miércoles, 18 mayo 2022
miércoles 10 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Humo blanco en la Cámara

Necesitamos más buenos líderes en nuestra región... solo se lograrán buenos resultados si la presidencia (de la Cámara de Comercio) cuenta con una junta directiva unida, sin vencedores, ni vencidos.

Con beneplácito debemos celebrar el acuerdo logrado por los miembros de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, al haber escogido como presidente ejecutivo a una persona independiente, sin padrinazgos, conocedora de la institución y quien en sus diferentes cargos que ha desempeñado en la misma ha mostrado sus capacidades y buenos resultados: Juan Carlos Rincón.

Hubiera sido absurdo continuar con la prolongada interinidad en la presidencia, pero más que eso, acumular más daño a la imagen de la junta y la entidad, producto de las versiones y comentarios sobre sus reuniones, las cuales trascendían a la comunidad como una puja por el poder entre dos bandos, cada uno con su candidato predilecto. La mejor decisión fue la salida, un tercero que ejercía la vicepresidencia y estaba encargado de la presidencia desde el retiro del anterior.

La Cámara es una de las instituciones más importante de la región, gestora del desarrollo empresarial local y apoyo para la pequeña y mediana empresa en su organización, crecimiento y consolidación. Además, fue en el pasado promotora y aglutinadora de esfuerzos del sector privado para, en unión sana y apolítica con el gobierno regional de turno, gestionar proyectos de envergadura ante el gobierno nacional y entes internacionales.

Desafortunadamente, estas alianzas fueron perdiendo fuerza en la medida en que los intereses políticos y las presiones gubernamentales regionales vieron en ella una oportunidad para desplegar su accionar y obtener réditos de diferente orden. Entonces, las campañas para la elección de los miembros de junta directiva escogidos por los afiliados pasaron a convertirse en procesos similares a las campañas políticas a las que estamos acostumbrados.

Que bueno sería retomar ese papel de entonces en que era factible trabajar juntos, sin intereses personales y solo con el objetivo del bienestar común. Existen normativas gubernamentales muy claras sobre la operación de las cámaras de comercio, pero ello no impide asumir liderazgos y ser protagonista con su apoyo y organización en proyectos que redunden en el beneficio económico y social general.

Necesitamos más buenos líderes en nuestra región y en las organizaciones. La Cámara de Comercio es un excelente instrumento para potencializar estas cualidades, pero solo se lograrán buenos resultados si la presidencia cuenta con una junta directiva unida, sin vencedores, ni vencidos. Éxitos y buen viento y buena mar.

Con beneplácito debemos celebrar el acuerdo logrado por los miembros de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, al haber escogido como presidente ejecutivo a una persona independiente, sin padrinazgos, conocedora de la institución y quien en sus diferentes cargos que ha desempeñado en la misma ha mostrado sus capacidades y buenos resultados: Juan Carlos Rincón.

Hubiera sido absurdo continuar con la prolongada interinidad en la presidencia, pero más que eso, acumular más daño a la imagen de la junta y la entidad, producto de las versiones y comentarios sobre sus reuniones, las cuales trascendían a la comunidad como una puja por el poder entre dos bandos, cada uno con su candidato predilecto. La mejor decisión fue la salida, un tercero que ejercía la vicepresidencia y estaba encargado de la presidencia desde el retiro del anterior.

La Cámara es una de las instituciones más importante de la región, gestora del desarrollo empresarial local y apoyo para la pequeña y mediana empresa en su organización, crecimiento y consolidación. Además, fue en el pasado promotora y aglutinadora de esfuerzos del sector privado para, en unión sana y apolítica con el gobierno regional de turno, gestionar proyectos de envergadura ante el gobierno nacional y entes internacionales.

Desafortunadamente, estas alianzas fueron perdiendo fuerza en la medida en que los intereses políticos y las presiones gubernamentales regionales vieron en ella una oportunidad para desplegar su accionar y obtener réditos de diferente orden. Entonces, las campañas para la elección de los miembros de junta directiva escogidos por los afiliados pasaron a convertirse en procesos similares a las campañas políticas a las que estamos acostumbrados.

Que bueno sería retomar ese papel de entonces en que era factible trabajar juntos, sin intereses personales y solo con el objetivo del bienestar común. Existen normativas gubernamentales muy claras sobre la operación de las cámaras de comercio, pero ello no impide asumir liderazgos y ser protagonista con su apoyo y organización en proyectos que redunden en el beneficio económico y social general.

Necesitamos más buenos líderes en nuestra región y en las organizaciones. La Cámara de Comercio es un excelente instrumento para potencializar estas cualidades, pero solo se lograrán buenos resultados si la presidencia cuenta con una junta directiva unida, sin vencedores, ni vencidos. Éxitos y buen viento y buena mar.

jorge gómez duarte
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