Sábado 18 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Drogas: una guerra perdida

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Columnista: Gisela Ruiseco Galvis

gruisecog@yahoo.com

Sabemos cómo funciona la ley de oferta y demanda. Si hay demanda de un producto, el mercado encontrará la manera de que haya oferta; si la oferta se dificulta, subirán los precios. Y si el producto se ilegaliza, probablemente estaremos alimentando mafias. Podríamos decir que el problema de las drogas es más dependiente del consumo que de la producción. Y también que se forja alrededor de la prohibición.

La “guerra contra las drogas” comenzó en 1972 en EE.UU. bajo la administración de Nixon. Como se supo en el 2016, por declaraciones del exconsejero de Nixon, John Ehrlichman, este gobierno tenía dos supuestos problemas: el movimiento pacifista de izquierda y la población negra. No hubiera sido astuto enfrentarse directamente a estos grupos, pero sí podría serlo asociar a los unos al consumo de marihuana y a los otros al de heroína y prohibir estas drogas. Envileciendo a estos grupos sociales, las fuerzas del orden podrían incursionar en sus círculos sin problemas. Y así quedó el mundo embarcado en la guerra contra las drogas.

Hoy nos enfrentamos al fracaso de esta guerra. La Comisión Global de Políticas de Drogas ha dicho que si la guerra contra las drogas fuera un negocio, habría tocado cerrarlo hace años. La Comisión busca identificar alternativas a la prohibición como estrategia: se trata de priorizar la salud de las personas y la seguridad de las comunidades y de alejarse de criminalizar y crear violencia. Afirman con optimismo que “las políticas sobre las drogas están cambiando en todo el mundo”.

Bueno ... en casi todo el mundo. Ahora en Colombia se revoca la decisión de dejar de fumigar con glifosato las plantaciones de coca. (Justo leemos estos días acerca de una millonaria multa a Monsanto, acusada de causar cáncer a un jardinero).

Colombia es un país malherido por esta guerra ajena que nos cambió la historia. ¿No es de notable cortoplacismo, por decirlo amablemente, querer continuarla a punta de venenos contra la propia población?

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Autor: Gisela Ruiseco Galvis
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