Viernes 07 de Septiembre de 2012 - 08:23 AM

Oír a los costeños

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Columnista: Cesar Gonzalez Muñoz

Muy importantes las contribuciones intelectuales de hombres e instituciones caribes como el Observatorio del Caribe Colombiano, Adolfo Meisel, Armando Galvis, Antonio Hernández Gamarra, Amylkar Acosta y Eduardo Verano de la Rosa –hoy Gobernador del Atlántico- sobre los problemas y el deber ser de la organización regional colombiana. Allí están posiblemente los mayores avances en este campo. Muchos otros “costeños” han tratado de meter baza, con éxito variable, en el juego de las relaciones entre el centro y las regiones. La letra de la  Constitución le debe mucho al pensamiento Caribe. Otra cosa es que “los poderes que son” hayan terminado dándole muerte silenciosa a buena parte de los textos constitucionales promotores de la desconcentración y la descentralización política. Ciertamente, muchos legisladores de esa región han sido instrumentos útiles del centralismo.

En todo caso, la vanguardia intelectual de otras regiones colombianas podría beneficiarse mucho de esta experiencia. Estos saberes deben ser tenidos en cuenta por el Congreso de la República, ahora cuando éste tiene que debatir el proyecto  de Acto Legislativo de reforma al sistema de regalías que le ha presentado el gobierno.

El debate apenas va a comenzar. Hasta ahora, las preguntas fundamentales en relación con las regalías no han sido expuestas al debate público. La primera de ellas es: ¿No es hora de reivindicar, por fin, el Artículo 1 de la Constitución, que comienza declarando que “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales (…..)”? El orden legal que han tenido las regalías desde 1991 ha ido galanamente en contravía de este, que es el primero de los principios fundamentales de la carta política colombiana. En vez de promover el desarrollo regional equitativo y autónomo y el fortalecimiento institucional de los entes territoriales, el régimen de regalías ha despedazado y en buena medida desperdiciado estos recursos. Es evidente que se necesita una gran enmienda. Lo que uno observa, sin embargo, es que el giro conceptual y gerencial que propone el Proyecto del gobierno va en la dirección de concentrar la administración estatal y de reducir la autonomía de las regiones en sus relaciones con el Estado Central. El asunto no es sólo de plata: Es de la definición del propio carácter del Estado colombiano, del contenido de la expresión “autonomía las entidades territoriales”.

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Autor: Cesar Gonzalez Muñoz
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