domingo, 07 agosto 2022
viernes 05 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Las incoherencias

Hay cosas que no acabamos de entender y una de ellas es la problemática social presentada en torno a las famosas reformas tributarias que, desde que nos conocemos, han sido encaminadas a subirnos los impuestos hasta el extremo de llegar a tener un carácter que nos suena más a extorsión que a obligaciones fiscales.

En el gobierno a punto de terminar se habló de una reforma dirigida a recoger 16 billones de pesos y eso generó una oposición al gobierno que casi termina por destruir al país con una violencia desmedida, dejando enormes pérdidas económicas en todos los sectores nacionales; pero hoy se está hablando de una que busca recoger 50 billones, es decir, tres veces más y no hemos oído una sola voz que proteste por ésta que sí será un auténtico atropello con el cual nuestros nunca bien ponderados padres de la patria agradecerán a los colombianos haberlos elegido. Pensamos: bonito así, no?

Además, mucho se cacarea respecto a la necesidad de llenar las arcas del Estado, pero ni una sola palabra se pronuncia sobre la racionalización del gasto público, ni de combatir la corrupción que es la causa por la cual ningún dinero recaudado alcanza ni alcanzará en el futuro para el patrón y para el ladrón.

Igualmente, es curioso que la corrupción se devore la misma cantidad con que se propone castigar a los colombianos por lo que pensamos que los bandidos de cuello blanco, muchos de los cuales son conocidos por la opinión pública, deben estar felices pues habrá más de donde echar mano para su propio beneficio.

Como se ve hasta ahora, se continuará con la perniciosa costumbre de tomar la vía fácil, de sacrificar la economía privada para que la pública continúe sosteniendo esa caterva de oportunistas, algunos de los cuales los vemos pelechando en la nueva burocracia, esa que nos ha prometido un cambio y que para demostrarlo empieza utilizando los mismos artificios de sus antecesores que para entonces eran un atropello pero que hoy son la única forma de salir del subdesarrollo.

Quisiera que alguien nos explicara ¿cuál es la verdadera razón de tan manida actitud?

Mientras tanto, el país espera que se acabe el circo para poder ver la realidad.

EDUARDO PILONIETA
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