domingo, 26 septiembre 2021
jueves 22 de julio de 2021 - 12:00 AM

El esquivo quorum en la Villa del Rosario

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Columna de
Armando Martínez

Las reuniones de cuerpos representativos no pueden sesionar sin satisfacer la regla del quorum predeterminado, como sabe todo diputado que en ellos bosteza. Hay que recordar que el Reglamento dado por el Congreso de Venezuela para las elecciones que escogieron los 95 diputados al Congreso constituyente de Colombia estableció que solo podría ser instalado con un quorum de las dos terceras partes de esa cifra. El quorum requerido era de 63 representantes, pero nadie tuvo en cuenta que la Villa del Rosario estaba en los confines del virreinato de Santafé y de la capitanía general de Venezuela. Transcurridos los primeros cuatro meses de 1821, no se completaba.

El primero de mayo apenas estaban 57 diputados. Fue entonces cuando alguien reparó en que el artículo quinto del Reglamento había concedido al vicepresidente la autorización “para allanar las dificultades que ocurran capaces de impedir o retardar su instalación”. Para entonces ya había fallecido el doctor Roscio, dejando una criatura de dos días de nacida, y también su sucesor en el cargo, Luis Eduardo de Azuola. La vicepresidencia la ejercía el general Antonio Nariño, recién venido de su exilio en la cárcel de Cádiz. Aunque llegó como diputado de Santa Marta, el Libertador lo había puesto en este empleo por las muertes de sus antecesores.

Cansados de esperar inútilmente que se completara el quorum, los 57 diputados que ya habían llegado fueron hasta la posada del general Nariño para recordarle que tenía autorización para allanar las dificultades que retardaban la instalación. Enseñado a resolver los asuntos por las buenas o por las malas, este general simplemente expidió un decreto que cambió la regla del quorum por la mayoría absoluta: la mitad más uno, es decir, 47 diputados. El día 6 de mayo regresaron para acompañarlo en procesión desde su posada hasta el sitio destinado para las sesiones del Congreso: la sacristía de la iglesia parroquial. No sería la primera nación que nacía en un recinto sagrado, bajo la mirada de Cristo redentor y de la Virgen del Rosario, gracias a los debates de 71 diputados que finalmente llegaron al sitio.

ARMANDO MARTíNEZ G.
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