porque dentro de la población boliviana tiene una importante recordación como una persona competente para el cargo, y sumado a ello, supo utilizar la base del MAS sin hacer campaña como si fuera Morales, para ganar las elecciones.

En definitiva, la base popular del MAS sigue siendo mayoritariamente importante en los centros urbanos y sigue teniendo una gran fuerza electoral, subraya.

“La población indígena sigue observando al MAS como una forma de reflejar la histórica disparidad del poder público”, reitera.

Lo anterior, teniendo en cuenta que el 62% de los 11,3 millones de bolivianos son indígenas, y no concebían que no fueran “un actor políticamente más decisivo”, recalca el docente universitario.

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Piñeros también cree que “es influyente la manera en que con el tiempo y mirando en retrospectiva, la salida de Morales fue significativamente abrupta, a pesar de que él mismo estaba atacando al estado de derecho al quererse postular de nuevo al poder”.

Hay que recordar que Morales renunció a la Presidencia el 10 de noviembre de 2019, en medio de acusaciones de fraude electoral en la elección en la aspiraba para un cuarto mandato. Actualmente está exiliado en Argentina.

Al cabo de un año, en el cual se quiso proscribir al MAS, resulta que el partido de Morales gana con más votos, sacó entre 52 y 53% de la votación; mientras el expresidente Carlos Mesa pierde de 5 a 6 puntos porcentuales, apunta el politólogo, economista e historiador Isaac Bigio.

“Hay una diferencia de más de 21 puntos, uno de los triunfos más amplios que se ha dado en una primera vuelta suramericana de los últimos años”, destaca.

Alentar al socialismo

A juicio de Bigio, la victoria del MAS va a alentar el triunfo del llamado “Socialismo del siglo XXI” en las elecciones parlamentarias de Venezuela de diciembre y en las generales del Ecuador de febrero próximo.

“Va a contribuir a golpear a los presidentes de los dos mayores países americanos (Donald Trump de EE.UU. y Jair Bolsonaro de Brasil), quienes patrocinaron a que las Fuerzas Armadas y policiales demandaran la renuncia de Evo Morales en noviembre pasado”, advierte.

Lea aquí: Morales y Correa, fuera del ruedo político

De otro lado, Piñeros atribuye la derrota de la oposición boliviana, lo mismo que en el caso venezolano, a la descomposición, la falta de organización y a las competencias individuales que no han podido articular un discurso social que sea coherente.

En cuanto a un regreso de Morales como él mismo lo sentenció ayer de que “tarde o temprano” volverá al país, opina que sería contraproducente porque a través de los años se ha convertido en una figura divisiva, pues la oposición lo vería con malos ojos.

Considera que “las aguas se deben apaciguar” dentro del sistema político boliviano, ya bastante convulso en 2020. Y remata diciendo que Evo Morales debe pasar a un segundo plano.

Estrategia y peso político

Rosembert Ariza, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, dice que la razón por la cual ganó Luis Arce, a pesar de que Evo Morales está en el exilio, responde a la estrategia política que tiene el MAS desde el 2006 hasta la fecha.

Igualmente tiene que ver con el tema de que para el mundo indígena y el mundo social en general y en particular el de ese país, lo que hubo en Bolivia fue un golpe de estado contra Morales, “indistintamente si lo que él había hecho era legal o no legal”, agrega.

Otro elemento, según Ariza, es que “la credibilidad política de Morales descansa no solo en su papel como indígena, sino en el acumulado político del MAS, y su presencia en toda Bolivia”. En efecto, resalta los resultados contundentes del gobierno de Morales durante más de una década y además, insiste en “el descontento ciudadano por las formas de la intromisión extranjera y el papel que ha jugado la derecha en el tema de la violencia”.

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