martes, 26 octubre 2021
miércoles 13 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Un comercio sin ideología política

Estamos en mora de buscar caminos para reabrir los intercambios comerciales con Venezuela, lo cual tendría un impacto social importante para las zonas limítrofes
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Desde la época de los aborígenes, los territorios que hoy ocupan Colombia y Venezuela han sido espacios físicos sin límites para el intercambio comercial, en sus comienzos con el trueque de bienes y servicios y posteriormente con el uso del papel moneda como medio de pago de las transacciones. Las dificultades de cualquier tipo, no han sido escollo para impedir el intercambio, así haya sido necesario recurrir a la ilegalidad para hacerlo.

Cuando eramos parte del Virreinato de la Nueva Granada y posteriormente en el corto tiempo de la Gran Colombia, los nativos y colonizadores transitaban por todo el territorio y sus productos viajaban desde Quito hasta Caracas, pasando por Bogota, sin ningún problema.

Santander era paso obligado para los transeuntes y sus mercancias, como también para las importaciones que ingresaban por Maracaibo con destino al interior. Igualmente, fue camino para los inmigrantes que venian de Europa a buscar nuevos destinos, algunos de los cuales se quedaron en nuestro terruño y contribuyeron al progreso de la región.

Con el paso del tiempo y la preponderancia de los intereses personales y regionales sobre la integralidad y el bien común, se gestaron las divisiones territoriales que llevaron a una separación politico-administrativa y la conformación de tres paises totalmente independientes: Colombia, Venezuela y Ecuador. Desde entonces, cada gobierno de turno ha velado por salvaguardar los intereses de su Estado y sacar ventajas de los otros, olvidando los origenes, la hermandad vivida y la inutilidad de las barreras físicas para contener los problemas y las migraciones del vecino.

En los últimos 22 años, hemos vivido una permanente rivalidad política con Venezuela, producto de diferencias ideológicas y modelos de gobierno, lo cual ha afectado el intercambio comercial y acrecentado los problemas sociales bilaterales, causando desabastecimiento, desempleo, migraciones y pobreza, especialmente en las regiones limítrofes.

Hoy tenemos cerrado el comercio directo y legal entre las dos naciones y lo poco existente se realiza en la clandestinidad o usando países de paso; mientras vemos otras naciones, incluidas las grandes potencias, que conviven en los mercados mundiales, a pesar de las profundas diferencias ideológicas. Simplemente, han logrado mantener sus relaciones comerciales mediante acuerdos de respeto mutuo y no intervención en los asuntos políticos del otro. Estamos en mora de buscar caminos para reabrir los intercambios comerciales con Venezuela, lo cual tendría un impacto social importante para las zonas limítrofes y contribuiría a la reconciliación de los pueblos hermanos.

jorge gómez duarte
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