miércoles, 24 febrero 2021
jueves 17 de diciembre de 2020 - 12:00 AM

En la mira, los poderosos de las redes sociales

Facebook, Google, Amazon y Apple, las grandes firmas tecnológicas, han reforzado su poder en el mercado digital, lo que inquieta cada vez más a los reguladores en el mundo.
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La demanda contra Facebook de abusar de su dominio en el mercado digital y de incurrir en un comportamiento anticompetitivo, es solo la punta del iceberg del intenso debate que tiene en la mira a las empresas tecnológicas cada vez más poderosas e influyentes en un mundo globalizado y en pandemia.

A esta demanda interpuesta por el organismo regulador estadounidense, la Comisión Federal del Comercio (FTC) y 48 estados del país norteamericano el pasado 9 de diciembre, se suma la de octubre de este año contra Google por aprovechar su poder de mercado con su buscador para defenderse de sus rivales.

Los demandantes acusan a la compañía de Mark Zuckerberg, con unos 2.000 millones de usuarios alrededor del mundo, de pasar por alto su responsabilidad de garantizar que los estadounidenses estén protegidos y que los mercados sean competitivos.

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Pero en su defensa, Facebook niega haber violado las normas antimonopolio y ha dicho que de prosperar esta demanda, traerá consecuencias para las bolsas de valores y la economía estadounidense.

Es claro que este nuevo caso contra Facebook abriría la puerta a una ofensiva judicial global antimonopolio contra otros gigantes informáticos como Amazon y Google por violar leyes de protección de datos personales, como ya ocurrió recientemente en Francia donde fueron multados con US$424 millones y US$121 millones, respectivamente.

Lo mismo que Estados Unidos, Europa está tomando cartas en el asunto, con una propuesta que busca regular a estas empresas de tecnología.

El foco está puesto en dos productos ‘estrella’ de Facebook y antiguos rivales: Instagram (la segunda más usada) comprado en 2012 por 1.000 millones de dólares y con 1.000 millones de usuarios activos; y WhatsApp adquirido en 2014 por 19.000 millones de dólares, que cuenta con más de 2.000 millones de usuarios.

Al comprar Instagram y WhatsApp, Facebook incurrió en una práctica considerada como monopolio por el Gobierno estadounidense, a través de la FTC, y fiscales de varios estados, explica Luis Fernando Rueda, experto en redes sociales y director de Comunicaciones de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab.

Y es que el poder que tiene Facebook, considerado el “rey de las redes sociales” por acaparar dos tercios del mercado digital, no tiene precedente. Solo en EE.UU., alrededor del 70% de los adultos utiliza las redes sociales.

En el peor de los casos, Facebook tendría que vender Instagram y WhatsApp.

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La demanda, según Rueda, “es la acción más reciente de una serie de hechos que han puesto a estos gigantes tecnológicos a rendir cuentas sobre la forma en que han adquirido, no solo poder económico, sino el de la posibilidad de que los usuarios tengan la capacidad de escoger opciones en un ambiente de sana competencia”.

La discusión también se centra en la forma en que los datos personales son usados de manera engañosa como moneda da cambio para hacer negocios o publicidad.

Si bien Internet nació, creció y se desarrolló como un universo libre de ataduras, Rueda asegura que “hoy por hoy el camino que demandan gobiernos, y algún sector de la población, es que se fijen reglas claras que permitan ordenar la ‘pepa’ del negocio, que son los datos de las personas”.

El experto de la Unab igualmente advierte un gran debate en los meses que vienen, y señala que en este caso “la autoregulación no bastará como principio universal en ese mundo de las redes sociales”.

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“Actitud predatoria”

La demanda no solo está enfocada en la “actitud predatoria” por comprar su competencia, WhatsApp e Instagram, sino porque durante muchos años ha impuesto condiciones anticompetitivas al acceso de los desarrolladores de software de terceros a interconexiones valiosas a su plataforma, apunta Erick Rincón, profesor de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario.

Con ello se refiere a las interfaces de programación de aplicaciones (API) que permiten a las aplicaciones de los desarrolladores interactuar con Facebook.

A juicio de Rincón, “más que una ofensiva global por violar leyes de protección de datos, lo que demuestra este tipo de acciones es que reducen la competencia, la innovación y condicionan la protección de privacidad en favor suyo, es algo que no permitirán los Estados”.

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Por su parte, Ysabel Briceño, profesora del programa de Comunicación Social de la Unab, examina que el modelo de negocios centrado en los datos convierte al usuario en un proveedor permanente de información que alimenta los intereses económicos de las empresas.

“Es una condición también novedosa que tiende a desdibujar la frontera entre lo público y lo privado: nuestros datos, antes íntimos, van ahora generando una ruta de importante rastreo por un sistema algorítmico que mejora cada vez más”, describe.

Como es algo nuevo, los ojos del mundo están puestos en Estados Unidos para replicar las formas de regulación. Briceño lo define como la “gobernanza de Internet de la que se espera podamos tener buenos precedentes”.

Mario Morales, docente de la Universidad Javeriana, tiene un punto de vista crítico sobre el tema. Para él, Internet mina el principio de neutralidad en las redes, es decir, la igualdad de las condiciones de acceso, velocidad y de uso; y por otro lado, las principales empresas en el mercado, como Amazon, Google y Facebook, entraron en una posición dominante con prácticas monopolísticas.

Éstas últimas, en su opinión, se manifiestan a través de una concentración del servicio, del mercado e incluso de la publicidad y en lo que tiene que ver con la concentración de usuarios, en la medida en que absorben a la competencia, utilizan sus ideas, o las eliminan del libre mercado.

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“De esa manera la democracia pierde, el mercado pierde, pero fundamentalmente pierde el usuario porque deja de tener la posibilidad de la promesa que le hizo Internet en torno a la libertad en el uso y consumo de contenidos que parece conducir a estas grandes empresas tecnológicas”, resalta el experto en comunicación y redes sociales.

Agrega que ya era hora que pusieran ‘en cintura’ este monopolio que amenaza la libre competencia en el mercado digital.

Ahora bien, con la COVID-19, Morales afirma que el poder de las redes sociales en tiempos de pandemia, se ha consolidado en aspectos tales como incremento del uso, más tiempo de permanencia en las plataformas, más clic, mayor número de usuarios, y por supuesto mayor publicidad e interés, “lo que significa que el negocio para las empresas tecnológicas está creciendo de manera inexorable”.

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