Jueves 01 de Junio de 2017 - 12:01 AM

Machistas, a re-educarse

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Columnista: Juliana Martínez

En los últimos años Colombia ha dado pasos importantes para combatir la violencia de género. La ley 1257 de 2008, y la ley “Rosa Elvira Celis” que tipifica el feminicidio como delito en el país, son importantes pasos para la construcción de un marco jurídico que proteja a las niñas y mujeres colombianas.

Sin embargo, pretender la erradicación de cualquier tipo de violencia—sobre todo una tan imbricada con paradigmas culturales—solo con medidas punitivas es inmediatista e ingenuo. Más aún, atender las víctimas y castigar a los victimarios sin cambiar la mentalidad que continúa produciendo, tolerando y justificando el maltrato, es inefectivo a largo plazo.

La violencia de género no es cuestión de ira, celos, temperamento, tragos o drogas. Todos estos son agravantes o catalizadores. Pero como siempre que se trata de género, el problema de fondo es el poder.

Este tipo de violencia resulta de la arraigada convicción de que las vidas y los cuerpos de las mujeres están supeditados a los deseos y necesidades de los hombres. En consecuencia, afirmaciones de la autonomía femenina como terminar una relación o comenzar otra, trabajar fuera del hogar o salir con amigos, son percibidas como amenazas a la jerarquía y la identidad masculinas.

En este sentido, existen iniciativas regionales de gran interés. En Córdoba, Argentina, opera desde hace un año el “Centro de Atención Integral para Varones” y en México existen varios centros de “Reeducación y Atención a Personas que Ejercen la Violencia de Género”. La gran mayoría de hombres que van a estos centros han sido remitidos tras ser denunciados a las autoridades por maltrato o acoso.

A través de un trabajo innovador, sostenido e interdisciplinario, estos centros están transformando lo que significa “ser hombre”, y apostándole a un enfoque pedagógico para lograr un cambio de paradigmas.

Ojalá tomemos nota y aprendamos de estas valiosas iniciativas para para afrontar, detener y prevenir la violencia de género.

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Autor: Juliana Martínez
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