domingo, 29 enero 2023
lunes 05 de diciembre de 2022 - 12:00 AM

Nuestras plazas

Todo es fuerza y vida aquí (...) Al campo nuestro se debe que comamos tan bien como los reyes. La ciudad es la plaza y por eso hay que recuperar esa costumbre de caminar entre nuestros mercados.

Esa Bucaramanga del domingo es bueno pasearla para sobre todo ir a sus plazas de mercado, principalmente la plaza central, donde entre gritos y saludos se ve una ciudad que sobrevive a pesar de las dificultades que nos desbordan (ya mil veces mencionadas), como la inseguridad y la pobreza. Estando allí, de hecho, la gente detuvo un ladrón como una cosa de todos los días.

Lo importante, con todo, es que disfrutemos de la ciudad, que en este tipo de lugares muestra la verdadera vitalidad y riqueza de su agricultura y gastronomía con una gran variedad de platos como el pichón (no he comido), la sobrebarriga o la chanfaina (tampoco la he probado porque fui dejando la carne, excepto la de cordero).

Mientras me tomo un tinto y mi amigo se come una sobrebarriga de rechupete, vemos pasar a gentes de todas las edades, bellas mujeres con sus adornos domingueros y campesinos con sombrero y recia mirada buscando algo que el mercado les brinda. Van con su fuerza vital haciendo su compra en este trópico exuberante y de mil colores y sabores que asombró y todavía asombra al resto del mundo. Verduras diferentes y frescas con ese olor a campo que seduce, tomates de todos los colores y tamaños, diferentes ajíes cuya variedad nunca deja de sorprender. Yucas inmensas, aguacates, zanahorias, hierbas que curan todo, tabacos y velas mágicas para recuperar el ser amado y sacarlo de los brazos de la otra. Maldiciones y oraciones se confunden. Hay canastos gigantescos que muestran la laboriosidad de nuestro pueblo, artesanías y sombreros tejidos ahí mismo, cucharas de palo indestructibles y, sobre todo, una multitud de gente auténtica que le madruga a la vida.

Todo es fuerza y vida aquí, todo es autenticidad popular, esa misma que mantiene a Colombia en pie. Al campo nuestro se debe que comamos tan bien como los reyes. La ciudad es la plaza y por eso hay que recuperar esa costumbre de caminar entre nuestros mercados. Bucaramanga era antes de su fundación hace 400 años la zona limítrofe entre guanes, yariguíes y chitareros, es decir, un punto de encuentro estupendo. Desde la terraza lo pensamos mientras vemos la plaza San Mateo, olvidada y abandonada, y en la calle unas ciclorrutas caprichosas y mal planteadas.

Donaldo Ortiz L.
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