miércoles, 25 noviembre 2020
martes 20 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Palabras inútiles

El problema es serio, porque “el problema indígena” es el problema de Colombia: simboliza la injusticia, la desigualdad y la pobreza, es decir, la indignidad.
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Las movilizaciones de protesta del 2019 terminaron en punta, porque la Navidad pesa, y después se añadió la peste covid-19, que permitió al gobierno gobernar y arroparse bajo figuras de excepción; y no resolvió ningún problema. Por el contrario, le añadió leña al tercio. Baste con no olvidar los trágicos asesinatos del 9-10-11 de setiembre, en donde solo un crimen –demasiado ostensible– se investiga con cargo a la policía. ¿Qué pasa con los demás? La peste sigue ahí, amenazante y mortal, pero la sociedad no soporta más atropellos, indefiniciones y manifestaciones de claro autoritarismo, en detrimento de la vida democrática, con un Ejecutivo que toma para sí todas las instituciones de balance y contrabalance, y asume una actitud de soberbia –que es hinchazón y no grandeza– ignora y criminaliza los movimientos sociales y la protesta constitucional. ¿Qué pretende el gobierno, invisibilizar y evaporar a los indígenas, que han soportado 500 años de opresión e ignominia? No estamos en tiempos de Colón ni de Jiménez de Quesada; ni en encomiendas ni mitas. El problema es serio, porque “el problema indígena” es el problema de Colombia: simboliza la injusticia, la desigualdad y la pobreza, es decir, la indignidad.

No lo podemos resolver con un referéndum preguntando sobre si queremos o no indígenas en Colombia; referéndums que quieren convertirse en el arma predilecta de los regímenes autoritarios, pues parece que existe una correlación entre referéndums e ignorancia política, antesala de republiquitas plebiscitarias y Estados de Opinión: usar medios democráticos para anular la democracia, encubrir crímenes y perpetuar la impunidad y la injusticia. Al uribechavismo no se le puede derrotar con referéndums.

Post scriptum. 1.-En alguna conferencia, don José Saramago recordó a don Francisco de Quevedo: “Menos mal hacen los delincuentes que un mal juez”. 2.- Paris, con toque de queda y severos confinamientos hace protestas multitudinarias de indignación por el asesinato de un profesor de historia. El presunto terrorista fue abatido por la policía. No hubo matanza generalizada de ciudadanos protestantes. 3.- “Kakistocracia”, qué bella palabra.

Ernesto Rueda S.
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