lunes, 26 octubre 2020
miércoles 15 de julio de 2020 - 12:00 AM

La responsabilidad estatal en la pandemia

La pandemia por coronavirus es un problema de salud que nos atañe a todos, nos perjudica a todos y su solución no está en manos del Estado
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Es costumbre para muchos responsabilizar al Estado de todas las cosas malas que nos suceden en la vida, aún hasta de nuestra infelicidad. Por el contrario, todas las cosas buenas son producto de las acciones individuales desarrolladas y el Estado no ha contribuido en nada para obtener estos logros.

Esta cultura viene desde mediados del siglo XIX, cuando se prodigo la idea de los “Estados de Bienestar” y contemplaba la obligación del Estado a proporcionar a sus miembros todos los servicios básicos. Con el paso del tiempo, la canasta de estos servicios fue creciendo hasta propugnar la obligación del Estado en igualar la distribución y tenencia de recursos.

El papel del Estado en la sociedad debe ser promover la justicia social, la equidad y la sustentabilidad, mediante la regulación de las relaciones entre los individuos, el control del abuso y el apoyo a las comunidades con menores oportunidades, con el fin de que mejoren sus condiciones de bienestar. Pero es responsabilidad de cada individuo y sociedad, entendida esta última como conjunto de personas que comparten una cultura y se relacionan en forma cooperativa, el construir un mejor futuro y bienestar colectivo, y por tanto individual.

El cuento viene a la aplicabilidad de estos principios en las circunstancias actuales. La pandemia por coronavirus es un problema de salud que nos atañe a todos, nos perjudica a todos y su solución no está en manos del Estado, sino en manos de cada uno de nosotros como individuos de una sociedad que quiere ganar esta batalla y seguir adelante.

Uno de los papeles principales del Estado en esta oportunidad es establecer unas normas lógicas de comportamiento humano, que ayuden a la sociedad a superar la pandemia y salir lo mejor posible, pero no es factible para él vigilar a cada individuo en su cumplimiento, cuando éste no es consciente del peligro individual y colectivo que representa el transgredir la normatividad y continuar su actuar como si nada estuviera pasando.

La responsabilidad individual y colectiva, en este caso, está por encima de la del Estado, así éste sea paternalista y asuma un papel muy protagónico para obligar a un comportamiento imposible de controlar en forma colectiva.

Mientras no hagan parte de nuestra cultura los compromisos ante la sociedad y muchos continúen considerando que este problema es responsabilidad del Estado, seguiremos como sociedad poniendo muertos y quejándonos de la situación, sin aportar a la solución y sin saber cuándo será nuestro turno.

Comportémonos como si todos fuéramos portadores del virus.

jorge gómez duarte
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