Lunes 28 de Julio de 2014 - 12:01 AM

¿Servir al país?

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Columnista: Laura Cuesta

La Corte Suprema de Justicia dejó en firme la sentencia contra Andrés Camargo, exdirector del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) de Bogotá durante el gobierno de Enrique Peñalosa. En últimas, Camargo terminó en la cárcel por el deterioro prematuro de las losas de Transmilenio. Según los entendidos, el incidente no fue más que el resultado de un error en la selección del material utilizado para nivelar las vías, proceso que antecede a la instalación de las losas. Esa selección, como muchas de las decisiones que se toman en las entidades públicas, había sido respaldada por una serie de estudios técnicos.

Esto que ha vivido Andrés Camargo sería equivalente a condenar al director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar por un episodio de desnutrición relacionado con la bienestarina que distribuye la entidad, o meter a la cárcel al director del Sena por el desempleo de sus egresados. Al final del día, el relleno fluido, los ingredientes de la bienestarina o el contenido de los cursos dictados por el Sena, son producto de unas decisiones que lograron superar el intrincado mundo de la contratación pública y el ejercicio mismo de diseñar y ejecutar políticas públicas con celeridad.

Es obvio que deben existir castigos para los funcionarios públicos que incurran en delitos. Eso no está en discusión. Lo que sí merece un debate más profundo es la expectativa que tenemos del servicio público y las sanciones que se deben imponer cuando no se cumplen dichas expectativas. Por ejemplo ¿deberíamos esperar una gestión pública sin errores de carácter técnico? Yo diría que no, por la naturaleza misma de quienes desempeñan esta labor -humanos y susceptibles de cometer errores-, y por la complejidad que subyace a la contratación pública, cada día más difícil de navegar para ejecutar con prontitud las obras que reclaman los ciudadanos. Este debate debe continuar, ojalá con reformas concretas a la ley de contratación y el régimen disciplinario del servidor público.

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Autor: Laura Cuesta
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