miércoles, 01 febrero 2023
domingo 04 de diciembre de 2022 - 12:00 AM

¿Igualdad o equidad? Pongámonos de acuerdo

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Columna de
Carlos de Hart

Encuentro contradictoria la posición de la izquierda progresista cuando por un lado defienden las libertades de las personas y demandan respeto por sus características individuales (Ejemplo: el ‘libre desarrollo de la personalidad’ y la ‘identidad de género’), pero por otro lado pregonan el principio de ‘igualdad’ y pretenden imponer ideas como la de la redistribución de la riqueza, con el propósito de eliminar la desigualdad.

Sorprendía el presidente Petro en un discurso pronunciado el pasado 18 de octubre cuando, defendiendo el entonces proyecto de reforma tributaria, dijo que ésta “...debería tener un primerísimo objetivo, antes que adquirir recursos para el Estado, y es la IGUALDAD...”.

Es decir, para él, el objetivo principal de la reforma es quitarle a los que producen, a través de más impuestos, para distribuirlo entre los que no producen; característica típica de un modelo comunista.

No quiero ser malinterpretado: anhelo un mundo en el que nadie tuviera que acostarse con hambre, todos tuviéramos las mismas oportunidades y, al final, todos gozáramos de los recursos económicos necesarios para vivir dignamente. Creo que nadie podría estar en desacuerdo con esto.

Pero precisamente es por eso que debemos ser muy cuidadosos en la fórmula adoptada para llegar allá. El objetivo no puede ser la IGUALDAD como la entiende Petro (que es distinta a la ‘igualdad’ como la define la Ley), pues esa receta implica repartir en partes iguales la riqueza producida por otro. Esto sería insostenible porque, además de injusto y arbitrario, incentiva la inacción de quienes reciben y desincentiva a quienes producen.

El objetivo debería ser la EQUIDAD, que significa “tener en cuenta las circunstancias personales y establecer acciones para subsanar las desventajas para que todos puedan partir de una posición igualitaria”. Si todos tuviéramos las mismas oportunidades (para lo cual seguramente se requiere cierto nivel de asistencialismo), de forma tal que lo que logre cada uno dependa de su mérito exclusivo y no de factores externos, estaríamos logrando enormes avances en disminución de la pobreza y, oh sorpresa, al final estaríamos reduciendo la desigualdad, nivelándonos por lo alto (no por lo bajo).

La gran diferencia es que a este último resultado se llega fijándose como objetivo la EQUIDAD y no la falaz ‘igualdad’ que pregona Petro.

Carlos de Hart
Empresario. Exviceministro de Desarrollo Empresarial
En Twitter: @CarlosdeHart
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