lunes, 17 enero 2022
domingo 05 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Tarambana, zascandil

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Columna de
Felipe Zarruk

Ha terminado otra temporada más para el Atlético Bucaramanga, equipo que todos los años por los meses de septiembre y octubre queda eliminado de toda posibilidad de clasificar a los cuadrangulares de fin de año, los cuales nos entregan un campeón en el mes de diciembre para representar a nuestro país en la Copa Libertadores de América.

Esta temporada de milagro llegó con vida a la última fecha, en la cual solo tenía que ganar para clasificar. Y escribo de milagro, porque con 7 técnicos, 7 preparadores físicos y 7 asistentes diferentes, este barco desajustado desde la proa hasta la popa, logró soportar el duro oleaje que venía desde los mares del norte.

A duras penas logró salir a flote con el último timonazo que le metió Craviotto, su sobrecargo y los marineros a bordo. Varios de ellos con unas limitaciones tremendas en lo futbolístico como el caso de los delanteros Quintana y Fernández a quienes se les llamaba goleadores y no metían un carro en un garaje.

Michel Acosta, el volante uruguayo, lo manifestó en unas declaraciones hace un par de meses, que era muy difícil trabajar así. Los jugadores se acostaban con Upegui como técnico, la misma nómina madrugaba con Novoa de apaga incendios y almorzaban con Craviotto. ¡Ningún equipo del mundo funciona de esta manera! Sumando también una cantidad de jugadores con un nivel que si acaso les aguanta para jugar en la Primera B del fútbol pakistaní.

El Bucaramanga se llena hasta los camarotes de elementos los cuales son ofrecidos por empresarios de muy bajo nivel, quienes mostrando patente de corso le ofrecen a los desorientados “directivos” unos jugadores tan malos como Cuenú, Henao, Subero, Viveros, Castillo, Palacios y de un nivel que indica que ya van de salida como “Goma” Hernández, quien tan solo en un par de partidos mostró que podía ser chicle.

Detrás de todo este descalabro está Óscar Álvarez quien es un auténtico tarambana. Para que no se le caiga el pelo con la palabra, yo le regalo la definición porque dudo que usted conozca el significado y seguramente no sabe buscarlo en un diccionario.

Tarambana es “Una persona alocada y que demuestra poco juicio en sus acciones”. Basta observar lo que hizo esta temporada con el equipo, que estando en los primeros puestos, usted mismo querido Óscar, acabó hasta con el nido de la paloma. Álvarez se convierte por momentos en zascandil, cuyo significado nos indica que “Va de un lado a otro sin hacer nada de provecho”.

Se anima a armar algo serio en enero y en febrero se aburre, para en marzo arrepentirse y en abril volver a acabar a puñetazos lo que se construyó de manera manual.

Acaba de contratar a Javier Álvarez como gerente deportivo y ya sabemos lo que va a suceder. Apenas a Craviotto le salga mal el arranque del torneo, Álvarez le dice a Álvarez que se haga cargo del equipo y tan pronto a Álvarez le vaya mal, Álvarez lo saca a patadas.

El autor de la frase “¡Al que cojamos mal parado lo goleamos!”, parece que no sabe dónde está parado. Tenga cuidado Javier que este señor testarudo y soberbio es un tarambana, es un zascandil. Un abrazo, chao y hasta la próxima.

Felipe Antonio Zarruk
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