martes, 07 diciembre 2021
miércoles 01 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

La forma de hacer política

Los políticos son necesarios en una democracia, pero necesitamos cambiar la forma de hacer política en este país
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Pareciera que no exageraba Omar Torrijos, cuando en su época, interrogado sobre los candidatos a la presidencia de Colombia, palabras más, palabras menos decía: “Colombia es un país de políticos, todo colombiano cuando nace, aspira a ser presidente de la República”.

Hoy y sin contar los que faltan, a 9 meses de las elecciones, existen 30 candidatos para suceder a Iván Duque, cifra que supera con creces, con relación a procesos anteriores.

Llama la atención el gran interés por llegar a tal dignidad, conociendo el trabajo que implica este cargo, en un país tan convulsionado como el nuestro, donde las dificultades abundan, las necesidades apremian y la población está desesperada pidiendo soluciones.

No es buena señal esta multitud de aspirantes. Ésto muestra aún más la debilidad de los partidos, incapaces de agrupar a la clase política como una colectividad que comulga con unos ideales, reconoce sus líderes, acata una disciplina y trabajan al unísono por un proyecto común para el bien del país, por encima de los intereses personales.

Pero también muestra el aumento en la fragmentación, aún dentro de los mismos grupos políticos, donde sus integrantes actúan en defensa o en pro de sus intereses personales, dando cabida a la realización de pactos o alianzas individuales, sin tener en cuenta la colectividad que le dio el aval político.

Seguramente, algunos se retirarán por el camino y se unirán a otros, no sin haber acordado las condiciones de ese apoyo, antes de la primera vuelta, o mejor, después de ella, donde las alianzas resultan más interesantes.

Los políticos son necesarios en una democracia, pero necesitamos cambiar la forma de hacer política en este país, en procura de borrar de la cabeza de los colombianos esa mala imagen que se tiene de nuestra clase política. Requerimos reestructurar o crear nuevos partidos, que cuenten con una ideología definida, un proyecto claro de país, unos lideres éticos, capaces y disciplinados, que generen confianza por su trayectoria y logren convencer a una militancia activa, dispuesta a seguir sus pasos en procura de una actividad política más sana, como elemento fundamental para que los otros aspectos puedan mejorar ostensiblemente.

Si no cambiamos, nos cambian. Tenemos experiencias donde el desprestigio de la clase política y el afán de la población por cambiar, llevó a elegir a aquellos que prometieron una revolución en el poder, y terminó el país en manos de un solo partido y todos los otros sectores cobijados por sus tendencias ideológicas. A la postre, fue peor el remedio que la enfermedad, pero ya era tarde.

jorge gómez duarte
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