martes, 29 noviembre 2022
domingo 25 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Los fósforos del estadio

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Columna de
Felipe Zarruk

En 1984 el Atlético Bucaramanga había perdido los tres primeros partidos del campeonato y ‘Cuca’ Aceros no podía obtener buenos resultados con un plantel muy bueno, pero con muchas dificultades económicas. Los directivos de la época encabezados por Reinaldo Rueda Castañeda y sus hijos Francisco y Enrique, Fernando Rueda Pinilla, Miguel Suárez y Alfonso Ducón entre otros, tenían en mente contratar un arquero y les ofrecieron a Luis Alberto Landaburu, quien tenía un brillante pasado en Estudiantes de Buenos Aires, Vélez Sarsfield, River Plate al lado del ‘Pato’ Fillol, Tampico de México y Cúcuta Deportivo en 1983.

Costaba mucho dinero y para incorporarlo al equipo se hizo una rifa en la ciudad y toda la hinchada respondió para que ‘la foca’ Landaburu tapara en el Bucaramanga y se quedara con sus derechos deportivos. El guardameta oriundo de Ramos Mejía llegó un lunes a la ciudad y de inmediato se fue a conocer a sus compañeros. El plantel entrenó y se concentró en el hotel San Juan Girón porque el miércoles jugaban ante el Tolima y esa noche debutó Luisito Landaburu.

En la mañana sus compañeros le dieron la bienvenida con una broma, ya que cuando ‘la foca’ roncaba le dijeron al volante Américo Quiñones que le mostrara el ‘niño’ que cargaba para todos lados. Es la hora y el día que el ‘Pirata’ Ferrer y Miguel Oswaldo González todavía se desternillan de la risa al narrar aquel encuentro entre el portero argentino y el volante tumaqueño. Landaburu luego del susto, le decía: “Vámonos para Argentina y hacemos plata, ¡sos un fenómeno!”.

El debut de Luis Alberto tuvo estadio lleno a pesar de las tres derrotas consecutivas y cuando faltaba poco para el partido, que en aquella época se jugaba desde las 8 y 45 de la noche, ¡se fue la luz en el estadio!, como diría el novelista y periodista David Sánchez Juliao en su monólogo ‘El Flecha’. En esos años el combo deportivo de la cadena Caracol tenía la sintonía y contó con la suerte de tener planta propia para transmitir sus partidos. ¡Nunca se fueron del aire! De repente el comentarista Jorge Luis Cano quien trabajaba al lado del gran narrador Juan Manuel González, empezó a pedirle a los aficionados que encendieran fósforos a la voz de tres. De repente todo el estadio se encendió e iluminó el entorno que apenas se reponía de aquel apagón mientras las cuatro torres apenas empezaban a prender sus bombillos.

El primer gol se lo anotó el uruguayo Hebert Revetria y se perdió el cuarto partido consecutivo, pero a partir del quinto juego, Bucaramanga fue una orquesta ganando todo lo que se le venía encima y clasificó al octogonal de fin de año luego de una campaña que los hinchas recuerdan con cariño. Lusito Landaburu fue pieza fundamental de ese tremendo equipo y era un espectáculo verlo atajar y sacar balones imposibles. ‘La foca’ no aplaudía, salió aplaudido de todos los estadios. El onceno ‘Leopardo’ estuvo peleando el campeonato y al final no se logró el objetivo de ir a la Copa Libertadores. En 1985 el Atlético repitió otra gran campaña y en 1986 a Landaburu lo visitó el infortunio, se fracturó su mano derecha y se tuvo que marchar a su país. Allá terminó atajando en Estudiantes de Buenos Aires con una sola mano y fue escogido como el mejor arquero del ascenso argentino en las temporadas 87 y 88.

Aquí siempre te recordaremos querida ‘foca’, gracias por las tardes maravillosas de atajadas y voladas de palo a palo. Estás metido en el corazón de una numerosa hinchada que te quiere con el alma. Chao y hasta la próxima.

FELIPE ANTONIO ZARRUK
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