Jueves 06 de Abril de 2017 - 12:01 AM

El animal anda suelto

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Columnista: Juliana Martínez

La Mujer del Animal, la cuarta película de Víctor Gaviria, es una de las más duras y acertadas radiografías de Colombia en las últimas décadas.

Basada en una historia real, la película cuenta la historia de Margarita Gómez, una mujer que en su adolescencia fue raptada por un hombre que durante 7 años abusó—sexual, física y psicológicamente—de ella, impidiéndole abandonarlo y obligándola a tener tres hijos con él. Todo esto con el pleno conocimiento de su familia y comunidad. Pero la película es mucho más que eso. Como en sus producciones anteriores, Gaviria se centra en una historia individual para abordar una problemática social mucho más amplia, en este caso la violencia de género.

Esto quedó claro en una reciente entrevista para la Revista Credencial. Allí, Gaviria dice que para él, la violencia de género está en la base de toda violencia, pues ésta es una de las manifestaciones más dramáticas de una estructura jerárquica que promueve la desigualdad y la exclusión, y, por ende, permite y normaliza la violencia—física, sexual y psicológica—contra miles de personas, en particular mujeres y niños.

Por eso, como se muestra en la película, lo peor no son los actos de violencia en sí, sino la normalización e invisibilización de los mismos en aras del respeto a la tradición y el mantenimiento del orden social y familiar.

Es en este sentido que La mujer del Animal es una película fundamental para Colombia. La película nos advierte sobre los peligros de imponer una imagen idealizada de la familia que pocas veces coincide con la realidad, e ignorar la desigualdad y la violencia que a menudo la sostienen.

Porque si algo queda claro cuando las luces se encienden, es que el Animal anda suelto. La violencia que la película muestra es dramática y atroz, pero no es excepcional. Por el contrario, la historia que cuenta es aterradoramente cotidiana en Colombia. Hasta que no encaremos el profundo sexismo y la misoginia que alimentan, normalizan y exoneran la violencia de género, el Animal seguirá rondando las calles y los hogares colombianos.

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Autor: Juliana Martínez
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