domingo, 16 enero 2022
sábado 04 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Violencia vicaria

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Columna de
Diva Criado

Un inquietante aumento global en los informes sobre violencia de género, obliga a la reflexión, convirtiendo la etapa posterior a las restricciones más duras de la pandemia, en una de las más aciagas en materia de violencia machista.

Sabemos que, en su lucha hemos avanzado. También sabemos, que cuantas más conquistas hay en las políticas para combatirla, afloran otras, que permanecen ocultas y están presentes en la sociedad a nivel mundial.

La violencia vicaria, un término acuñado recientemente, también definido como violencia por sustitución o por interpósita persona, fue incluido, en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género en España en 2017.

Para aquellos que no conocen el término, identificado como un tipo de violencia de género, es la forma de violencia física, psicológica o emocional, por la que una persona ataca a otra, con el único fin de causar dolor a un tercero.

En otras palabras, busca herir o dañar a la mujer, a través de. No lo hace directamente, sino a personas y cosas con especial significado para ella. El caso más extremo que utiliza el maltratador es causar daño a la mujer a través de sus hijos, bajo amenazas de quitárselos, no volverlos a ver o matarlos.

Generalmente se ejerce sobre menores de edad, pero también sobre cualquier cosa u objeto apreciado por la víctima, fenómeno que forma parte del mecanismo de violencia psicológica. Hay que decir que también lo ejercen mujeres maltratadoras, aunque con mucha menor ocurrencia.

En los últimos tiempos, muchos casos han conmocionado a la sociedad, uno que ilustra esta forma de violencia machista extrema, es el de las niñas de Tenerife en España. Su padre desapareció a finales de abril de este año con sus pequeñas hijas, Anna de 2 y Olivia de 6. En represalia contra su expareja y madre de las víctimas, para causarle daño a través de sus pequeñas hijas, el maltratador la amenazó: “No las vas a volver a ver o te voy a dar donde más te duele”, fue lo último que dijo, después de acabar con la vida de las niñas y tirarlas al mar.

El maltratador no persigue matar a la madre sino causarle el mayor sufrimiento posible. La violencia vicaria es una modalidad contra la que las mujeres víctimas tienen una nula y escasa capacidad de prevención.

A nivel mundial, la inexistente mención en las leyes, hacen también inexistentes registros sobre este tipo de violencia, al menos hasta ahora. La muerte de menores a manos de sus padres, parejas o exparejas de las madres, incluso el de las niñas Anna y Olivia, se registra como violencia de género. Las cifras crecen, y exigen una reflexión colectiva sobre la desprotección de menores, cuando los regímenes de visitas en las separaciones se convierten en abrigo de odios y rencores. La incapacidad de la sociedad para prevenir y alertar situaciones de maltrato y los errores policiales y judiciales, al minimizar los peligros que las víctimas denuncian, coadyuvan estas situaciones de violencia.

Diva Criado
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