miércoles, 24 febrero 2021
martes 23 de febrero de 2021 - 6:00 PM

De ética médica, periodística y otros demonios

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Columna de
Felipe Zarruk

El pasado viernes 19 de febrero del año en curso, el diario deportivo Olé dedicado "supuestamente" a publicar noticias del mundo del fútbol, estalló en su portada una foto del lateral derecho colombiano Andrés Felipe Román, quien se desempeña como lateral derecho de Millonarios y de un momento a otro, viajó a Buenos Aires para incorporarse al reconocido equipo Boca Juniors, dirigido por el profesor Miguel Ángel Russo, el cual dirigió hace un par de temporadas al onceno albiazul, logrando una estrella más para tan reconocida institución. Cuál no sería nuestra sorpresa aquél 19, al observar que el diario argentino publicaba en su portada una foto del jugador bogotano, acostado en una camilla y con una cantidad de cables y aparatos adheridos a su cuerpo, listo para que le hicieran los exámenes médicos de rigor, que de pasarlos, le harían vestir la camiseta de uno de los clubes más grandes del continente, cuyas vitrinas están llenas de títulos y su casa habitual es el mítico estadio conocido como La Bombonera. Después de ver la foto, la misma iba acompañada por el títular CORAZÓN PARTIDO, que sonó como la canción del español Alejandro Sanz. ¡Solo faltó que hicieran un montaje con el rostro del madrileño!. Ante el asombro iniciamos la lectura y ¡Oh sorpresa!, redactaron un diagnóstico completo el cual rezaba palabras más, palabras menos lo siguiente: ""La cardiopatía hipertrófica se da en una de 500 personas, es un desarrollo excesivo de la masa muscular. Se dilata la aurícula. Y la cavidad del ventrículo izquierdo está reducida", se lee en el Diaro Olé.

Además, dijo cómo se puede detectar por medio de un electrocardiograma.

"Se puede detectar por electrocardiograma, por la auscultación, cuando hay un soplo, que te da un diagnóstico contundente. Se muestra el aumento de las paredes, el aumento del tabique, la aurículas un poquito más grandes. Se pueden producir arritmias cardíacas", dijo el médico especialista.

El departamento médico de Boca Juniors o particularmente el médico que le practicó el examen a Román cometió faltas muy graves a la ética médica, al entregarle información a uno o varios periodistas que esperaban en la orilla del riachuelo, hambrientos como cocodrilos, los cuales estaban esperando devorar la carne del futbolista lanzada (Vaya uno a saber con qué intención) desde el balcón de la sede del equipo Xeneize. Allí, revelaron la historia clínica de un paciente, la cual es un documento legal que siempre debe estar protegido por el secreto profesional y es de carácter confidencial. Además a estos tipos se les olvidó, que en un examen de este tipo, antes que nada, se debe realizar una consulta en la cual recolectan datos básicos como antecedentes, preexistencias, revisar su historia clínica que seguramente la debía llevar el jugador en su maletín y luego proceder a realizar las pruebas físicas de rigor.

Poco tiempo después de haber estallado esa información contra las paredes del continente la cual fue considerada por muchos 'periodistas' como noticia de última hora, el daño ya estaba hecho. Seguido a ese alarido de los medios faranduleros de Argentina, en Colombia hicieron eco de lo que le sucedía a Andrés Felipe y entre las opiniones de los comentaristas de turno y sus seguidores en programas de radio, televisión y redes sociales, apuntaron sus rifles Barrett M82 a la cabeza del onceno embajador y su departamento médico. De una y sin mediar consulta, los 'especialistas' en tácticas de juego, también demostraron sus conocimientos profundos en medicina a tal punto que Hipócrates ya colgó el cartón. Escucharlos daba gusto, porque los 'cardiólogos' de WIN, ESPN, FOX y demás cadenas, sacaron sus estetoscopios y se soltaron a hablar como locos sobre ecocardiogramas, hipertrofias cardíacas concéntricas, miocardiopatía hipertrófica y hubo quienes con un vademécum en las manos concluyeron que el músculo del corazón de Andrés Felipe Román estaba más grande de lo normal. A tal punto que mientras los observaba, de una vez y sin dudarlo, saqué una cita médica con ellos para un examen especializado. Los de la clínica Shaio en Bogotá y los de la Cardiovascular en Bucaramanga deben renunciar inmediatamente y darle paso a estos científicos que lo único que les hizo falta fue los 10 semestres y el rural de la carrera. ¡Nada más!: Por este motivo ya se pronunció la Asociación de Medicina del Deporte (AMEDCO) para que respeten la historia clínica del atleta, se respete a los médicos que lo han valorado e hicieron un llamado a la calma informativa para esperar los resultados de los exámenes, muchos de ellos enviados al exterior para poder realizar un mejor diagnóstico que beneficie al jugador quien ha salido perjudicado en todo este pandemónium. En Argentina se faltó a la ética médica y periodística, igual que acá. Y lo más grave, es que no existen entes reguladores que controlen estos temas. No puede ser que un fotógrafo ingrese a una valoración médica que debe ser privada y se publique sin ningún recato, el resultado detallado de un examen específico con foto y todo. El daño está hecho y ojalá no se vuelva a repetir, claro que en países como los nuestros en donde tuvo que renunciar el ministro de salud por preferencias a la hora de vacunar, o por este vecindario, en donde un cirujano plástico se hizo vacunar con todo y ex esposa, cualquier cosa puede pasar, inclusive ver a un 'periodista' abriendo un consultorio para atender a su clientela. Chao y hasta la próxima.

P.D Gracias al doctor Germán Jaimes, médico del Atlético Bucaramanga por sus orientaciones al respecto.

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