viernes, 30 julio 2021
jueves 15 de julio de 2021 - 12:00 AM

Un himno a la paz

Con las mismas notas y el ritmo marcial de la composición inicial, se transmite un mensaje de paz y reconciliación: Ciudadanos ¡no más armas! ¡Rompan filas! Canten, cantemos, y que sea la paz que fecunde nuestros surcos...
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En Francia no se canta el himno nacional todos los días y apenas se enseña en las escuelas; poca gente la sabe más allá del refrán y la primera estrofa. Se toca cuando el presidente habla por radio y televisión; se canta para la fiesta nacional del 14 de julio y al inicio de eventos deportivos internacionales como la Eurocopa de fútbol.

Este himno escrito en 1792, cuando Francia estaba en guerra contra Austria y Prusia cuyos ejércitos habían invadido parte del territorio nacional, fue adoptado como himno nacional en 1795. Es un canto de guerra, himno a la libertad y defensa del territorio; llamado patriótico a la movilización general contra la tiranía e invasión extranjera. Con palabras fuertes se exalta el espíritu guerrero en apoyo a la venganza y la recuperación armada del territorio.

De este himno vengativo y violento, existen versiones pacíficas poco conocidas. Entre estas está la Marsellesa de la paz, escrita por un pastor pacifista en 1882 y cantada diez años después por el coro de un orfanato dirigido por un pedagogo anarquista. Con las mismas notas y el ritmo marcial de la composición inicial, se transmite un mensaje de paz y reconciliación: Ciudadanos ¡no más armas! ¡Rompan filas! Canten, cantemos, y que sea la paz que fecunde nuestros surcos... Que llegue el día soñado de la paz, la querida paz. Que se oigan a las fronteras, los pueblos gritar con brazos abiertos: ¡ya no hay soldados! Seamos unidos, somos hermanos... ¡Son demasiado siglos de sufrimientos, de odio y sangre derramado! Y sigue: ¡De pie, pacíficas cohortes! ... con entusiasmo, abren sus puertas a los tesoros y frutos de la libertad. Fundamos las herramientas de la guerra en nobles herramientas de labranza. Artistas, poetas y sabios difundan el pensamiento... ¡para la conquista de la felicidad!

Con el estribillo: “¡No más fusiles, no más balas, aparatos malditos y destructores! ¡No más gritos ni cantos salvajes, ultrajantes y provocadores! Demostrar a la humanidad la atrocidad de la guerra con su falso brillo de gloria: ¡qué victoria para los pensadores!

Himno y deseos válidos para Colombia en estos tiempos complicados.

Christiane Lelièvre
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