jueves, 11 agosto 2022
martes 02 de agosto de 2022 - 12:00 AM

El himno total

Es pertinente recordar los tiempos en los que se sancionaba el uso indebido de los símbolos patrios y, entre otras conductas, la de no izar la bandera en la fiesta nacional
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Columna de
Eneas Navas

A propósito de la versión del Himno Nacional de Colombia que presentó la autodenominada Orquesta Filarmónica de Bogotá comandada por David García y que es considerada por algunos una afrenta a los símbolos patrios y, por lo mismo, un repudiable acto de agravio que solamente encuentra antecedentes armónicos en la deconstrucción realizada por la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia y en “La historia de pablo”, de Pablus, es pertinente recordar los tiempos en los que se sancionaba el uso indebido de los símbolos patrios y, entre otras conductas, la de no izar la bandera en la fiesta nacional.

La propuesta de David García se aparta musicalmente del himno y regresa para alejarse hasta conseguir, sin ser himno siéndolo en un todo, una variante inteligente, diversa e incluyente, novedosa y policultural, filosóficamente patriota y arquitectónicamente nacionalista, que nos resulta obligatorio escuchar, porque más allá de la conciencia, resalta y promueve la consciencia que es cosa distinta, pero antes que todo entender que su pretensión no es la de relevar el himno nacional, aunque la horrible noche, pareciera haber cesado.

Las respetables reacciones que califican esta obra artística como ultraje irreverente, rememoran las reacciones contra Antonio Cervantes Kid Pambelé, cuando la noche del 28 de octubre de 1972 logró para Colombia el primer título mundial de boxeo en Panamá contra Peppermint Frazer, pero usó por calzoncillos el tricolor nacional escandalizando a un importante señor y a su clase dirigente.

Hasta el pasado mes de febrero de 1984 el Decreto 1355 de 1970 sancionaba con pena de multa a quien no izara “la bandera nacional en lugar visible al público en los días indicados por reglamento o resolución de autoridad” obligando a las familias más pobres a izar cobijas para evitar pagar hasta cinco mil pesos de multa, aunque sus hijos se orinaran en la noche de la fiesta nacional, como dice y cuenta mi padre, Pablus Gallinazo, en “Banderitas tricolores”.

Así las cosas, en la casa del obrero, que no tiene camiseta, ni ropa para sus niños ni colcha para su hembra, este 7 de agosto, desde el corazón, con la esperanza puesta en un nuevo gobierno, sin norma que obligue o sancione y sin que importe el frio, podrán izar las cobijas y la ropa.

A David García y al frente filarmónico, irreverente y contestatario, un aplauso.

Eneas navas
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