Lunes 11 de Agosto de 2014 - 12:01 AM

Segundo tiempo

Comparta este artículo ›

Columnista: Laura Cuesta

La política nos ofrece variadas ilustraciones de por qué segundas partes nunca han sido buenas. Y también nos muestra ejemplos donde ni la primera ni la segunda parte fueron exitosas o a lo sumo muy mediocres. El presidente Santos arranca su segundo tiempo con la responsabilidad de no quedarse en el intento de hacer un buen gobierno. El primer cuatrienio dejó muchas dudas sobre su capacidad para sacar adelante reformas tan necesarias como la de la justicia y la educación, un mal precedente en las fórmulas utilizadas para solucionar los paros, además de gran expectativa sobre el proceso de paz con las Farc. Con el argumento de la importancia de la paz, Santos nos embolató cambios urgentes a la política educativa (incluyendo el relevo de quien tenía que ser su principal líder) y también nos dejó claro que la ciencia no es su prioridad. Dijo en su discurso de posesión que el próximo cuatrienio será el tiempo de la educación y la equidad, pero no dijo cómo lo haría –además de citar varios lugares comunes-, y a la fecha de cierre de esta columna no se sabía quién será el próximo Ministro de Educación. Ojalá que Santos no arranque con el pie izquierdo, anunciando el 7 de agosto que ahora sí vamos con toda por la educación y luego usando esta cartera para pagar favores políticos. Si hay un factor que puede salvarnos de la guerra, ahora, en cuatro años y en el futuro es precisamente la educación con calidad. La coyuntura no podría ser mejor. Por primera vez el presupuesto público del sector educativo es superior al de defensa. Además, los ciudadanos hemos hecho sentir nuestro deseo de convertir la educación en una prioridad nacional a través del movimiento “Todos por la Educación”. Solo falta el director de este proyecto que promete ser el énfasis del segundo tiempo de Santos. Ojalá que sea un gran líder y que este gobierno sea un ejemplo de que segundas partes sí pueden ser buenas.

Publicidad

Autor: Laura Cuesta
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.