Sábado 25 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

El cine en Bucaramanga

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Columnista: Alfonso Marin

No habían pasado dos años desde la aparición del cine de los hermanos Lumiere en París en 1895, cuando aquí en Bucaramanga, según las crónicas más antiguas el 21 de agosto de 1897, se presentaba en el coliseo Peralta recién inaugurado, la primera función cinematográfica, la primera según algunos en territorio colombiano. Aunque parezca un poco raro, no era extraño que así sucediera, dada la cercanía comercial que la capital de Santander mantenía con la mayoría de los países de Europa. Desde la llegada del alemán Geo von Lengerke a estas tierras de Santander en 1852, la invasión de extranjeros a Bucaramanga fue cada vez mayor, hasta el punto de que en algún momento de nuestra historia eran más los habitantes de origen extranjero en Bucaramanga que los mismos criollos nacidos en suelo nativo, circunstancia que provocó como ya sabemos el famoso movimiento de la Culebra Pico de Oro en contra de los extranjeros el 7 y 8 de septiembre de 1879. A pesar de que a raíz de estos sucesos infortunados muchos extranjeros y consulados europeos abandonaron la ciudad y se fueron con destino a Pamplona y Cúcuta, el comercio con Europa se mantuvo y las casas comerciales acreditadas en todo el oriente colombiano continuaron exportando quina y tabaco nuestro y trayendo de Europa toda clase de mercancías para el consumo y la decoración. En alguna de estas remesas, debieron llegar a Bucaramanga con verdadera prontitud alguna de las primeras máquinas y cintas del nuevo invento, que habría de revolucionar el mundo durante los siguientes 100 años. Con la misma celeridad con la cual nos llegó el cine a Bucaramanga, también por influencia extranjera ya nos habían llegado inventos como el teléfono, la luz eléctrica, las cajas musicales, los billetes de banco, la fotografía y las pastas Gavassa, que nos cambiaron las costumbres y nos hicieron la vida más amable. Celebramos con la nostalgia propia del tiempo estos logros de nuestra Bucaramanga, que ejerció tanta influencia en todo el territorio nacional durante todo el siglo XIX, simplemente porque se pudieron conjugar con inteligencia no solo el dinero sino las ideas encaminadas a mejorar con generola calidad de vida de sus habitantes.

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Autor: Alfonso Marin
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