sábado, 15 enero 2022
martes 07 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

¡Qué malos electores somos!

los santandereanos hemos demostrado en las últimas décadas ser pésimos electores y si ha habido gobernadores venales, alcaldes anodinos, parlamentarios sin brillo, mérito, ni ética, la culpa es nuestra
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En diversas etapas de la historia nacional dirigentes políticos santandereanos han actuado como faros que iluminan y guían a la patria a buen puerto, evitando que rodara precipicio abajo. Mas, en las últimas décadas, nuestros dirigentes políticos han demostrado, episodio tras episodio, hecho tras hecho, ser mediocres, opacos, deslucidos, pero “brillan” en actos bochornosos y con cinismo y descaro defienden su proceder, señalando con sus actos que lo correcto no es actuar con transparencia y conforme a las reglas de la ética, la moral y el Derecho, sino saber hacer trampas para que si se les investiga no sean sancionados.

De aquella época en que los congresistas santandereanos se destacaban por su inteligencia y liderazgo solo queda el recuerdo. Hoy, avergüenza que haya exgobernadores que están privados de la libertad, congresistas sindicados de la comisión de delitos en el desempeño de cargos públicos, alcaldes mediocres y llenos de máculas, funcionarios públicos de pasado oscuro que orondos señalan que no están inhabilitados para asumir un cargo no porque sean inmaculados, sino porque en las empresas en que tienen intereses económicos no figuran ellos como accionistas sino terceros prestanombres. Oír intervenir en el Congreso a parlamentarios santandereanos abochorna por su falta de erudición, capacidad y liderazgo. Da “pena ajena” escuchar la forma torpe como expresan las ideas que pretenden comunicar.

Pronto habrá elecciones para Congreso de la República y seguramente elegiremos a personajillos grises para que sean parlamentarios en representación de nuestra región, pues los santandereanos hemos demostrado en las últimas décadas, plenamente, ser pésimos electores y si ha habido gobernadores venales, alcaldes anodinos, parlamentarios sin brillo, mérito, ni ética, la culpa es nuestra. Nos fascina escoger como dirigentes, parlamentarios y gobernantes a seres que como dijo el poeta, “son sordos a todo lo que no sea el tintinear de monedas”.

Los dirigentes actuales de Santander son apocados y opacos, pero la culpa es de quienes siendo electores al votar incurrimos en yerro, bien por acción, o por omisión.

Eduardo Muñoz Serpa
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