martes, 18 enero 2022
sábado 15 de enero de 2022 - 12:00 AM

Los Distritos en Colombia

Parecería que la demora en iniciar ese proceso de reconversión no es otra cosa que carencia de voluntad política. Pero tal demora causa inmensos perjuicios a cientos de miles de habitantes...
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El término distrito (“cada una de las demarcaciones en que se subdivide un territorio”, según la Real Academia) empezó a usarse en Colombia con frecuencia, para referirse a las zonas agrícolas dotadas con sistemas de riego. Y respecto a la división política adquirió sustancial connotación a partir de lo dispuesto el art. 286 de la reforma constitucional de 1991, según el cual las únicas entidades territoriales son los departamentos, los territorios indígenas, los municipios y los distritos.

Considerando lo antes anotado, es muy notable la importancia relativa de los distritos frente a las áreas metropolitanas, pues estas tan solo “podrán” organizarse en caso de que dos o más municipios tengan relaciones económicas, sociales y físicas que den al conjunto unas características de complementariedad, pero tales municipios continúan administrándose en forma independiente, de tal modo que en no pocas ocasiones las decisiones que se toman en algunos contrarían las que adoptan otros de ellos.

Así las cosas, a medida que las áreas urbanas de cada uno van creciendo y aproximándose entre sí, se forma una única ciudad cuya administración es prácticamente imposible, puesto que no son concordantes las determinaciones y medidas que toman los diversos alcaldes y concejos municipales, dado que mantienen su autonomía y actúan con total independencia.

Tal es la situación a que se ha llegado en el caso de los cuatro municipios que conformaron el área metropolitana de Bucaramanga en lejana época, cuando esa asociación se justificó y generó varios beneficios comunes.

Mas la Carta Política es sabia y en su artículo 319 señala “Las áreas metropolitanas podrán convertirse en Distritos conforme a la ley”. Parecería que la demora en iniciar ese proceso de reconversión no es otra cosa que carencia de voluntad política. Pero tal demora causa inmensos perjuicios a cientos de miles de habitantes de esta ciudad única, y los dirigentes tanto públicos como privados tienen como imperiosa obligación que realizar, a la brevedad, cuantas reuniones y gestiones sean necesarias para acordar un cronograma que contemple todos los pasos que exija la creación del Distrito.

EDUARDO PARRA GóMEZ
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