miércoles, 01 febrero 2023
sábado 03 de diciembre de 2022 - 12:00 AM

Cuidando la institucionalidad

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Columna de
Carlos Chaverra

“Y los que pierden son los ciudadanos, ya que quedan en la mitad de varios malos mundos. Por un lado, un exalcalde que pauperizó la institucionalidad y que ha pretendido montar su plataforma política sobre los insultos, las injurias, las calumnias y la ligereza. Por el otro lado, los bomberos ofendidos que solicitan millonarias indemnizaciones.” Nos dice el periodista Yohir Akerman en su reciente columna de la Revista Cambio. Allí analiza las afugias del exalcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández a raíz de una orden judicial que lo obliga a pagar 45 millones de pesos por insultar a un bombero de Bucaramanga

Me llamó la atención el término “pauperizar la institucionalidad” que utilizo Akerman. Busque en el diccionario de la Real Academia Española que la define como “empobrecer un país, una región, un grupo social etc.” Me puse a pensar de que manera contribuimos como ciudadanos a empobrecer nuestras instituciones. ¿Ocurrirá cuando nuestros congresistas dejan sin quorum una propuesta por motivos de conveniencia política? ¿O cuando un funcionario de Inmigración Colombia se le salta la piedra y agrede a un pasajero que llega a nuestro país? ¿O cuando decidimos protestar destruyendo las estructuras de los servicios de transporte masivo? Sin duda podemos acudir a los múltiples casos de corrupción tanto en lo publico como privado. Pero que tal algo más cotidiano, ¿podría ser cuando descuidamos nuestros parques arrojando basura? ¿O quizás cuando irrespetamos al funcionario público o la policía? ¿Sera que pauperizamos la institucionalidad cuando no aceptamos el disenso y consideramos enemigo al que piensa diferente? O cuando tratamos a nuestra constitución con ligereza y la acomodamos a agendas particulares. Me anima saber que a todos estos cuestionamientos sobre pauperizar sin duda le caben sus antónimos como enriquecer, cuidar, florecer que estoy seguro podríamos llenar muchas paginas de buenos ejemplos.

“El término ciudadanía organizacional describe lo que la sociedad espera de las empresas, los gobiernos y las organizaciones sin fines de lucro. Los buenos ciudadanos reconocen sus obligaciones para con sus comunidades. Utilizan su influencia para mejorar la sociedad”. (Organizational Ethics, Craig Johnson, SAGE). Una definición que nos recuerda que somos forjadores de nuestro destino ya que todos tenemos círculos de influencia. Así que huyámosle a la pauperización ejerciendo acciones nobles que fortalezcan nuestra institucionalidad.

cchaverra@unab.edu.co

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