sábado, 14 mayo 2022
martes 18 de enero de 2022 - 12:00 AM

Alejandro Galvis Ramirez

¡Un año después... aquí está con todos nosotros el doctor Alejandro Galvis Ramirez!

Hace un año se apagó la presencia física del Doctor Alejandro Galvis Ramírez, pero siguió encendida esa luz moral y espiritual de su imagen en la empresa periodística, que le dio un gran desarrollo, con tecnología de punta en la difusión informativa.

Ese legado que recibió de su padre, el patricio Alejandro Galvis Galvis, lo dejó en manos de la tercera generación de los suyos, la familia Galvis Blanco.

“La gente confía en el trabajo de la Prensa, como verificador, aún más ahora que hay un acceso más rápido a la información”, afirmaba el Doctor Galvis Ramírez.

También decía: “La vida es un soplo. Cuando se despierta uno, de un momento a otro la vida se fue, pero queda la satisfacción, el tesón de los resultados (las cosas buenas) de lo hecho por Santander”.

¿Y qué hizo en pro de la región? Fue un empresario visionario de los medios informativos, comenzando por Vanguardia, para defender los derechos e intereses de las comunidades; generó el desarrollo de obras sociales, educativas, deportivas y recreativas e impulsó el progreso en los campos agrícola y ganadero en el Departamento.

Un año después de su muerte física (viernes 15 de enero 2021-sábado 15 de enero 2022), aún sigue vivo en medio de nosotros el Doctor Alejandro Galvis Ramírez.

Gabriel Gallo Pérez

Inseguridad

“El ciudadano al Derecho” o buen ciudadano no puede andar desprevenido, pues debe aprender a sobrellevar situaciones que atentan contra su integridad personal y bienes, tanto en el ámbito de su hogar como en espacios públicos, reaccionando frente a la incertidumbre que generan esos hechos que lo ponen en estado de indefensión, inseguridad y desconfianza frente a los demás, con respuestas en ocasiones violentas contra los delincuentes, a quienes se les desnuda y golpea sin piedad por algunos ciudadanos con sed de justicia privada basada en la venganza.

La convivencia ciudadana trata de una vida de relación del ciudadano con su entorno, con el medio que lo rodea. El ciudadano hace uso de su libertad o facultad de tomar decisiones acogiéndose a sus preferencias o necesidades que pueden ser contrarias o no a lo correcto, a lo que exige la ley y las buenas costumbres.

El mal ciudadano o “El ciudadano al revés” se relaciona con las personas y su entorno, de forma contraria a la ley, las reglas sociales y las buenas costumbres; entonces surge la intranquilidad e inseguridad, los demás ciudadanos se sienten desprotegidos, viviendo a la defensiva día y noche ante la probabilidad de convertirse en víctima del ciudadano delincuente. Así se hace imperativo el control del orden público por las autoridades legítimamente constituidas con capacidad legal para restablecerlo. Esta solución inmediata produce unos efectos mediáticos originando una opinión favorable hacia el gobierno sin que realmente se ataquen las causas del problema.

También se olvida solucionar las causas de la inseguridad, cuando se expiden normas que atentan contra principios fundamentales del Derecho, se hacen reformas insustanciales a la policía, se saca el ejército a las calles; todo bajo el entendido de que los problemas sociales se solucionan únicamente con leyes y represión.

Las autoridades y entidades públicas deben obrar con sentido social y proteger a todas las personas residentes en el país, en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades, así lo ordena el segundo artículo de la Constitución. No obstante, lo anterior particulares y autoridades los mueve únicamente su bienestar individual. Por eso da risa el que se anuncien y hagan reformas al código penal – en época preelectoral- si la falla no está en las instituciones, sino en las personas que hacen parte de las mismas y que no tienen idea de su misión y mucho menos conciencia social.

La inseguridad de Bucaramanga es problema grave hace muchos años y pareciera que la pobreza aunada a las vacaciones de la delincuencia en la primera etapa de pandemia, disparó el índice de criminalidad igual que en todo el país. Pero que este tema no se vuelva botín politiquero y de una vez se busquen soluciones en oportunidades de empleo, de emprendimiento, educación, vivienda, alimentación, vestido, recreación y salud; que ofrezcan un mínimo vital al ciudadano: no podemos retroceder al estado de sitio, estatuto de seguridad, normas de orden público ni políticas de seguridad democrática, políticas cuya ineficacia está demostrada.

No es con subsidios, ni regalos que mejoramos la seguridad de los ciudadanos, sino ofreciéndoles condiciones para que- por sus propios medios- se desarrollen dignamente. Así acabamos, en buen porcentaje, la semilla de la delincuencia.

Jorge E. Velásquez Reyes

Suscríbete
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.

Etiquetas

Publicado por
Lea también