Domingo 31 de Julio de 2016 - 12:01 AM

Las víctimas y la paz

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Columnista: Juan Manuel Galán

La primera comisión que sesionó en el Congreso de la República al iniciar la nueva legislatura fue la comisión de víctimas. Es un mensaje contundente: hay que posicionar a las víctimas en el centro del proceso de paz y al margen.

Por eso, y reconociendo que el principal reto es lograr garantías presupuestales para cumplir sus derechos, se creó una Comisión Accidental, que hará seguimiento al presupuesto asignado al proceso de reparación de las víctimas del conflicto armado.

La realidad no da espera, mientras en los últimos años vemos que se ha reducido el espacio fiscal para cumplir las promesas con las víctimas, su universo en el país, ha crecido más de lo previsto. La cifra actual de víctimas supera los ocho millones de colombianos, de los cuales solo se han reparado alrededor de 600 mil.

Por su parte, la información de la Contraloría General de la República sobre los recursos económicos destinados a ellas es alarmante.

En el 2015 esta entidad denunció un faltante de aproximadamente 36,6 billones de pesos para garantizar derechos de indemnización y vivienda. Además, la Contraloría encontró que en materia de atención sicosocial y en salud a las víctimas, hubo un recorte presupuestal del 40%, es decir, la asignación de estos programas pasó de 25.000 millones de pesos en el año 2014 a 15.000 millones de pesos en el año 2015. El recorte afecta cobertura y continuidad en el tratamiento. Estas mismas denuncias fueron reiteradas por el Presidente de la Mesa Nacional de Víctimas, Odorico Guerra, quien afirmó que el presupuesto es actualmente insuficiente y que la población de víctimas se siente ausente del diseño y la aprobación de normas de implementación de su ley en los planes de desarrollo a nivel territorial.

Para atender esa realidad, la comisión de víctimas busca ser un escenario de control político que asegure su participación en el proceso de paz, la transparencia en la toma de decisiones y la integralidad institucional en la respuesta efectiva a sus necesidades.

Las víctimas de nuestro país no solamente han sufrido los vejámenes más atroces de este conflicto; también han construido aprendizajes sobre el dolor y alternativas poderosas sobre cómo podemos reparar el daño causado y reconstruir los lazos de confianza como colombianos. Escucharlas no es una meta, es una condición para seguir en este proceso.

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Autor: Juan Manuel Galán
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