jueves, 29 octubre 2020
jueves 17 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Pánico moral, resultado electoral

Es decir, el pánico moral es una de las más efectivas herramientas de la impunidad.
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Columna de
Juliana Martínez

1972 Stanley Cohen acuñó el término “pánico moral” para describir el proceso de hacer creer a un grupo de personas que está siendo atacado por otro, usualmente históricamente discriminado.

El pánico moral está basado en la desinformación; la manipulación de ansiedades y valores universales (como el deseo de proteger a los niños o preservar la seguridad personal); el afianzamiento de estereotipos (raciales, de orientación sexual, etc.); la incitación de emociones fuertes por sobre el pensamiento racional y crítico; y la creación de “falsos villanos”.

Porque lo más importante del pánico moral es que es un calculado ejercicio político.

El objetivo del pánico moral es consolidar y/o reactivar al apoyo a un líder o partido político, o a una institución (social o religiosa) que está en crisis, a través de acciones concretas como votaciones, referendos, manifestaciones públicas, etc.

El pánico moral es particularmente perverso porque explota las necesidades, preocupaciones y buenas intensiones de la gente para salvaguardar los intereses de quienes promueven esta desinformación, y, más grave aún, para proteger a los verdaderos culpables de los crímenes o situaciones denunciadas.

Es decir, el pánico moral es una de las más efectivas herramientas de la impunidad.

El caso del abuso sexual de menores es un claro ejemplo.

Como explica un reciente artículo de Sentiido, contrario a toda evidencia, nuevas campañas de desinformación presentan a las personas LGBT y a opositores políticos como pedófilos y, en consecuencia, como una amenaza a la sociedad y la nación.

A un mes de las elecciones en los Estados Unidos, un creciente y alarmante número de seguidores de Trump aseguran que los demócratas (incluida Hillary Clinton) hacen parte de redes de tráfico y abuso sexual de menores en la que, además, extraen y beben la sangre de los niños.

Sería risible si no fuera tan peligroso.

No nos dejemos engañar. En EEUU y Colombia, las campañas de pánico moral deshumanizan, polarizan, y, sobre todo, protegen la libertad y el poder de los políticos, curas, o personas del común que son los verdaderos responsables de los crímenes, la corrupción y la violencia que tanto nos preocupa e indigna.

JULIANA MARTíNEZ
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