jueves, 11 agosto 2022
jueves 28 de abril de 2022 - 12:00 AM

Los intocables

Cualquier cuestionamiento a su conducta, desde la sociedad o sectores políticos de oposición en ejercicio del control político, es presentado por sectores castrenses y por el uribismo, como un ataque al “honor militar”

Hace solo unos días “Otoniel”, dijo ante la JEP que las Autodefensas Unidas de Colombia y el Clan del Golfo, tenían una “nómina” de militares que se dejaban sobornar a cambio de mantener impunes a los integrantes de esas bandas y realizar cambios estratégicos dentro del Ejército.

Posteriormente, el teniente coronel Rubén Darío Castro Gómez afirmó ante la JEP “Vengo a reconocer que siendo jefe del Estado Mayor de la Brigada 15 móvil, existía una banda criminal de la cual tuve conocimiento, la cual no denuncié, ni investigué y que fue creada con el único fin de incrementar los resultados operacionales”.

Y aunque los escándalos desde las chuzadas ilegales de “Andromeda” en 2014 hasta la masacre de civiles en la vereda del Remanso del Putumayo, siguen sin respuesta; en este país parece que los militares son intocables.

Cualquier cuestionamiento a su conducta, desde la sociedad o sectores políticos de oposición en ejercicio del control político, es presentado por sectores castrenses y por el uribismo, como un ataque al “honor militar”

Y como toda situación negativa es susceptible de empeorar; a las deficiencias estructurales del control civil democrático sobre los militares, el uribismo agregó el monstruo de la partidización de las FFAA.

Lo vimos durante las negociaciones de la Habana cuando Uribe fungiendo como “comandante en la sombra”, estimuló en los cuarteles la desconfianza frente a la política de paz del gobierno Santos. También en las denuncias de Vargas Lleras en 2014 según las cuales, militares como el capitán del ejército Jorge Enrique Ordúz esposo de una congresista uribista, hicieron campaña en favor de Zuluaga.

La descarada intervención en la campaña electoral del general Zapateiro, alcahueteada por el Presidente Duque y Uribe, muestra como durante los últimos años los militares he han sentido cada vez más autorizados para intervenir en política, aunque con ello violen la Constitución que juraron defender cuando se les confiaron las armas de la república.

La impúdica intervención electoral del general no solo corroe la unidad de las FFAA sino sugiere la posibilidad real de un “cuartelazo” si el resultado de las próximas elecciones saca del poder al “presidente eterno”.

General Zapateiro a los colombianos poco nos importan sus opiniones políticas por eso desde esta columna le recuerdo que “La política es el arte de la controversia, por excelencia. La milicia el de la disciplina.”

alexÁnder arciniegas
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