miércoles, 28 octubre 2020
miércoles 29 de julio de 2020 - 12:00 AM

Los médicos cubanos

Estas unidades hoy en día están dotadas de una alta tecnología, indispensable para tener buenos resultados, la cual es escasa en el medio cubano, producto de su alto costo y las limitaciones políticas
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Gran revuelo ha causado en el contexto nacional la solicitud del Al-calde de Medellín al gobierno de Cuba, orientada a solventar necesidades de especialistas en cuidado intensivo, producto de la pandemia, el incremento de camas en UCI, el contagio frecuente de especialistas en su trabajo y la fatiga propia de la extenuante labor que vienen desarrollando.

Independiente de las creencias políticas que cada quien a bien tenga, la vida y la salud tiene un valor muy superior y no debemos dejarnos llevar por el fanatismo ideológico. Es importante el apoyo adecuado que podamos recibir en estos momentos críticos, sin mirar de donde viniere; siempre y cuando este apoyo humano tenga las competencias y se dedique con exclusividad, durante su temporalidad, a prestar la labor encomendada.

La realidad es que no estábamos preparados para esta avalancha de demanda de servicios en un área tan especializada, que requiere un conocimiento científico y tecnológico profundo, para lograr recuperar pacientes en estado crítico.

Debo reconocer las fortalezas de la medicina cubana en la salud, más no tanto en la enfermedad. Sus indicadores en cuanto a mortalidad materna y perinatal están dentro de los mejores del mundo, así como el control de enfermedades crónicas y trasmisibles, pero su fuerte es la prevención, el diagnóstico temprano, la consciencia civil y la solución de los problemas en sus primeros niveles de atención, más no en la alta complejidad, como son los casos que ameritan estar en una UCI.

Estas unidades hoy en día están dotadas de una alta tecnología, indispensable para tener buenos resultados, la cual es escasa en el medio cubano, producto de su alto costo y las limitaciones políticas impuestas para su importación. Por tanto, su recurso humano no tiene la experiencia suficiente, ni existe el exceso en número para exportar y prestar con la debida competencia una labor tan importante como es salvar vidas en estado inminente de muerte.

Me atrevo a creer en las buenas intenciones del Alcalde de Medellín. Las necesidades son claras allí y en otras ciudades, pero tenemos que recurrir en esta oportunidad a buscar alternativas internas y externas que nos ayuden a superar esta deficiencia con talento humano idó-neo. Debemos aplicar en los hospitales medidas extremas y políticas de guerra sanitaria, trabajando con lo que podamos, capacitando personal en forma rápida y reorientando otros especialistas de áreas afines.

No soñemos en lo mejor imposible, hagamos lo mejor posible.

jorge gómez duarte
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