sábado, 01 octubre 2022
lunes 05 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

El legado del himno

El culto a los valores ancestrales del periodista y literato Rueda Arciniegas, oriundo de Lebrija, le permitió crear el inspirador texto con el que participó bajo el seudónimo de Pedro Palonegro.

El reciente fallecimiento de Pablo Rueda Arciniegas nos lleva a recordar la adopción del Himno de Santander, mediante Decreto 252 del 18 de mayo de 1988, luego del concurso emprendido por la Gobernación, con la entusiasta colaboración de Eduardo Durán Gómez y Gerardo Martínez Martínez. Emblemática pieza musical que se ha constituido en fuente de orgullo y símbolo de nuestra identidad.

El culto a los valores ancestrales del periodista y literato Rueda Arciniegas, oriundo de Lebrija, le permitió crear el inspirador texto con el que participó bajo el seudónimo de Pedro Palonegro. A juicio del jurado, esta pieza poética interpretaba cabalmente el anhelo de encontrar un cántico que hiciera énfasis en nuestro pasado libertario, que no se agotara en la evocación sino que también fuera palabra y motivación en la búsqueda de paz y de acción ciudadana.

La música debería ser marcial y su escogencia se hizo igualmente por convocatoria pública. Resultó ganador el gran maestro bumangués Jesús Pinzón Urrea, autor de obras clásicas, indígenas y líricas; director del Departamento de Música de la Universidad Nacional de Colombia, de la Banda Sinfónica de la Policía Nacional y de la Orquesta Filarmónica de Bogotá; y laureado con cuatro premios nacionales de composición otorgados por Colcultura, dentro de los cuales sobresale la Cantata por la paz. La partitura la acompañó de un registro en casete con la voz de la soprano Carmiña Gallo, que se convirtió en la primera versión del nuevo himno.

Desde su presentación, en acto celebrado en el Salón Augusto Espinosa Valderrama de la Gobernación de Santander, con la emotiva entonación por parte de los asistentes, el Himno ha gozado de especial acogida. La labor de difusión se adelantó en todas las instituciones educativas del Departamento a partir de la entrega de discos prensados, por iniciativa de la Fundación Santandereana para el Desarrollo Regional (Fusader) y el patrocinio de la Empresa Santandereana de Aceites (Saceites), entonces gerenciada por Nívea Santarelli.

La versión oficial fue interpretada por el tenor socorrano Eduardo Rodríguez, con el acompañamiento musical a cargo del maestro Alfonso Guerrero, director de la Banda Departamental.

Alvaro Beltran P.
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